El Bosque del Hada MingShu
23 de Mayo de 2012, 06:30:08 *
Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
Noticias: ¿Has pasado por nuestro zoco? Encontrarás en todos nuestros comercios grandes ofertas VISITANOS
 
   Inicio   Ayuda Calendario Ingresar Registrarse  
Páginas: 1   Ir Abajo
  Imprimir  
Autor Tema: Llegada, al fin.  (Leído 690 veces)
0 Usuarios y 2 Visitantes están viendo este tema.
Daga
Nuevos
4ª Insignia
*

Karma: +5/-1
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 38


Ve con cuidado o te clavaré una Daga en el pecho


« : 17 de Noviembre de 2010, 10:07:26 »

(Bueno pues eso que ya me decidi,  Sonreir ha sido un largo camino)

Una figura de proporciones gigantescas se perfiló a lo lejos del camino que conducía a la posada, tras ella a cierta pequeña y constante distancia avanzaba un caballo negro con una marcha descansada. El seco pisar de los cascos del animal sobre el suelo fue el unico sonido que se emitió durante el resto de camino que quedaba. Al llegar a la puerta el hombre de piel cobriza no le dio orden alguna pero el equino se detuvo y de alli no se movería hasta que el hombre volviera a salir del edificio al que habia entrado agachandose, para cruzar la puerta, tras coger un simple saco gris.
Khal había entrado de mala gana en la posada, anticipandose a lo que seguro que ocurriría, y con aquella mueca de disgusto permanecio observando aquel lugar que empezaba a producirle claustrofobia con solo echar una mirada.
Maniaticamente se atusó el largo bigote y al acabar, con los musculosos brazos cruzados sobre el pecho se adentró aún mas en el lugar con pasos firmes y orgullosos.
« Última modificación: 21 de Noviembre de 2010, 12:12:37 por Daga » En línea


Siete dagas, siete cuerpos pero una sola alma.
athara
Elfa libre de la ciudad de Cressida
Nuevos
3ª Insignia
*

Karma: +6/-2
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 32


Órelindë faelivrin


« Respuesta #1 : 16 de Febrero de 2011, 10:51:21 »

Athara terminó por cerrar los ojos adormecida gracias al lento y rítimo paso del dragón. Se acabó de reclinar sobre su lomo y apoyó la cabeza contra las fría pero suaves escamas blancas. Siempre había disfrutado de estos paseos montada en Corban, la tranquilizaban y le daban una sensación sosegada seguridad. A su alrededro el bosque se movía, pero a una velocidad diferente a la de ella; los pájaros volaban velozmente de un árbol a otro y pequeños animalillos se cruzaban por delante de las gigantescas patas del dragón.
Un gruñido la sacó de sopor y al descubrir que era su propio estómago que gemía de hambre recapacitó sobre cuanto hacía que no comía.
-Mmm.. Corban.

El dragón respondió con un gruñido que daba a entender que la escuchaba.
-Tengo un poco de hambre.

-Lo sé, yo también he escuchado tus tripas.- La respuesta del dragón que sonó en su mente la hizo fruncir el ceño. Carraspeó.
-¿Te acuerdas de como ir a la posada?

 -Athara, sigo teniendo más memoria que tu.-Seguido de este comentario empezó a reirse. Aunque Athara frunció el ceño y levantó la cabeza con dignidad no pudo resistirse a aquella risa que sonaba como campanillas y terminó por sonreir.
-De acuerdo, pero no hace falta poners...- Se interrumpió con un grito ahogado, pues el dragón despegó de golpe, dejándole muy poco margen para que se agarrara a su fuerte cuello.
Tras un vuelo sin mayores dificultades, Corban aterrizó suavamente al lado de la posada. Athara bajó deprisa, algo ofendida por el comportamiento de su amigo pero al mirarle supo que no podía seguir enfadada con él. El dragón, sabedor de eso se acercó y bajó la cabeza hasta que esta tocó la parte superior de la cabeza de la elfa, como sabía que le gustaba.
Athara terminó por sonreir de nuevo muy a su pesar y despidiendose del dragón se dijo que el probablemente aprovecharía para cazar.
-Luego te veo.
Se dio la vuelta y se encaminó hasta la posada, sintiéndose como una extraña mientras habría la puerta y pasaba al interior vacilando.
« Última modificación: 17 de Febrero de 2011, 06:04:05 por athara » En línea

