El Bosque del Hada MingShu
22 de Mayo de 2012, 06:24:13 *
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Autor Tema: Cabaña de Erinea / Circenn: En el bosque, cerca de la Granja  (Leído 524 veces)
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Sheenna
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« : 18 de Abril de 2010, 01:11:03 »

Sheenna le hace entrega de las llaves y le recuerda no olvidarse leer y seguir las reglas expuestas en EL FUMAZGO.
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Erinea
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« Respuesta #1 : 19 de Abril de 2010, 09:27:42 »

Aunque no estaba del todo satisfecha tampoco podia quejarse, al menos su casa estaba cerca de la granja, ya que no podia vivir en ella por las nuevas leyes... Malditas leyes.

Estaba parada delante de la puerta con una cesta en la mano, en la cual habian alimentos dentro. La casa estaba medio vacia, no tenia nada que ver con su casa en la granja, la cual parecia mas bien un pequeño palacio que una casa de trabajadores, esta, en cambio, era una casa pequeña, para una familia normal... En esa casa no habia una habitación donde poder guardar todas sus armas, ni tenia un hermoso jardin al lado de la entrada. Si salia de la casa no se encontraba con una esplanada donde crecia el cesped, ni tampoco podria caminar descalza hasta llegar al viejo banco de piedra blanca. No, ya no habrian mas paseos nocturnos con los pies descalzos, por que si ahora salia de casa descalza se clavaria las piedras en los pies...

Entró en la casa y dejó la cesta sobre la única mesa que Circenn habia traido, después volvió a salir, se sentó en la entrada y suspiró... Se sentia encerrada en esa casa, era tan pequeña, tan monotona, tan simple... tan normal...
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Io
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« Respuesta #2 : 19 de Abril de 2010, 09:49:51 »

Io sólo había salido a dar un corto paseo por los alrededores de la granja. Había estado ocupándose de Dageus hasta el momento, pero el pequeño la estresaba más de lo que ella nunca hubiera creído posible, así que en cuanto Melwyn había expresado su deseo de estar con él en un rato que no parecía haber nada que hacer ni nadie a quien atender, Io había aprovechado para despejarse caminando un poco. Sabía que tampoco debía alejarse mucho, pues Mel la esperaba de vuelta en poco tiempo, así que no se preocupo mas que en llevarse su inseparable daga colgada a la cintura.

No llevaba caminando mucho tiempo cuando descubrió una estructura de madera en una parte del bosque en la que los árboles se separaban, creando una zona despejada. La niña arqueó una ceja ante el descubrimiento, nunca había visto esa cabaña. Se tomó un minuto para inspeccionarla desde su posición, no tenía signos de antigüedad o abandono. Construida en piedra o madera, a la pequeña le pareció más bonita que la mayoría de casas que había visto, pues las de los pueblos solían ser más pequeñas y considerablemente en peores condiciones. Decidida a explorarla se movió buscando la puerta, haciendo un descubrimiento casi mayor que el de la propia cabaña.

-¿Erinea? -exclamó sorprendida al reconocer la figura de la dueña de la granja en la entrada de la casa. Io todavía no sabía nada de las nuevas leyes y el futuro traslado al que se tendría que someter, lo que explicaba su desconcierto ante la situación. -¿Estás esperando a alguien?
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Erinea
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« Respuesta #3 : 20 de Abril de 2010, 09:51:53 »

La voz de la pequeña Io le hizo salir de sus pensamientos, y quizas la presencia de la pequeña haria que dejarse de aburrirse por un rato. Alzó el rostro lentamente y fijo sus ojos en los de Io, se limitó a sonreirle levemente hasta que se echó a un lado y sin palabras le indicó que se sentase a su lado...

