El Bosque del Hada MingShu
08 de Febrero de 2012, 06:00:17 *
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Autor Tema: Duelo de honor  (Leído 962 veces)
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Danes
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ellen síla lúmenn omentielvo


« Respuesta #15 : 18 de Enero de 2010, 03:39:49 »

El cuerpo le pesaba y se hizo una mueca similar  a la de una sonrisa en su rostro cuando escucho lo que Kesler le dijo, no pudo sostenerlo  mas, lo libero de su tecnica de tierra y Kesler cayó; Danes retrocedió un poco aun sostenia la espada en la mano derecha, empezaba a ver  borroso, se desplomo de rodillas, apoyandose en la  espada para no caer,empesaba a sentir algo de frio y se dejó caer de costado podía ver la herida en el brazo, profunda y la sangre corria, en un delgado  hilito  constante.

Miró a Kesler parecia estar muerto, pero aun respiraba, dio un suspiro, dejo que sus ojos  se cierren, se perdía en sus recuerdos, su mano había soltado la espada  ya, el elfo yacia semiconciente, adormilado y el dolor se  habia convertido en algo pesado  que empujaba a su cuerpo contra el suelo; su corazón latia lentamente aferrandose a la vida.

En el silencio que lo invadía solo podía pensar  en su amada  Ariasu, pronto se casarian y no queria morir; Undomiel en su cuello desplegaba unas lucecitas que le permitian seguir medio conciente de lo que pasaba, pero  no podía moverse  y no sabia cuanto tiempo  mas  podria estar  asi, la vida se le escapa con cada gota de  sangre que perdía, de sus labios  casi  imperceptibles brotaba un susurro.

:-" Ariasu.... Ariasu.....Ariasu....."

El Sol caia ya y se podian ver dos cuerpos tirados cerca  el uno del otro ambos parecian muertos, la sangre entremesclada con la tierra daba  un aspecto tetrico a aquella  escena.  
« Última modificación: 18 de Enero de 2010, 03:43:10 por Danes » En línea

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Ariasu16
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"Golondrina que muy sola se quedó"


« Respuesta #16 : 18 de Enero de 2010, 05:46:32 »

Desde ya hacia un rato que en silencio una silueta grácil se escondía entremedio  de las ramas de los árboles que se ubicaban en una esquina del campo de batalla, había escuchado rumores y por lo mismo decidió ir a investigar despues de todo no confiaba en las malas lenguas, esperaba que solo fuera simples rumores , pero al estar en persona y ser testigos con sus propios ojos de que lo que se decía era cierto una oleada de angustia la invadió, no quiso sin embargo intervenir pues no era justo que se entrometiera y pasara a llevar a su novio a si que decidió espiar la batalla desde las sombras.
Esperaba no tener que intervenir por una posible desgracia, a medida de que se desataba la tension entre ataques la joven se comía las uñas de los puros nervios y observaba cada paso sin perder ni un solo detalle, todo empeoró sin poder hacer nada por evitarlo, al ver como su novio se desplomaba en el suelo perdiendo de apoco la conciencia Ariasu decidió que ya era el momento de salir de su escondite, ¡jamás se perdonaría si aquellos hombres murieran sin hacer nada para evitarlo!.
Como una flecha se dirigió directamente hacia los aparentemente muertos, primero como era de esperarse hacia su amado Danes,su novio.   

-¡mierda! ¿que hice?  ¿porque no detuve la pelea cuando había tiempo? ¡¡Danes!! mi niño ¿estas bien ? abre tus ojitos por el amor de dios!
No pudo evitar  deshacerse en lágrimas, se sentía culpable por lo acontecido si hubiera intevenido nada de esto hubiera ocurrido, por un momento solo se dispuso a llorar de rodillas entre los dos cuerpos, hunudiendo sus cabellos en el estomago de danes que no parecia responder a sus llamados.
-¡¿pero que carajo crees que haces? solucionaras todo llorando reacciona por algo eres curandera
La reprendió agresivamente su otro yo, eso la hizo despertar, abrió su bolso y sacó lo necesario para practicarle los primero auxilios a su novio. Sobre la herida puso un paño con una pomada y presionó un par de veces para detener la hemorragia. Eso mismo le practicó a kesler ¿cual de los dos estaba peor?, se iba turnando para atenderlos a ambos aunque era muy dificil tener a ambos pacientes en un estado crítico , la situación no ele era para nada favorable. Esperaba que alguna alma caritativa se aproximara porque ella sola no podía, ¡no se pérdonaria nunca si fallecian !
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ellyllon
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« Respuesta #17 : 19 de Enero de 2010, 03:44:19 »

El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte tras las montañas que rodeaban el bosque, los pájaros diurnos comenzaban a volver a sus nidos, los animales a esconderse en su madrigueras, las flores a refugiarse cerrando sus pétalos, mientras que otra parte de la naturaleza empezaba a despertar en aquellos momentos.

