El Bosque del Hada MingShu
23 de Mayo de 2012, 07:17:51 *
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Autor Tema: En la habitación alquilada  (Leído 253 veces)
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Ardwen
Ángel Caído
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Esa gente tan feliz son sombras para mi...


« : 23 de Enero de 2011, 01:48:07 »


Ardwen vislumbro a unos metros la fachada de la Posada.Giró un poco la cabeza. Sabía que el chico iba detrás de ella, pero, aún así, lo miró.

Hemos llegado. El ángel volvió a mirar la posada, conforme se acercaban. Era bastante grande. Lo sufciente como para alojar a unas cuantas personas. El ángel asintió para si, mientras pensaba cómo iba a trabajar con la emnte de Emil. Segundos después, Ardwen traspasaba la puerta. Se quedó quieta, en el vestibulo, esperando que Emil entrara también.
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Emil
Visitante
« Respuesta #1 : 23 de Enero de 2011, 05:52:40 »

Él la seguía callado, viendo únicamente la espalda del ángel, bueno, la espalda y un poco más abajo, intentaba mirarle solo la espalda pero se le iba la mirada.
Vio que Ardwen se paró en el vestíbulo y él se paró a su lado.
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Ardwen
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« Respuesta #2 : 25 de Enero de 2011, 03:48:16 »


Ardwen lo sintió a su lado y lo miró. Lo observó durante unos instantes y sonrió, con amabilidad.

Mi habitación está arriba. Si quieres seguirme... dijo, echando a andar de nuevo. Al acercarse a las escaleras, la joven movió sus alas, -provocando una pequeña brisa a su espalda- para no hacerse daño con la pared. Encontró su habitación con facilidad. De su cuello, prendía la llave de la puerta, así que Ardwen se levó las manos al cordel y lo desanudó. Con la mano derecha, giró la llave en la cerradura, mientras que con la izquierda empezaba a desabrocharse las correas de sus espadas gemelas. Al entrar, el ángel dio una mirada circular, para comprobar que todo seguía en orden.

No era muy grande, lo suficiente para albergar a una persona. La cama, pegada a la pared, ocupaba un trozo de la habitación. Al lado de la ventana había una mesa pequeña, de madera, custodiada por una silla del mismo material. Encima de la mesa, se podía ver un libro antiguo que recogía los hechizos de los Ángeles Caídos, y los de los Demonios. Una vela apagada se hallaba al lado del libro. Al lado de la mesa, había un baúl, donde guardaba sus escasas pertenencias: su capa de viaje, otro vestido negro, y la ropa del ejército.



El ángel se dirigió al baúl y lo abrió. Terminó de desabrochar sus espadas y las dejó dentro del baúl. Luego, se dio la vuelta, haciendo un gesto con la mano a Emil, para que entrara.


Siéntate donde quieras. dijo, refiriéndose a la cama o a la silla. Mientras tanto, la joven Ardwen tomó entre sus manos el grueso y antiguo libro y empezó a pasar las páginas, buscando el hechizo correcto para hacer el menor daño posible al chico.

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Emil
Visitante
« Respuesta #3 : 03 de Febrero de 2011, 11:31:24 »

La seguía callado, como había hecho antes, pero un poco nervioso por lo que Ardwen pudiera descubrir en su mente ¿Y si él en realidad era así de sanguinario? Puede que la verdad que pudiera conseguir no le gustase, pero era su pasado y tenía que aceptarlo.

Cuando Ardwen cogió el libro se puso muy nervioso, solo se limito a sentarse en la cama.
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Ardwen
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« Respuesta #4 : 07 de Febrero de 2011, 02:19:19 »


Ardwen le dedicó una rapida mirada, acompañada por una suave sonrisa cuando lo vio sentarse. Parecía algo nervioso. En su fuero interno, Ardwen sonrió. Volvió la mirada al libro de hechizos y, sin dejar de mirarlo, acercó la silla hasta dejarla enfrente de Emil. El ángel se sentó, aún con la vista fija en las palabras y, cuando estuvo segura de hallar lo que buscaba, lo miró.

Es algo complicado... explicó, tranquilamente. Pero podré hacerlo. Todo lo que tienes que hacer tú es mirame a los ojos. sonrió levemente, para infundirle tranquilidad. Yo pronunciaré unas pocas palabras y, expanderé mi mente hacia la tuya. Es probable que te duela, ya que notarás algo que no debiera estar. Así pues, ¿estás preparado?
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