Elizabeth
Habitante
1ª Gran Insignia
*

Karma: +86/-15
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 116



« Respuesta #2 : 16 de Febrero de 2011, 11:15:13 »

En un abrir y cerrar de ojos, comenzó a llover. Elizabeth estornudó, sorbiendo sonoramente por la nariz. Dejó escapar una maldición al comprender que estaba enfermando, y que no podría permanecer un día más a la intemperie. El tiempo se había vuelto muy inestable, y aquellos cambios de temperatura no le ayudaban a la hora de buscar un sitio donde dormir, pues nunca sabía qué debía esperar. Una mañana calurosa podía preceder a una tarde de gélido viento y a una noche de intranquila tormenta. Aquello era demasiado, incluso para ella, incluso para su tozudez y su recelo a hospedarse en una posada. No obstante, sintió que en esa ocasión el clima había ganado la batalla contra su propio orgullo, y ella, dándose por vencida, había decidido prestar más atención a su estado.

Caminó despacio, incapaz de que sus pies no cedieran a la pesadez del barro sobre los que pisaban. La lluvia le calaba el cabello rubio, que le caía desordenado por el rostro y la espalda, mojando la capucha que trataba de cubrir parte de su cabeza. De nuevo, estornudó, sintiendo una gran presión en las sienes y un molesto calor en la frente. Tenía las extremidades entumecidas y le temblaba la piel al contacto de la brisa violenta. Le pesaban los párpados, que amenazaban con cerrarse y obligar a su cuerpo a descansar. Cuando por fin llegó a la posada, abrió las puertas con parsimonia, y no pudo esbozar una sonrisa al atravesar el umbral. La calidez del interior despertó todos sus sentidos, y al instante agradeció ese agradable aroma a comida recién hecha, ese murmullo de gente que hablaba.

No se retiró la capucha, a pesar de todo. Los dedos le dolían a causa del frío. Se dirigió al mostrador, consciente de que sus botas estarían manchando a cada paso el suelo aunque sin importarle demasiado. Y esperó algo impaciente a que la atendieran, apoyándose ligeramente sobre una silla.
En línea

athara
Elfa libre de la ciudad de Cressida
Nuevos
3ª Insignia
*

Karma: +6/-2
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 32


Órelindë faelivrin


« Respuesta #3 : 17 de Febrero de 2011, 12:32:58 »

Una vez dentro la elfa se frotó las mano para sentir mejor el agradable calor que se sentía en aquel lugar. A pesar del viento de afuera no pudo dejar de escuchar el rumor de las alas de Corban al despegar el vuelo para encaminarse seguramente a las montañas, su lugar predilecto para cazar.
Athara dejó vagar su mirada por la estancia, observando a la gente que comía y reía despreocupadamente y sonrió inconcientemente; luego sus ojos se posaron en unas huellas de barro que cruzaban toda la posada hasta la barra y allí vio a una mujer sentada que seguramente acababa de llegar a juzgar por sus ropas mojadas. Entornó los ojos al observar los inconscientes temblores de la mujer y terminó por fruncir el ceño ante un estornudo suyo. Sus propias ropas, pensó de golpe, también estaban mojadas, pues había llegado volando a través de aquella lluvia.
Con paso vacilante se aproximó a la barra y se sentó cerca de la chica, pensando que podría pedir para entrar en calor.
En línea

Daga
Nuevos
4ª Insignia
*

Karma: +5/-1
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 38


Ve con cuidado o te clavaré una Daga en el pecho


« Respuesta #4 : 17 de Febrero de 2011, 04:50:35 »