Próximo al campo de batalla estaba el campamento del ejército, en él tenían lugar las prácticas de los soldados, además de encontrarse el despacho de los guardianes. Algo que para Ellyllon ya era su segundo hogar, ya que todos los días debía pasar por allí a atender documentación, entrenamientos, u otros asuntos, a pesar de que el ascenso de Lince hace algunas semanas le había librado parte de la carga laboral, este aún estaba de prácticas y había que ayudarle.

Ellyllon salía su despacho, cerró la puerta tras de sí y comenzó a estirarse, pues notaba la espalda tensa de tantas horas sentada Sin duda, hoy ha sido un día largo - pensó, mientras observa las sombras que se proyectaban desde las cabañas, calculando la hora. Bueno, al fin ha acabado y podré irme a casa a descansar Expresó para sí aliviada, dibujando una gran sonrisa en su rostro. Sin duda, el hada recogería su ropa e iría al ser divino que hay en ti a darse un buen baño, después volvería a su casa a relajarse, cenaría y por último se acostaría. Ella lo tenía claro, se acabaron las responsabilidades por hoy y las complicaciones, con aquel pensamiento alzo el vuelo.

Pasó por encima de las cabañas, por el pequeño terreno cercado de entrenamientos, para luego continuar con la arena fina y oscura, que caracterizaba el campo de batalla. A medida, que iba volando iba observando el suelo prensado bajo sus píes y su propia sombra, sin embargo pongo a poco el espectáculo empezó a cambiar, la tierra antes homogénea, comenzaba a volverse abrupta , pero ¿qué narices ha pasado aquí? Ellyllon descendió, se agacho y deslizó sus yemas por la tierra, acercándoselas a la nariz para olerla DANES gritó para sí Maldito elfo, se va a enterar, va a tener que arreglar todo esto ¿cómo piensa que realizaré el entrenamiento de mañana .

Su aura se hizo más densa a medida que caminaba, siguiendo el rastro de aquel perfume, el olor de la magia aquel ser, pero su decisión se quebró al sentir bajo sus píes desnudos lo que parecía ser sangre, aunque solo eran unas gotas. De nuevo, se agachó a oler aquel líquido para saber su dueño:

- Kesler, aun se mezcla su olor con el de mi magia -Ellyllon negó con la cabeza e inspiró con más fuerza una brisa proveniente del oeste. En ella escuchó a una mujer llorando, pero no solo eso, distinguió también con más intensidad aquella magia, pero sobretodo sangre.

El hada se irguió, se subió sus botas hasta los muslos, asentó su falda de tablas, además de situar la camisa de cuero ceñida, el cinto de cuerda, donde colgaba una pequeña bolsa de terciopelo negra y por último, su capa. A continuación, se convirtió en viento, lo cual aumentó su velocidad y facilitó seguir el rastro de aquellos aromas, que poco a poco impregnaban más el ambiente.

Finalmente, llegó hasta dos hombres en el suelo. Sin duda los conocía Kesler y Danes, entre ellos Ariasu desesperada parecía intentar ayudarles. Ellyllon estudió la situación con absoluta indiferencia y sin dedicar ninguna mirada a ninguno, ver aquello no le causaba ninguna expresión. Después de unos segundos de pie ante los heridos expresó:

- Vayamos a mi casa. Aquí será peor curar esas heridas- La guardiana se acercó a kesler puso la mano sobre su pierna y luego, le tendió la mano a Ariasu - Por favor, pon la mano sobre Danes, los sacaremos de aquí.
« Última modificación: 19 de Enero de 2010, 04:00:55 por ellyllon » En línea
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« Respuesta #18 : 20 de Enero de 2010, 02:25:37 »

Sus vagas esperanzas recobraron fuerza con la llegada de aquella muejr apesar de estar ya hace bastante tiempo en el bosque era primera vez que la veía. Gracias a los dioses que al menos habían acudido a socorrer a su novio y a su amigo, por esa misma razón no dijo nada y solo se propuso a obedecer. En silencio tomó la mano de Danes y y ofreció la mano libre a Ellylon, al estar tan nerviosa por la situación ni siquiera se acordó de tener buenos modales y presentarse, despues de todo ya habría un momento mejor para hacerlo ahora lo importante era sacar de apuros a ellos. 
-usted guía y manda
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« Respuesta #19 : 21 de Enero de 2010, 11:52:31 »

Ellyllon notó como la mano de la mujer se cerraba en la de ella para luego decirle que posaba su confianza en su juicio, lo que provocó que el hada realizará una leve inclinación de cabeza, para luego abrir sus alas y cerrar sus ojos. Poco a poco la piedra ámbar que llevaba en su cuello se fue iluminando, haciendo que primero desapareciera Kesler, luego Ariasu, a continuación Danes y por último, ella misma.