-No espero a nadie, Io, este es mi nuevo hogar...- No sabia si ella conocia las nuevas leyes de vivienda en el bosque, esas absurdas leyes que pretendian la perfección en un lugar salvaje. Erinea, mas que disgustada por algo, parecia indignada por su nueva situación. -Ha salido una ley nueva, por eso Melwyn se mudó de la granja con todos vosotros, y por eso yo ahora tengo que vivir en esta pequeña casa..-

La verdad era que la casa no era para nada pequeña, pero en comparación con la casa que tenia en su granja si lo era, y Erinea siempre habia amado a libertad por encima de todo, y ahora, encerrada entre cuatro paredes se ahogaria en si misma...
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Io
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« Respuesta #4 : 21 de Abril de 2010, 07:37:32 »

Tal y como Erinea le dijo,  se sentó en el umbral de la casa, apoyando la espalda en la pared buscando una posición relajada. Pero su estado de tranquilidad duró poco, exactamente hasta que la semielfa empezó a contestar a sus preguntas. Al principio no comprendió lo que Erinea le quería decir, pero su explicación posterior sobre la ley que Io desconocía ayudó a que todo aquello comenzase a tomar forma en la mente de la pequeña. Y por primera vez, la niña no tuvo una respuesta y hubo de quedarse callada durante unos segundos, asumiendo todas las connotaciones de la nueva noticia.

-Nosotros todavía no nos hemos mudado a ningún sitio -murmuró sin saber muy bien si se lo decía a Erinea o pensaba en voz alta. El enterarse tan de golpe de que tendría que mudarse del primer lugar al que había considerado su hogar provocó que el carácter fogoso de la pequeña se desatase. Empezó a sentirse tremendamente furiosa con Melwyn, pues no podía poner en dudar las palabras de la semielfa, por lo que la única explicación era que Mel se lo estaba ocultando. -Melwyn no me ha dicho nada de que ya no podríamos vivir en la granja y yo no sabía que tú ya tenías una casa nueva y que no íbamos a seguir viviendo todos juntos.. ¿¡Por qué nadie me ha dicho nada!? -por el tono de voz de Io se podía notar que la niña se debatía entre una furia incipiente y el desconcierto. Buscó una respuesta en la mirada de Erinea.

Lo que molestaba a Io de todo aquello era parecido a lo que le ocurría a la semielfa. Las dimensiones de la nueva casa importaban, claro que sí, pero era la esencia de la Granja en sí lo que la niña echaría de menos cuando se mudasen, que aunque no lo sabía sería en cuanto la casa estuviera amueblada y preparada. Por un momento, Io pudo imaginarse lo que le dolía a Erinea el traslado. Si a ella le enfurecía, y la granja llevaba un año siendo su hogar, Erinea debía estar mucho más dolida de lo que aparentaba..
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« Respuesta #5 : 22 de Abril de 2010, 11:19:24 »

Observó los dos estados de Io, el primero pasó efimeramente en cuanto supo que ella tambien debia mudarse, pero no podía permitir que se enfadase con Melwyn, ella no tenia culpa de nada, era una afectada por las leyes, igual que lo eran todos. Sabía que Io queria una respuesta que pudiese comprender y que le agradase, aunque Erinea nunca habia tenido grandes conversaciones con la joven, era consciente del humor de ella, aun así Erinea podia tener un humor similar, y mas en esas circunstancias...

-Melwyn no tiene culpa, ella no es quien hace las leyes, y si no te ha avisado aun supongo que será por que la nueva casa esta aun sin muebles y no se puede vivir en ella...- Tomó una piedra que habia cerca de sus botas y jugueteó con ella un rato, despues la dejó sobre el escalon... -Creeme que soy la primera en querer seguir viviendo en la granja con todos, despues de todo sois mi familia... Pero espero que seas consciente de que en esta familia hay dos nucleos, Melwyn y Drey, junto con Dageus y contigo, y Circenn, yo y...- Se llevó una mano al vientre, inconscientemente. No estaba del todo segura y por eso aun no se lo habia dicho a nadie... -... puede que una personita mas...- Pocas veces se podia observar esa expresión de calidez en el rostro de la semielfa, aunque fué efimera en cuanto recordó de que estaba hablando con Io...