Repentinamente había comenzado a llover y de la misma manera había comenzado a llegar mas gente. Khal les había mirado con una indiferente curiosidad, hasta que su egoista estomago clamó enfadado por la comida que quizá se agotara si seguian llegando mas personas, cosa que el hombre sabía poco improbable pero su cuerpo no. Moviendo su gigantesco cuerpo con la impensable agilidad de una pantera se acercó al mostrador esperando junto a aquellas dos mujeres empapadas ofreciendo un singular contraste, pues Khal solo llevaba puesto unos pantalones de un agrisado color crema y unas botas. Además su pecho musculoso, parecía burlarse del frío de las dos damas desprendiendo el calor que su bronceada piel había atesorado durante sus muchisimos años en los desiertos pedregosos de tórrido clima. Quizá por eso el hombre nunca había sentido aquello llamado frío, a excepcion de una ocasion.
Las miró sin disimular pero sin parecer muy interesado, esperando....un suave tintineo se oyó debilmente mientras él, como no, volvía a atusarse el bigote plagado este de anillos de oro y bronce.
En línea


Siete dagas, siete cuerpos pero una sola alma.
Elizabeth
Habitante
1ª Gran Insignia
*

Karma: +86/-15
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 116



« Respuesta #5 : 17 de Febrero de 2011, 05:07:22 »

Fue consciente de la mujer que se sentaba junto a ella, pero no se molestó siquiera en mirarla. Siguió aguardando en silencio, algo incómoda por la espera. Se inclinó sobre la barra, por si podía vislumbrar a alguien que la atendiera. Al no hallar a nadie, dejó escapar un bufido molesto. Justo en ese momento, un hombre corpulento apareció al lado de la otra mujer. Su aspecto llamó pronto la atención de Elizabeth, quien se fijó con especial interés en los anillos de sus manos. Su torso desnudo indicaba que no le preoupaba el decoro, por lo que probablemente aquellas joyas no se debieran a la herencia de un noble o de un hombre importante. Sonrió para sus adentros al comprender que probablemente se encontrara ante un hábil ladrón.
En línea

athara
Elfa libre de la ciudad de Cressida
Nuevos
3ª Insignia
*

Karma: +6/-2
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 32


Órelindë faelivrin


« Respuesta #6 : 17 de Febrero de 2011, 06:22:58 »

La elfa no sabía que pedir, pues casi todos los platos que por allí veía de alguna u otra forma contenían carne. Y no era que ella no comiera absolutamente nada proveniente de los animales, pero era algo que prefería evitar ingerir salvo en caso de extrema necesidad. Frunció el ceño y se preguntó si allí servirían algún tipo de ensalada.
En ese momento se sentó a su lado un hombre de proporciones gigantescas y a la vez que miraba abstraida por la ventada pensaba que como podía ir con el torso desnudo con semejante clima. Sus anillos la hicieron sonreir en cambio, su padre solía llevar también, pero en menos cantidad y de forma más discreta.
Con un hondo supiro se fijó primero en la mujer que no apartaba la mirada de delante, aunque no estaba segura pues ni siquiera le había visto el rostro por la capucha, a un lado y el imponente hombre que tenía al otro; después cohibida volvió la vista al frente.
En línea

Daga
Nuevos
4ª Insignia
*

Karma: +5/-1
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 38


Ve con cuidado o te clavaré una Daga en el pecho


« Respuesta #7 : 15 de Marzo de 2011, 01:44:38 »

Aunque Khal era un hombre de gran paciencia, todo lo contrario a lo que que indicaba su apariencia, estaba empezando a ponerse nervioso por estar ahi parado como una gran mole de piedra sin que nadie le atendiera. En muchas de las posadas que había visitado siempre había alguien de guardia en la barra esperando por la llegada de mas clientes. Cerró los ojos enfurecido mientras sopesaba las consecuencias de golpear con el puño el mostrador.
El sonido de la lluvia se hizo más fuerte, aquello era una señora tormenta. No se preocupó por el caballo, era un ser inteligente que habría abandonado su puesto al lado de la puerta en cuanto la lluvia se hubiera hecho más fuerte.
Abrió sus oscuros ojos y los enfocó directamente en la puerta cercana al mostrador con la firme decision de agarrar por el brazo a la primera persona que saliera de las cocinas y obligarle a servirle.