Todos habían sido transformados en el aire, lo peor de aquel viaje había pasado, ya que al estar heridos ella había tenido que transferir más energía del ambiente para el proceso. Una vez que todos eran viento todo era mucho más fácil, una suave brisa era sumamente sencilla de controlar, así que todos guiados por la guardiana llegaron hasta su casa. Un edificio de madera de dos plantas, multitud de ventanas y una chimenea. Se colaron por una ventana entreabierta en el dormitorio "Espero que zhadow no esté en casa , pensó, mientras ambos hombres aparecían ahora sobre su cama y ella junto a Ariasu a los píes de la misma.

- Tal vez te encuentres ahora un poco mareada. Tranquila es normal - expresó sin mirarla, fijando su vista en ambos heridos, mientras se dirigía hacía un lado de la cama, donde se agacho.  El sonido de un objeto arrastrado por el suelo se escuchó. A continuación, el hada cogió a peso un maletín de cuero, en cuyo interior se escuchó un tintineo, lo colocó sobre la mesa y lo abrió. En él había frascos de multitud de colores, junto con vendas y otros objetos de primeros auxilios.

- Creo que tendremos que dar nuestro mejor esfuerzo para que estos hombres salgan de esta - dijo con una sonrisa, mirando a Ariasu - Yo me encargaré de Kesler si me lo permitís. Aquí encontraréis todo lo necesario de primeros auxilios, aunque os recomiendo que le deis este frasco rojo - aconsejó, mientras lo colocaba junto al maletín - le hará dormir profundamente, por lo cual le dolerá menos lo que tengamos que hacerle

Ellyllon tomó unas tijeras del maletín y se acercó a Kesler. Este parecía tener una profunda herida en el tórax, así que se dispuso a quitarle la armadura, transformándola en un suave viento, que lanzó hacía una silla, que había junto a la mesa. Bajo la malla había una camisa de lino, que cortó con las tijeras, para dejar ver el corte limpió a pocos centímetros del pecho. El hada observó con detenimiento la respiración del joven, el cual parecía estar débil, pero no se asfixiaba. Ellyllon, sonrió aliviada, el pulmón no había sido dañado, eso facilitaba las cosas. Después, estudió el resto de heridas, que aunque sangraban parecían ser superficiales.

La guardiana se acercó al maletín, tomó vendas, una hoja de acero y tres frascos: rojo, azul y amarillo. A continuación, se acercó a la boca de Kesler, rozó con su dedo índice sus alas y pasó la yema impregnada en polvo de hadas por sus labios, para darle luego el frasco rojo que aún portaba.

– Qué descanses – expresó el hada, observando su rostro a la espera de que se durmiera, mientras se alejaba de él.

– Parece que habrá que cauterizarle la herida del brazo, coserle la del pecho y la inferior habrá que mirar si hay algo más afectado, pues es la más profunda – el hada expresaba a Ariasu, lo que iba a hacer sin mirarla, ya que continuaba encargándose de las curas de los heridos. Justo en aquel momento tomaba un puñado de vendas, que impregnaba con el líquido azul para luego poner sobre la herida, a la espera que aquello cortara un poco la hemorragia.

– Ni se te ocurra morirte Kesler – pensó para sí, mientras que con una seriedad inescrutable miraba su faz.
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« Respuesta #20 : 22 de Enero de 2010, 01:30:33 »

En mis sueños de oscuridad y delirio, de pronto apareció una ligera luz. La oscuridad que en mi cerebro se producía mientras yo estaba inconsciente se aclaró un poco al notar como mis fuerzas dejaban de derramarse en carmesíes torrentes sobre el suelo. Abrí ligeramente mis ojos, mientras mi consciencia casi nula trataba de mantenerse. Vi una figura de cabellos dorados extrañamente conocida llorar cerca del elfo y de mi. No podía escuchar qué decía, pues mis oídos no reaccionaban, pero parecía estar intentando curarnos a los dos. Luego apareció otra figura, que me resultaba conocida, pero que apenas podía distinguir. Me puso una mano en la pierna, y una ya conocida sensación me embargó al convertirnos en aire. Perdí la consciencia, incapaz de mantenerla por más rato.

