El Bosque del Hada MingShu
05 de Febrero de 2012, 12:17:48 *
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Autor Tema: Más que una simple pelea  (Leído 1147 veces)
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Egates
God of Wind.
Fuerza del Bosque
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« Respuesta #30 : 20 de Febrero de 2010, 09:44:15 »

Off: Lamento la demora, espero mi post compence. Bueno, primero que nada seguir dando las gracias por particpar, están haciendo unos post increíbles, espero que sigán así ya que ahora es cuando la cosa comienza a ponerse interesante. Suerte ^^

On:

De pronto algo comenzó a desprender un extraño calor desde su bolsillo, pudo sentirse mas que protegido mientras observaba al resto cuando peleaba. Pensaba haber olvidado por completo esa sensación, pero era tan abrazadora como la primera vez. Veía los movimientos del orco bastante lentos y torpes, estaba cegado de furia y ganas de romper, mientras que Egates por primera vez no sentía la necesidad de dar golpes igual o mas rotundos que los de su oponente. Y había estado en su bolsillo después de tantos años. Si debía sentir rabia era por lo tonto que había sido, pero en vez de eso seguía sintiendo una calma y una flexibilidad increíble, apenas podía dar crédito a sus movimientos. Bastaba con caminar hacía atrás, a los costados y en circulo mientras echaba sus hombros hacía atrás con cada garrotazo del orco. Claro todo pasaba mucho mas rápido de lo que parecía, pero Egates parecía verlo todo en cámara lenta mientras dejaba que su enemigo se agotara solo. Mientras eso sucedía, miraba como todos gastaban inútilmente su energía con movimientos complicados, algunos por instintos, otros por testarudez.

El último orco callo a manos del hada, pero el que peleaba contra Egates estaba peleando sus últimos segundos de vida. Cerró sus ojos al ver al enemigo avecinarse, dejo su mente en blanco después de haber tensado todos sus músculos y en cuestión de un segundo, un pivote, giro y un ruido sordo se escucha detrás de Egates quien ahora se encontraba con su espada guardada en la funda. Se dio vuelta para ver que efectivamente la cabeza del orco era la que había producido el ruido sordo al haber sido separada de su cuerpo por la espada de Egates. Seguía calmado y no había gastado nada de energía. Metió su mano en el bolsillo y agradeció a Valaina por haberle entregado aquel talismán que estaba cumpliendo su trabajo divinamente. Claro que aun no entendía como funcionaba el objeto, pues no había tenido la oportunidad de comprender una de sus utilidad hasta ese momento, el idiota lo había olvidado por completo. Habían muchas mas cartas bajo la manga que pudo haber utilizado, pero resultó todo tan sencillo, ahora comprendía lo que ambas hadas le habían mencionado y se preguntaba el motivo de la guardiana para a ver realizado tal movimiento que se veía tan complicado. Como sea, mas le valía disfrutar esa calma, pues pronto volvería la bestia y olvidaría de nuevo el objeto entregado. Lo primero que hizo al ver tranquilamente al grupo, fue dedicar una leve sonrisa a Nainteins, al parecer compartían el mismo elemento. - Bueno, pudo haber estado mas fácil, mejor seguimos algo me dice que esto no se acaba aquí – Dijo calmado mientras daba la espalda al grupo solamente para seguir avanzando mientras seguía con la espada en su funda y ahora caminando mas relajado que antes, pero con su mente alerta explorando cada rincón que podía, siguiendo, siendo intervenido por en ciertos puntos por las esferas celestes que iban encima de ellos.

En la habitación donde se encontraba el hada de hielo, el hombre que la acompañaba de pronto comenzó a mostrar un rostro que resaltaba en preocupación, pero este fue después de haber visto como el hada se reponía poco a poco de su allanamiento del mundo exterior y estadía poco confortable en aquel lugar. El hada estaba recién recobrando sus sentidos, por lo que no había podido escuchar en ese entonces los pasos acelerados que había escuchado Argein desde afuera. Aquello solo podía presagiar algo malo para él y el hada, parte de él se sentía triste por perder tan pronto a quien había tomado como compañera de celda, otra parte de él sentía que debía actuar rápido si no quería que tanto su compañera como él terminarán como festín de orco. Las leyes en el mundo de abajo siempre eran así y lamentaba no tener ningún chance de vivir como el hada lo había estado haciendo hasta que Argein la tomó prisionera. Era momento de liberarla, lamentablemente su cerebro mitad salvaje y mitad racional – mas salvaje en esos momentos – le impedía pensar en posibles alternativas de escape seguro para ambos. Sacó un rollo de pergamino y lo dejó a un costado de Oli, para luego disponerse a quitar los grilletes que la mantenían prisionera e incapaz de moverse libremente. Ahora estaba disponible para hacerlo. Argein iba a abrazarla en muestra de lamentar lo que le había echo, pero hubieron quienes ya habían abierto la puerta de la habitación. Antes de que pudieran fijar su vista en el hada, el hombre hizo lo imposible para mantener la vista de los intrusos alejadas de ella. Unos segundos mas tarde, mientras el hada de hielo recobraba casi totalmente sus sentidos, ya no quedaba nada mas en la habitación que los objetos antes allí ubicados y una ahora puerta abierta dispuesta a un escape seguro para el hada.