-La granja es tanto tu hogar como el mio... Si a ti te duele dejarla atras despues de un año... Yo llevo ahi muchos años, tantos que ya ni los recuerdo...- Alzó una mano y acarició el oscuro cabello de Io, colocandole un mechón tras la oreja... -Se que necesitas la libertad, se que necesitas sentirla, tanto como yo. Que ya no vivamos en la granja no quiere decir que no nos veamos nunca mas, ni que dejemos de trabajar en ella... Ademas, siempre podras venir aqui a comer bizcocho... En cuanto pueda hacerlos...- Eso ultimo sonó casi con rabia.
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« Respuesta #6 : 30 de Abril de 2010, 05:58:34 »

"La nueva casa esta aún sin muebles.." Las palabras de la semielfa calmaron un poco a Io, ya que aquella era una respuesta razonable. Además, inmediatamente en la mente de la pequeña empezó a formarse una imagen de una casa parecida a la que estaba viendo. Seguía furiosa y entristecida por tener que abandonar la granja, y lo más probable es que cuando volviera a estar sola descargase su rabia de cualquier manera, pero ahora también sentía curiosidad por cómo había de ser su nuevo hogar.

Siguió escuchando a Erinea cuando continuó hablando, levantando los ojos hacia ella, que hasta el momento habían seguido los movimientos de la piedra que tenía entre los dedos. Sí, Io también había sido siempre consciente de que dentro de los habitantes de la Granja existían dos núcleos diferentes, al igual que sabía a cuál pertenecía ella. Pero que fuese a vivir con Mel no significaba que no apreciase a la semielfa, y ahora se alegraba de saber dónde iba a vivir, junto a Circenn y...

-¿De verdad? -preguntó, elevando innecesariamente la voz, ya que Erinea se encontraba a menos de un metro de ella. -¿¡vas a... tener un hijo!? Vaaaaaya. -estaban siendo demasiadas sorpresas en una sola conversación, ahora Io volvía a no saber qué decir. De cualquier modo, ese estado duró poco, y en seguida, sonriendo, acosó a la semielfa con preguntas -Pero, ¿cuándo? ¿y cómo se va a llamar? -miró sin discreción la barriga de Erinea -No se te nota nada..

A ella particularmente los bebés no le decían nada, no era una de esas personas que se acercaban sonriendo cuando veían a un pequeño y elogiaban su piel y cualquier sonido que saliera de su boca. Pero Erinea parecía feliz con aquello, así que la niña no pudo evitar sonreír. No se imaginaba a la semielfa en el papel de madre, pero no dudaba de que era capaz de hacer todo lo que se propusiera. Sus últimas palabras también la alegraron, por lo visto aunque no pudieran vivir en la granja, seguirían viéndose y al menos, ambas tenían todo el bosque para perderse cuando necesitarán libertad y espacio.
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« Respuesta #7 : 02 de Mayo de 2010, 11:16:04 »

De nuevo se quedó esperando las reacciones de Io, ya que aunque quizas ella no fuese consciente, la joven era mas expresiva de lo que ella pensaba, y muy explosiva. No se sorprendió cuando, al darle la noticia de su posible embarazo, Io alzase la voz mas de lo normal.

Erinea dejó ir una fina carcajada y luego le sonrió... -Aun no se si estoy embarazada, es muy pronto para decirlo...- La miró fijamente durante un breve periodo de tiempo, pensandolo bien no habia hablado con nadie de eso, ni si quiera con su marido... -Eres la primera en saber que quizás este esperando un retoño. Confio en ti y espero que no airees mucho la noticia... No me gustaria que la gente se preocupase mas de lo habitual y me empezasen a tratar como si viviese entre algodones. Un embarazo no es una enfermedad, es lo mas natural del mundo.- Se mostraba indignada con ese tema, muchas mujeres dejaban de vivir sus vidas al estar embarazadas, ella no queria ser una de esas mujeres que se dejan llevar por los demas...