De mientras yo estaba inconsciente, apenas noté como me depositaban en una cama, mientras poco a poco mi voluntad cedía a la oscuridad. De pronto noté algo deslizándose por mi garganta y una extraña sensación en mis labios. Caí en un sueño, al principio tranquilo y apacible. A la vez, notaba como mi pecho se iba aliviando poco a poco, pero aún así, notaba mi vida intentando irse por mi pecho. La muerte pareció empezar a renunciar a mi vida, para alivio mío. Pero con el sueño, llegó la pesadilla. Me vi a mi, cuando tenía cinco años... Todo a mi alrededor era oscuridad, y buscaba a mis padres. Y les vi, pero cada vez que me acercaba, se alejaban, y me miraban sonrientes y abrazados. Con los ojos cerrados, me puse a murmurar, diciendo todo el rato:

-Papá... Mamá... No me dejéis por favor, no me abandonéis...-

Aún durmiendo, una lágrima surgió de mis ojos. El recuerdo de mis padres me golpeó en un momento en el que estaba con las defensas bajo mínimos, siempre que me hallaba entre la vida y la muerte su recuerdo acudía a mi mente. Si despertaba, necesitaría una buena dosis de cerveza.
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« Respuesta #21 : 25 de Enero de 2010, 10:34:21 »

El viaje por los aires resultó ser mucho más breve y un poco agobiante a la vez , mientras sobrevolaban las nubes, la muchacha iba concentrada en sus pensamientos, una idea triste la invadía. El solo hecho de pensar que por esos sucios trucos del destino la vida le arrebatara a sus seres queridos la hacía temblar de miedo, si bien, hace tiempo atrás de seguro no le habría importado estar en la misma situación pues simplemente no sabía apreciar ni mucho menos valorar el cariño que la gente le entregaba, ahora era distinto, con el tiempo había aprendido lo importante que era aprovechar a la gente en vida y no después cuando uno  llora su ida frente a su tumba.
Aprendió a preocuparse más por los demás ya que así ´podría encontrarse a si misma,y aunque todavía no lograba descifrar quien era realmente al conocer gente y hacerse de amistades , se había dado cuenta que  amigos le había ayudado mucho para madurar, para ganar experiencia y llevar una vida mucho mejor , sin tristezas, o al menos sin soledad.
 Al llegar a la casa de Ellylon sintió un enorme dolor de cabeza y que todo se le daba vueltas, pero la misma dueña le tranquilizó diciendole que era normal asi que no se preocupó mas por eso y decidió actuar cuanto antes, le habían dejado a su cargo a Danes.
Como si se tratara de un bebé desvistió a su novio, le quito su camisa y examinó cual graves eran las heridas . Era la primera vez que veia el torso desnudo de su amado, y no pudo evitar sentirse un poco incómoda mas bien sintió pudor, pero inmediatamente deshizo la vergüenza para ponerse a trabajar ya que en sus manos estaba la vida del que sería su esposo.


-cortes en la mano derecha, y unas profunda en su brazo izquierdo… en el pecho tiene varios cortes solo unos es mas profundas las otras son mas superficiales aun asi continua la hemorragia… se las detendré al instante
Hablaba con voz serena pero a sus adentros tenía mucho miedo, escuchó las indicaciones de Ellylon y después de ver como debía suministrárle el del frasco rojo la imitó.
Pero no sabía para que servía las otras dos, ella no entendía mucho de medicamentos siempre usaba sus conocimientos de hierbas en estas situaciones. No quería molestar al hada por su ignorancia asi que usaría sus propios métodos. Sacó una hierba que se propaga de esquejes,de flores anaranjada no recordaba en ese momento el nombre solo para que servía. Sacó un recipiente que usaba siempre para moler hierbas, así lo hizo esta vez:  Las hojas y el tallo se muelen para aplicar como emplasto en la parte afectada, la dejaría hasta que se seque.La sangre poco a poco comenzó a estancarse. Ahora se dispuso a limpiar las heridas de la mano derecha con agua tibia .
-resiste amor...