De vuelta a la entrada del coliseo, Egates ya había comenzado a hacer camino una vez mas y al igual que las anteriores sin esperar a que ninguno le pusiese rienda en lo que estaba haciendo, pero manteniendo la misma calma que antes y aunque parecía impensable un casi total conocimiento de lo que a su alrededor acontecía. El escenario prematuramente se volvió insonoro a excepción por las pisadas del equipo que producían un sonido casi sordo. Nada mas que unos curiosos ojos rojos parecían asomarse de vez en cuanto de los agujeros por los que anteriormente habían salido los orcos que el equipo habían vencido, despistando eso, ninguna señal había de algún enemigo que quisiera atacarlos prontamente. Entonces otra pared volvió a abrirse paso frente al equipo; sin embargo, esta era mucha mas grande que la anterior donde había aparecido Strider y mas que una sólida pared, parecía una puerta de arena bastante sólida y grande. Se elevaba varios metros mas arriba y se podía sentir como en el umbral que unía la puerta con el pasillo anterior entraba mucho mas oxigeno y la respiración era mucho mas sencilla, algo que seguramente podría favorecer a la guardiana de fuego que encima recientemente había recobrado algo de energía.

Parecía no haber forma de abrir la puerta, pero entonces las esferas celestes que se encontraban encima de Egates, comenzaron a acercarse hacía él, algo le decía a su mente que levantara la mano y no había ningún instinto primario por parte de la bestia que le dijera que no debía hacerlo. Lo hizo, entonces sintió como una sólida llave de oro se formó en su mano, tras el acumulamiento de las esferas. Ahora solo le quedaba buscar la cerradura de la puerta. En cuestión de segundos la encontró, introdujo la llave y la giró. La puerta comenzó entonces a moverse lentamente hacía adentro para dar paso al equipo. Una vez la puerta estuvo completamente abierta, Egates y los demás pudieron descubrir que el lugar donde habían estado peleando con los orcos era tan minúsculo o incluso mas que la casa de un hobbit. El techo llegaba a elevarse mas allá del cuádruple que lo había sido antes de abrir la puerta y los agujeros en las paredes habían sido reemplazados por unas especies de tribunas, claro que estas solo tenían una barrera y aparentemente no había ningún cómodo asiento. Daba la sensación de que estaban siendo observados por algo mucho mas inmenso de lo que estaban ellos mismos presenciando.

En la habitación de Oli, el mapa que Argein había dejado en aquel lugar llegaba justamente hacía el coliseo donde estaba el equipo. Claro que como era tan grande el estadio, no podría verlos inmediatamente al salir del pasillo que conectaba. Según el mapa solo era cosa de salir y tomar el camino hacía la izquierda, seguir caminando y entonces ya estaba. Parecía todo bastante simple. Argein sabía que la alarma del lugar había sido activada cuando un sujeto fuera del pozo había decidido seguirlo, de otra manera era imposible que lo hubiesen ido a buscar a la habitación donde normalmente vivía, pues el estaba confiado en que conocía las mañas del lugar como conocía la palma de su mano.

De vuelta en el coliseo, si Egates había pensado antes que seis orcos habían sido casi tan fácil como realizar una suma de dos dígitos con un resultado no mas allá de tres, alguien tenía que estar seriamente juzgándole una broma bastante pesada, por no decir de mal gusto o grosera. Sin perder la calma que le brindaba su talismán, observó como orcos de la misma contextura de los anteriores se aproximaban por el norte. Esta vez, los orcos parecían mucho mas profesionales en su trabajo, pues no solo llevaban hachas de gran tamaño, si no que iban vestido con armaduras de acero aparentemente oxidado, yelmo de acero que cubría solo la mitad de la cabeza – seguían siendo orcos – y hasta el momento quien sabía que otra sorpresa podían sacar durante el transcurso del combate. Lo único que Egates tenía seguro, es que la broma había sido exageradamente grosera y que el número de orcos era para creer que era un estúpido si decía que no estaba abrumado. Un total de treinta contra un grupo de seis. Por el momento decidió que no iba a actuar, pero si el resto no comenzaba a ultra exagerar de nuevo con sus movimientos, mas les valía que aquella situación solo fuera una broma de mal gusto. Aguantó una carcajada disimulada mientras movía su cabeza de lado a lado mirando al suelo y luego volvió la vista hacía el grupo de orcos que se avecinaban encima de ellos como una banda de búfalos rabiosos. -Sigue pudiendo estar mas fácil – Dijo en tono claramente sarcástico esperando el momento preciso para actuar.
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oLi
sonrisa de hielo...
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yo sonrío para reflejar mi alma... ¿tú por qué?