-Cuando lo sepa a ciencia cierta ya te haré saber como lo llamaré y cuando será la fecha en la que nazca... mas o menos...- Le sonrió levemente y miró al frente... -Cuentame, ¿has seguido entrenando tu sola?- recordó que dejó los entrenamientos de Io a medias...
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« Respuesta #8 : 06 de Mayo de 2010, 05:15:22 »

Erinea habló con calma, buscando que Io se relajase. Como bien decía su embarazo todavía no era nada seguro, por lo que más valía que la pequeña no lo diera ya por sentado. Aunque una vez metida la idea en su cabeza, era difícil que la niña se olvidase de aquello. Mantuvo la mirada de la semielfa y asintió ante sus palabras, por ella no habría problema, sabía la importancia que podía cobrar un secreto y de Erinea era el privilegio de contar la noticia a quien quisiera y cuando quisiera. Cuando el tono de la mujer cambió a la indignación, Io recordó pocos meses atrás, cuando Melwyn sentía lo mismo.

-Melwyn también decía eso. Aunque la verdad es que no tiene que ser muy cómodo tener una barriga taaan grande. -la niña puso una cara extraña en aquel momento. Trataba de imaginarse la sensación que Mel había vivido hace poco y Erinea habría de vivir si llevaba razón en sus suposiciones, y le resultaba imposible. Bufó, molesta por no lograr su propósito, y volvió a prestar atención a la dueña de la granja.

El rostro de la niña se volvió a iluminar con el nuevo comentario de Erinea
-¡Claro que he seguido entrenando! Aunque sola es más aburrido.. pero estoy acostumbrada, siempre entrenaba así en.. el otro bosque -dijo refiriéndose a su vida 'anterior'. -Aunque me gustaría aprender a usar el arco -reconoció en voz más baja, todavía le costaba decir aquellas cosas en voz alta -Mi puntería no es muy buena, aunque algo he mejorado entrenando con las agujas.. Tú sigues entrenando también, ¿verdad?
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« Respuesta #9 : 06 de Mayo de 2010, 10:48:37 »

Nunca se habia parado a mantener una conversación algo "seria" con Io, y le estaba resultando de lo mas entretenido. Dentro de lo infantil que podia resultar todo crio, en Io se empezaban a ver los primeros asomos de madurez, era normal, la niña no iba a ser una niña toda su vida...

-Bueno, según dicen todas las madres, es una experiencia inolvidable, el hecho de saber que en tu interior estas creando vida debe ser algo asombroso y que te llena de ilusión... O eso dicen cuando ya han parido. La mayoria, durante el embarazo se quejan. Se le hinchan los tobillos, tienen nauseas continuamente, a penas pueden comer... Es como esta enferma pero con la barriga hinchada, supongo... - Se encogió de hombros al terminar de hablar y escuchó con atención a Io.

La joven queria aprender a usar el arco. Erinea habia aprendido a usar el arco, bueno, mas bien ¿que arma no sabia usar Erinea? Su maestra de armas le dijo una vez que tenia facilidad con cualquier arma mortifera, incluso podia convertir en arma lo que no era un arma... Y eso era algo ventajoso, o aterrador...

-¿El arco?¿Por que razón quieres aprender a usar el arco? Supongo que tendrás curiosidad por usarlo, si quieres puedo enseñarte, aunque el tema de la punteria esta en tu mano... No todos los seres tenemos la misma punteria, o la misma destreza con un arma... - Sus palabras no sonaron duras para nada, se notaba que la mujer estaba a gusto. Sonrió al escucharle preguntar si ella seguia entrenado... -Io... desde que tengo uso de razón me pusieron una espada en una mano, y no contentos con eso, me hicieron fortalecer el don de la mágia con el que nací... Mi infancia no fue como la de la mayoria de niños, que juegan, exploran y sueñan con ser... A mi no me dejaron soñar, me impusieron los sueños...- No sabia si Io comprenderia lo que le trataba de decir, pero por un momento, la mirada de Erinea se perdió en la nada...
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« Respuesta #10 : 10 de Mayo de 2010, 09:31:38 »