Pidió permiso para ir por una fuente de agua tibia en eso estaba cuando creyó ver una lágrima en los ojos de kesler, eso la dejó desconcertada
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« Respuesta #22 : 07 de Febrero de 2010, 10:36:49 »

Pudo ver una figura entre cortada por la acercarse hacia el a través de la mortecina  luz del sol no reconoció la silueta pero si la voz, era Ariasu, al parecer estuvo escondida en algún lugar pero debido a la pelea no pudo sentirla, se sentía culpable de el sufrimiento que le causaba, una lagrima rodó por su rostro y se estrelló en el suelo pasando desapercibida, luego sintió un aura parecida apenas podía reconocerla pero sabia que era Ellyllon, la conocía hacia  bastante  tiempo, fue una de los primeros seres a las que trato en el bosque  cuando  llegó, escucho su voz serena como siempre, y tan inteligente sin duda su sabiduría había aumentado, pues no fue ella quien toco al elfo, si lo hubiera hecho, tal vez la joya en el cuello  de este hubiera protegido a Danes y quizá  lastimado  al hada, en lugar de eso Ariasu  lo toco y luego a Ellyllon, sintió que su cuerpo se hacia liviano y de perdió el conocimiento.

Sintió  unas voces y abrió los  ojos lentamente  podía ver  a Ariasu y escuchar  a ellyllon
trato de levantar  un brazo y pero solo movió una mano y un susurro muy débil salio de su  boca,

:-" Perdóname …. te amo "

Dejo  caer  su brazo  y sus ojos se cerraron, su respiración era lenta, un sueño profundo lo invadia, podia oir a Ellylon y a Ariasu hablaban  y se preguntaba si sobreviviria.
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« Respuesta #23 : 19 de Febrero de 2010, 05:53:27 »

Ellyllon estaba junto a Kesler, poniéndole la venda impregnada en líquido azul sobre la herida más superficial del pecho. Su mirada era impenetrable, aunque en su profundidad, se reflejaban pequeños trazos de preocupación hacía aquel joven, que yacía postrado en su cama.

El humano comenzó a respirar un poco más aceleradamente, lo que provocó que el hada alzara las cejas con preocupación, ya que no era normal que las "pócimas" dadas producieran dicho efecto, sin embargo sus labios comenzaron a murmurar suplicas para que alguien no se marchará y fueron concluidas con una silenciosa lágrima que recorrió su mejilla. La mujer suspiró tranquila, deslizó la yema de su dedo índice sobre el recorrido de la lagrima, para al final, dar un suave beso en la frente del joven. Sostuvo sus labios sobre él, mientras sus manos se ponían sobre la herida recién vendada. El colgante de la guardiana se iluminó sutilmente, introduciéndose a través de la venda pequeñas esferas de luz, invisibles a los ojos de los demás, que se acomodaron en la carne abierta y que facilitarían el cierre de la herida.

Cuando Ellyllon sintió que aquellas pequeñas muescas de natura ya se habían insertado, se separó del mal herido para mirar a Ariasu, que esperaba su permiso para coger agua tibia. El hada afirmó con la cabeza, tomó la barra de hierro, para después comerzar a caminar, sin indicarle que la siguiera.

Bajó las escaleras que conducían al piso inferior y atravesó el salón, donde había un sofá, una mesa de comedor oscura con sillas, un gran reloj de píe, estantes llenos de libros, pero sobretodo cuadros típicos de familia: Ellyllon embarazada, Ellyllon con Cib y su hija en brazos, otros de la pequeña sola, etc. Sin embargo, la atención del hada no se centro en ninguno de los objetos de la habitación, sino que únicamente continuó andando hacía su destino, una puerta con una cortina, que se situaba en el lado opuesto de la estancia.

Tras cruzar el umbral; una sala con varias mesas, alacenas colgadas y un mueble de forja al fondo se mostró ante ellas. Ellyllon se agachó junto a este último, tomando leña, más un pequeño bote de un líquido amarillento. A continuación, puso la madera en una puerta, que abrió en el mueble de hierro, la impregno de aceite y con un palo que había sobre el mismo, encendió una hoguera. Luego, cerró la puerta y se alzó hacía la alacena más próxima de la cuál sacó una cacerola de barro, que lleno del agua de un botijo y puso al fuego. Por último, volvió a agacharse, abrió la puerta de nuevo y metió el cauterio entre las llamas, el cual comenzó a ponerse de un color rojo vivo, mientras tanto giró el rostro para mirar a Ariasu y expresó dulcemente, con signos de tranquilidad.