[Lo siento por tardar tanto  Lengua. Por cierto (aunque es cierto que lleva un anillo o dos en las manos) antes me estaba refiriendo a los anillos que lleva en el bigote
(*voz femenina de atencion al cliente*) para mas detalles miren atentamente la imagen de la firma, gracias. Sonreir]
« Última modificación: 15 de Marzo de 2011, 09:05:15 por Daga » En línea


Siete dagas, siete cuerpos pero una sola alma.
Elizabeth
Habitante
1ª Gran Insignia
*

Karma: +86/-15
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 116



« Respuesta #8 : 19 de Marzo de 2011, 11:44:58 »

(Off. Perdón por lo de los anillos... Lo tendré en cuenta para la próxima ^^)

Frunció los labios, conteniendo una carcajada al observar cómo el hombre perdía la paciencia por no ser atendido. Podía notarse en la tensión de sus facciones y en sus puños cerrados que estaba obligándose a sí mismo a no saltar por encima de la barra y servirse él mismo. No pudo evitar, a pesar de todo, dejar escapar una pequeña risa, que logró acallar con las manos. Siquiera ella misma comprendía por qué aquello le hacía tanta gracia, pero lo cierto era que hacía mucho tiempo que no sentía ganas de reír. Estornudó nuevamente, y con el aire que escapó de sus labios también lo hizo la carcajada que había estado aguantando.

En línea

athara
Elfa libre de la ciudad de Cressida
Nuevos
3ª Insignia
*

Karma: +6/-2
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 32


Órelindë faelivrin


« Respuesta #9 : 20 de Marzo de 2011, 02:50:39 »

(offrol: lo siento yo tampoco me habia dado cuenta Sonrisa )

Athara se volvió nerviosa hacia el hombre, pues sentía que estaba a punto de perder la paciencia y sonrió divertida. Aunque también era cierto que ella misma se sentía desfallecer del hambre y tardaban bastante en ser atendidos. Suspiró pacientemente, pues algún motivo habría de haber.
Cuando escucho al estornudo de la chica que tenía sentada a su lado la miró con preocupación. Tal vez se hubiera resfriado.
Cogió un mechón de pelo que le caía sobre el rostro y lo retorció distraíadamente entre sus dedos.
En línea

Daga
Nuevos
4ª Insignia
*

Karma: +5/-1
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 38


Ve con cuidado o te clavaré una Daga en el pecho


« Respuesta #10 : 30 de Marzo de 2011, 06:06:33 »

Aquellas jovenes no eran las únicas que se reian por su actitud, en el profundo de su mente dos escandalosas voces femeninas se reian desvergonzadamente y una tercera voz lo hacía de manera educada y cortes. Khal siguió mirando hacia las cocinas como si no las escuchara pero realmente se encontraba un poco avergonzado, debido a su origen en el pasado no hubo nadie que se atreviera a reirse de el y ahora cinco mujeres lo hacían frente a el. De las tres de sus "niñas" se lo esperaba, pero no de aquellas dos extrañas.
Desvió la mirada de la puerta y las miró, su expresion estaba considerablemente más relajada que antes pero seguía pareciendo serio. Las observó y suspiró en silencio mientras lo hacía, se había fijado en los estornudos de una, en el pelo mojado de la otra y en las ropas empapadas de ambas,¿como podía ser que si ya las había mirado antes no se hubiera dado cuenta hasta ahora?, ambas estaban caladas de la cabeza a los pies.
Nego con la cabeza varias veces y extendió un brazo hacia el suelo cogiendo el saco gris que había traido con el. Lo colocó sobre el mostrador y revolvió un rato el contenido con la mano, hasta que encontró lo que buscaba.
Una capa de color crema y de proporciones exageradas, pues pertenecía al propio al Khal, volo hacia el rostro de la mujer más alejada de el y un pedazo de tela alargado cayó sobre el regazo de la más cercana, el hombre cerró el saco en el cual se veía que aun había mas ropa y lo depositó otra vez en el suelo. Tantos años cuidando y protegiendo a sus niñas le habían vuelto bastante protector con cualquier dama, ya le era imposible no tratar con ninguna de esa manera. Por ello, gruño quedamente
« Última modificación: 01 de Abril de 2011, 06:30:04 por Daga » En línea


Siete dagas, siete cuerpos pero una sola alma.
Páginas: 1   Ir Arriba
  Imprimir  
 
Ir a:  

Impulsado por MySQL Impulsado por PHP Powered by SMF 1.1.10 | SMF © 2006-2009, Simple Machines LLC XHTML 1.0 válido! CSS válido!