Puede que la niña estuviera sentada y atendiendo a la conversación, pero aún así su inquieto carácter seguía presente. Se cambió de posición, colocándose ahora en frente de la semielfa y no a su lado, con las piernas cruzadas. Su mano derecha se enredaba en su oscuro pelo formando tirabuzones que volvían a su estado normal en cuanto se soltaban de la presión que ejercían los dedos de Io, y la izquierda reposaba sobre la empuñadura de la daga, acariciándola distraídamente. Pero todo esto eran actos involuntarios, pues la mente de la pequeña humana, exceptuando aquella parte que siempre se mantenía alerta, estaba centrada en absorber cada palabra pronunciada por Erinea.

Por lo visto, Io todavía no había llegado a la edad en que se empezaba a pensar en el embarazo como un estado placentero, pues la expresión de su rostro mostraba a las claras su opinión totalmente contraria. "Enfermedad, sí, eso es lo que más se parece... no poder correr, luchar, incluso moverte demasiado al final.. yo no podría soportarlo." Desde luego, para cualquiera sería difícil imaginar a la impulsiva y casi hiperactiva Io obligada a ver reducida su movilidad. Si su humor era explosivo y huraño de normal, aquello podía hacerla totalmente insufrible. Por fortuna, todavía le quedaban unos años..

La niña podría haber seguido tratando ese tema, pero el siguiente que la semielfa abordó le resultaba mil veces más interesante, así que calló y escuchó a Erinea. Como siempre que se encontraba a gusto, no pudo contener un nuevo estallido, cortando el discurso de la semielfa con una sonrisa entusiasta.

-¡Claro, sí que me gustaría aprender a usar el arco! -se mordió el labio, dubitativa, antes de continuar -Es que sé que soy más pequeña que el resto de la gente... sobretodo por la edad. Pero hasta que no conseguía las agujas de metal no tenía ningún arma que usar a distancia, y sé que eso a veces puede ser una distancia que hay que aprovechar. Por eso pensé que el arco podría ayudarme... -duda, otra vez -Nunca he practicado con nada parecido y no quería pedírselo a nadie. -esperaba que la semielfa la comprendiese, el orgullo era algo muy marcado en Io.

Las siguientes palabras de Erinea sonaron más serias y pareció evadirse durante unos segundos, suficientes para que la niña reflexionase sobre lo que acababa de decir.
-No me gusta la gente que no sabe luchar. -todavía intentaba comprender el signicado de todo lo que Erinea había dicho. Su infancia tampoco había sido la de un niño normal, así que no podía comparar. Quizás por eso lo que la semielfa decía no le sonaba tan mal, ella había tenido que aprender a luchar para sobrevivir y sin ayuda de nadie. -Tú tuviste a gente que te enseñó a pelear y ahora.. ¿qué arma no manejas? -se notaba un deje de envidia en la voz de la pequeña -Yo soñaba con luchar muy bien, quizás esos sueños que te obligaron a seguir no fueran tan malos. -después de decir aquello, Io frunció el ceño. Eso no parecía algo que pudiera salir de sus labios en cualquier momento.. sacudió la cabeza y se estremeció, por un instante había parecido madurar, y no le gustaba.
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Erinea
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« Respuesta #11 : 11 de Mayo de 2010, 03:40:50 »

El movimiento que realizó Io mientras ella le explicaba lo duro que habia sido para la semielfa aprender a usar correctamente casi todas las armas le resultó gracioso, fue como si la joven esperase escuchar una gran historia. Erinea sabia grandes historias, pero la mayoria no tenian un final feliz...