- No os preocupéis tanto. Son fuertes, saldrán de esta, pero sin duda habrá que llamar a la encarga de la botica, pues seguro que podrá ayudarnos.
« Última modificación: 19 de Febrero de 2010, 05:56:16 por ellyllon » En línea
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« Respuesta #24 : 04 de Abril de 2010, 12:09:02 »

(off roll: lamento la demora xd ya me inspiré terminemos esta historia dándole un buen final  Cheesy )
- Yo soy ayudante de la nueva dueña de la bótica
Se atrevió a revelar,le suministró el brebaje y limpió las heridas con paños húmedos, debía impedir como fuera que las heridas se infectaran , apenas escuchó las palabras de su novio mediante susurros .
Con su dedo le limpió la lagrimita, debía curarlo cuanto antes la herida más profunda se estaba afiebrando era un mal signo, <<¿que hago ? ¿debo usar mis habilidades curativas ? ¿o será peligroso?  >> s se debatía con sigo misma, cuando era más pequeña tuvo mucha fiebre y despues de ese incidente unas yagas con formas de símbolos se le aparecieron el las yemas de los dedos y las palmas de las manos, con el tiempo descubrió que por las mismas podía regenerar el tejido dañado de las heridas y dejar la piel intactas como si nunca la persona sufrió una herida, ni siquiera dejaba una cicatriz en el lugar, por eso mismo sabía que su vocación estaba por el camino de las curanderas, sin embargo, con el tiempo supo que tenían sus condiciones al recurrir a ellas, ""solamente podía usarla una vez por día" de no ser así quién las usaba gastaba gran parte de su energía vital, y las consecuencias caian tanto para quien las usaba como para el necesitado. Por eso Ariasu evitaba acudir a sus manos y las ocultaba bajo el genero de sus guantes que jamás se quitaba al menos que fuera casos muy excepcionales.
Despues de abatirse a duelo con su conciencia finalmente se decidió, se sacó los guantes y contempló muy seria sus marcas. 

-no me perdonaría nunca el no poder salvarte teniendo los medios...
Vacilante fué acercando de apoco sus manos, las puso arriba de la herida y miró al inconciente elfo quién le había robado no solo su vida , todo su ser.
-no me quedaré con los brazos cruzados... Danes, se que soy inmadura para muchas cosas y a lo mejor mas dealguna vez pensarás que soy una loca sin remedio que no hay cura para  mi comportamiento, una simple humana que te robó el corazón y que ha cambo te ha otorgado el suyo, que solo te doy problemas y malos ratos siempre poniendo en peligro tu  bienestar pero es en estos casos , cuando corro el riesgo de perderte que me doy cuenta que no solo te amo ... que dependo de ti para poder vivir porque sin ti mi vida ya no tendría sentido y no quiero perderte

Odiaba caer en la cursilería pero era su lado innato, cerró sus pupilas azules  y abrió lo que más pudoo sus dedos, debía concentrar todas sus chakras en las zonas donde estaban los simbolos de sus manos, era simple en decirlo pero la verdad es que hacerlo era un trabajo costoso porque se necesitaba concentración, y ese lado siempre fué la debilidad de la jovencita, debía abrir los canales de su cuerpo para liberar la mayor cantidad de energía, por unod momentos todo parecía estar  igual y no había ningun cambio , solo era testigo el crudo silencio, pero cuando las esperanzas comenzaban a desvanecerse una minúscula gama de luz  blanca apareció en las puntas de sus dedos, las marcas comenzaron a brillar y desde ahí la luz  comenzó a espandirse hasta cubrir con su manto blanco completamente  las manos de la curandera.
Ariasu abrió los ojos con dificultad ya que la luz le cegaba 



-deseame suerte amor, porque si no resulta ambos caeremos ... una vez más seré imprudente
Con las manos transmitió un campo energético desde las puntas de los dedos que fueron bajando hasta llegar al centro de la herida , mientras sus manos hacian su trabajo por si solas, ella iba presionando suavemente sobre la herida para que  cubriera con aquella luz blanca toda la zona afectada , las heridas comenzaron a cicatrizar en cámara lenta , y Ariasu solo pudo observar a Danes y darle ánimos para que todo lo que hacía resultara exitosamente.
-¡¡te prohibo que te alejes!! si me dejas ahora que has logrado enamorarme ¡¡el sentimiento que tengo hacia ti se convertirá en dolor y despues en odio!! sé que suena muy egoísta  es que sé que no es tu hora todavía...  te reviviré ¡¡si es necesario a golpes!!! 
Parecía invadirla la desesperación y la esperanza esperaba que Danes abriera los ojos y volviera todo como antes, pues tenía miedo a que la muerte se lo llevara.



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ellyllon
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« Respuesta #25 : 16 de Abril de 2010, 01:47:11 »

Las cosas habían salido diferentes a lo que cualquiera de los combatientes hubiera planeado.  Un arrebato de celos había conllevado un final imprevisto, un duelo y ahora dos almas yacían heridas en su honor, además de físicamente, debatiéndose por la vida. Si en el campo de batalla hubieran permanecido, la tristeza de la batalla pérdida, se hubiera convertido en lamento de dos familias, pues probablemente ambos hubieran perecido, pero sus ángeles guardianes parecían haber tenido piedad con ellos, permitiendo que Ariasu y Ellyllon los encontrarán justo a tiempo.

Ambos combatientes habían sido llevados hasta casa de la guardiana y ahora, se encontraban postrados en su cama a la espera de las curaciones. Sus heridas eran diversas, de distinta gravedad, pero sus ganas de agarrar la vida eran indudables, parejas.

Kesler presentaba una herida profunda en el brazo, otra en el pecho más superficial y una justo en la base de los pulmones en el costado, que presentaba peor pronóstico, entretanto Danes poseía un corte en su brazo, en el cual incluso se podía ver el húmero, lo que provocaba que tuviera una incesante hemorragia.

Gracias a una pócima, ambos ahora se encontraban silenciosos, ganados por la inconsciencia, dormidos para reducir el dolor y facilitar las curaciones. Eso supondría que ambos pacientes no pudieran hablar para decirles si tenían otras dolencias, pero con esas heridas era mejor correr ese riesgo, pues estas eran la primera prioridad.

Ellyllon se encontraba en la cocina preparando un barreño con agua, que había esterilizado y una barra de hierro para realizar una cauterización. Esta había salido de la sala, esperando que Ariasu la acompañará, había escuchado sus píes tras ella, pero también se había percatado de la inseguridad de sus pasos al seguirla, tanto que al final cuando el hada se giró a hablarle, la joven no estaba y unos sonidos precipitados se escuchaban subiendo la escalera.

“Jóvenes” – dijo la mujer en un susurro, encogiéndose de hombros, mientras sacaba el hierro incandescente del fuego y proseguía diciendo: - parece que servirá, pero por ahora quitemos mejor las otras dos heridas y llamemos a la boticaria. . ”Lilis” gritó al techo de la habitación; a los pocos segundos pequeñas luces entraron desde la ventana que daba al jardín y se pararon ante ella:

"Por favor, id lo más deprisa que podáis a la botica y llamad a la encargada. Decidle que deje lo que esté haciendo, que la guardiana de fuego Ellyllon la necesita, que es urgente, que venga lo más pronto posible a su casa" Las luces, hicieron una inclinación y se marcharon a su mandato sin poner ninguna escusa, mientras el hada pensaba ”Espero que pueda venir, sino ese saco de huesos mete líos tendrá un grave problema . Entornó sutilmente los ojos con enfado, soltó un suspiro resignado y cargó con el barreño de agua, tomando previamente algunos trapos limpios que tenía en un cajón. Después, se acercó a la puerta y la dejó entreabierta para que cuando llegara Aralith no tuviera que llamar.

A continuación, subió la escalera; a medida que lo hacía, la mujer escuchaba como la pequeña gritaba a Danes con desesperación, enfadada, llena de rabia, exigiéndole que no se marchará que se quedará con ella y aún seguía hablando cuando esta entró en la habitación con paso pausado, en total contraste con la muchacha. Ellyllon no le dijo ninguna nada al oír sus palabras, tampoco al notar en el ambiente el olor a una nueva magia distinta a la suya, solamente pasó junto a ella, dejó el cuenco con agua al lado de Kesler y procedió a hacer lo que tenía previsto.

Tal vez, la actitud del hada fuera fría, además de distante, sin embargo si alguien hubiera mirado en su interior habría visto lo que realmente ocultaba aquella máscara. Una mujer llena de dudas, de miedos, de desconfianza sobre sí misma, pues aunque no conocía demasiado a aquel estúpido humano, de tanto sacarlo en líos, le había cogido hasta cariño, pero tenerlo que volver a sacar de otro problema, le hacía maldecirlo y preguntarse “¿No veíais mi vida suficientemente interesante, o qué? Como para complicarmela aún más”

El hada tomó de la caja que había sobre la mesa un frasco negro, seda en hilo y una aguja.  Miró el pequeño bote en su mano, mientras caminaba hacía Kesler pensando “Hace tiempo que no te usaba y no me alegra tener que hacerlo ahora” Habían pasado varios años desde que adquirió ese producto en secretos del mausoleo, sin embargo desde hace mucho no había tenido que usarlo, pero parecía que había llegado el momento de ello.

Ellyllon tomó una silla, unos guantes de tela y un pañuelo. Luego, se puso el cabello recogido hacía atrás con ayuda del pañuelo, para que no le molestara a la cara, se puso los guantes y se sentó en la silla, tomando la altura perfecta para tener frente a ella la herida del pecho, la más preocupante.