Mientras ella la habia estado hablando de su posible embarazo y lo bonito que debia ser tener vida en el vientre, Io parecia estar absorta en otro tipo de pensamientos, claramente a la pequeña no le importaria ni le entusiasmaria que hubiese un nuevo bebe en el bosque, ya era consciente de lo mucho que le habia costado aceptar a Dageus en la granja. Tambien comprendia que lo que significaba Melwyn para Io no era lo mismo que podia significar ella.

-No te ofrezco mi ayuda para usar el arco por que tu me lo hayas pedido o insinuado, te la ofrezco por que, como tu bien dices, el sueño que me obligaron a seguir no fue tan malo...- Guardó silencio un momento, mirando fijamente a los ojos de Io. La joven tenia el potencial suficiente como para aprender a usar cualquier arma que no fuese muy pesada para sus brazos... -Si quiero que aprendas es por que en esta vida, si no luchas por ti mismo nadie lo hará por ti. Tienes que aprender a salir adelante sola... Eso fue lo primero que me inculcaron cuando me enseñaron.-

Sonrió al escuchar la pregunta de Io ¿que arma no manejo?, se dijo ella mentalmente. Realmente habian muy pocas... -Creo que, hoy en día, no tendremos mucho trabajo en la granja, hay muy pocos habitantes por aquí, y supongo que a Melwyn no le importará que pases un rato de tu día conmigo...- Sonrió levemente... -Aun tengo que traer mis armas a esta casa, y con ellas los arcos... ¿Querras ayudarme?-
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Io
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« Respuesta #12 : 19 de Mayo de 2010, 11:07:26 »

Io no vio necesidad alguna de contestar a las primeras palabras de Erinea. La mayor parte de su vida encajaba totalmente con las ideas de la semielfa, es más, hasta su llegada al bosque de Mingshu, nadie se había preocupado por ella. De ahí su personalidad explosiva y orgullosa, un carácter más débil no hubiera sido capaz de resistir la vida que la pequeña llevaba. Así que realmente los consejos de Erinea no suponían ideas nuevas para ella, que los había seguido sin que nadie hubiese tenido que decírselos.

Ante la aceptación de la semielfa, la niña volvió a sonreir, aunque ahora se le planteaba un problema... de cualquier modo, lo primero era asegurar la oferta de Erinea, Io no quería perder la oportunidad que se le presentaba.

-Claro, te ayudaré con las armas... no había pensado en que tendrías que traer todas tus cosas de la granja a aquí. -echó a la nueva casa una mirada evaluadora, pero se abstuvo de comentar. No quería volver a despertar los sentimientos que le provocaba a la dueña de la granja la mudanza. Optó por encarar su problema, las posibles clases de arco se sumaban a una larga lista de actividades, y sería mejor avisar a Erinea de ello. -Uhm... lo malo es que no sé cuando podré venir. No me refiero a que no vaya a poder hacerlo, claro que no, vendré cuando tú tengas tiempo y quieras y practicaré mucho, pero.. por las mañanas ayudo a Melwyn en la Granja y con Dageus y ahora por las tardes tengo que ir a Glorias. Ahora también trabajo allí aunque.. no me pagan

¿Pensaría Erinea que Io era estúpida por haber aceptado aquel empleo? Lo cierto es que una vez dicho, a la pequeña no le había sonado demasiado bien. De todos modos tenía bien claro lo que estaba haciendo, y el estar cerca de los caballos junto con la posibilidad de aprender a montar en un futuro le servían como recompensa por su trabajo. Inconscientemente se puso a la defensiva, en espera de una burla por parte de la semielfa ante lo que acababa de decirle.

A pesar de todos estos bruscos cambios de actitud de la pequeña, se sentía a gusto con la conversación; con lo que había olvidado totalmente la idea de dar sólo un corto paseo para relajarse. Sentada junto a Erinea, la mente de la pequeña volaba con las nuevas noticias y enfoques que la conversación le proporcionaba.
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