Primero, vertió el frasco negro sobre ella. Su contenido era una sustancia extraña, peligrosa incluso dijo Daruma cuándo se lo vendió, relacionada con la magia negra, pero ahora no importaba, pues en este caso, cortaría el riego de sangre y la inervación a la zona el suficiente tiempo para actuar, pero no demasiado como para permitir que se necrosara.

Segundo, tomó un paño, lo metió en el agua caliente y procedió a limpiar la sangre que comenzaba a dejar de borbotear de la herida.
Una vez hubo parado totalmente la sangre y el corte estaba limpio, el hada lo examinó para ver exactamente como debería proceder. Al fin, después de examinar y hacer todos los preparativos, la guardiana se dispuso a proceder.

Tomó aguja e hilo, la engarzó y procedió a coser una a una las capas de tejido que habían sido afectadas, vertiendo en cada una de ellas un poco de líquido amarillo, que evitaría que se infectara, además de facilitar su curación. Una vez hubo acabado de coser la última capa, colocó un trozo de tela sobre ella, para luego rodear el tórax de Kesler con vendas.

Había pasado algo más de 15 minutos en hacer dicho trabajo, aún quedaban dos heridas más la superficial del pecho y la del brazo. La última probablemente le dejara una buena cicatriz.

Ellyllon mostraba un aspecto cansado, pequeñas gotas de sudor recorrían su frente. La tensión en aquellos momentos había sido y era grande, así que se levantó y estiró un poco para quitar el entumecimiento de sus músculos, pues sabía que sino no podría continuar.

Hasta ahora, su comunicación con Ariasu había sido bastante limitada, debido a lo que a ambas se les había venido encima, así que apretó sus labios preocupada, se acercó a ella, le puso una mano en el hombro y preguntó:

- ¿cómo está? – Sus ojos se detuvieron en la muchacha y luego, en el rostro pálido de Danes, mientras pensaba con cierta melancolía "Nunca cambiaréis"


Off-rol: he añadido algunas acciones de ariasu, para que su post quedará en cronología con el mío anterior y he puesto al principio un breve resumen para que así, ni Danes, ni Kesler, ni Ara (si entra), se tengan que leer la trama.
« Última modificación: 16 de Abril de 2010, 03:33:16 por ellyllon » En línea
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-Angel de Fuego-


« Respuesta #26 : 16 de Abril de 2010, 03:29:27 »

Aralith se hallaba en el huerto trasero de la Botica, quitando malas hiervas para poder comenzar pronto con el cultivo de plantas curativas. Llevaba un delantal manchado de tierra y el cabello rojo recogido en una larga trenza, sus manos cubiertas con dos gruesos guantes de piel, también manchados de verde y marrón.
Ariasu se habia marchado un rato antes, suponia que estaria descansando de la jornada de trabajo del dia anterior.
De pronto escuchó algo, al levantar la cabeza vió unas lucecitas, al entrecerrar los ojos descubrió que eran diminutas hadas mensajeras. Se levantó sacudiendose la tierra de la ropa y escuchó el mensaje de Ellyllon, debia ir hacia su casa urgentemente.

Nada más terminar el comunicado les dió las gracias a las pequeñas mensajeras y echó a correr hacia el interior de la Botica, se quito la ropa manchada y se puso ropa limpia, metio en una gran bolsa todos los posibles enseres que podian necesitar, unguentos, vendas, aguja, hilo y varias bolsitas con hiervas de diversa indole.
Cerró la bolsa y colgó en la puerta de la Botica un cartel que rezaba:

 
"Cerrado. Si se necesitan los servicios de la Boticaria esperen o acudan a casa de la Dama Ellyllon. Estamos allí por una urgencia. Disculpen las molestias"

Tras cerrar la puerta tras de si, desplegó sus alas de fuego y se alzó con fuerza hacia el cielo, sobrevolando el Bosque raudamente hasta llegar a la entrada de la casa del Hada.

Se sorprendió al ver la puerta entreabierta, al parecer la estaban esperando, así que entró y la cerró tras ella.



-Señora Ellyllon -la llamó desde la entrada, pero como sabia que no tenia tiempo que perder subió la escalera hacia la habitación donde escuchaba voces.
-Con permiso -entró y descubrió allí dos cuerpos yaciendo, ambos tenian heridas bastante graves a simple vista, tambien descubrió alli a Ariasu, su ayudante.
-¿Que a ocurrido? -se apresuró a preguntar.

« Última modificación: 03 de Mayo de 2010, 11:18:35 por Aralith » En línea

Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos.
-G. K. CHESTERTON-
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