« Respuesta #31 : 23 de Febrero de 2010, 03:57:46 »

El peso de sus párpados estuvo a punto de ganarle de nuevo, pero se forzó a sí misma a no dejarlos caer. Aún así, se había perdido todo el movimiento.

Había sido todo demasiado rápido, en cuestión de segundos (o eso le pareció a ella) estaba sola de nuevo, pero el ser que la había capturado la había dejado libre antes de que se lo llevaran...o de irse por su cuenta, no lo sabría muy bien.

Claro, ya era libre, pero estaba extremadamente débil. Aún así, la idea de verse libre de aquellos grilletes esfumó el resto de desesperanza que se anidaba en su corazón e hizo el mayor de sus esfuerzos para girar su cuerpo de manera que quedara recostada de lado. Con este movimiento pudo tener conciencia de cada pequeña parte de su cuerpo, cada una mutilada a su manera. Si, ahí estaban sus alas, doliendo como si fuera lo último que harían en ese mundo y el otro. Intentó apoyarse en su codo para levantarse, pero falló en el intento y sólo logró lastimarse más. Lloró sin lágrimas una vez más, sus ojos le dolieron como si los estuvieran pinchando con diminutas agujas.
No podía quedarse ahí, no si había algo peor que su captor rondando por ahí. Despabiló intentando formar una perspectiva mejor de la situación.

Justo en frente suyo había un pergamino que el ser había dejado ahí, al parecer a propósito. Aún no podía ver lo que había sobre la mesa, pero le parecía oler algo de comida. Su corazón dio un vuelco, tal vez pudiera recuperarse lo suficiente como para caminar erguida, y más se emocionó cuando descubrió que la puerta de la cámara por fin había aparecido.
Inspiró profundo, cada parpadear hacía que sus ojos le ardieran, y eso la molestaba demasiado.

Intentó frenéticamente pensar cómo podría llegar hasta esa mesa con comida, intentó buscar alguna alternativa y terminó deduciendo que la única solución sería arrastrar su agonizante cuerpo hasta ahí. Así que se dio a la tarea de alcanzar la mesa, rogando a los dioses que no llegara nada que frustrara su plan


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Le había tomado mucho más tiempo del que esperaba llegar a esa mesa, pero sus sentidos ya habían despertado lo suficiente como para que su estómago comenzara a reclamar el alimento que su nariz percibía deleitada.
Estaba agotada y dolorida, pero era su última esperanza, así que hizo un esfuerzo para alcanzar uno de los dos platos que había en la mesa para después devorarlos ávidamente.
Tanto era su ensimismamiento que no notó que justo al lado del plato que la alimentaba había estado un cráneo humano, acompañado de numerosas herramientas de tortura.
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soy tan solo viento sediento... y pronto me iré
Orodium
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La edad del cielo y la tierra, son mi edad


« Respuesta #32 : 23 de Febrero de 2010, 08:09:05 »

¿Orcos?, solo pensó, siguiendo a Egates que parecia ir con prisa y moverse como un pez en el agua aun estando en un lugar tan sombrio, el monje de edad parecida a la de un joven pero realidad al la del cielo y tierra, miró al hibrido que paermanecia parado frente a lo que parecia ser un tumulto de orocos que tenian hambre de mas pelea, arremetientes, fuertes y de un porte distinto a los anteriores. Un coliseo?, si un coliseo era donde ahora habian penetrado, mas nunca habia estado en uno, habia oido hablar de ellos y de las practicas que no le venia en ganas saber que era lo que se hacia ahi, tomo su baston fuertemente y miró a los orcos acercarse, pero no se movió solo esperaba atentamente, entre mas cerca venian mas apretaba su vara. Escuchó las palabras del hibrido... ¿sigue pudiendo estar mas facil?... ¿a que se referia? solo le cuedo esperar a lo que acontesiera, sus musculos se tensaban, hacia mucho que no luchaba con un numero superior, superado en numero pero no en habilidades, talvez eran pruebas pensó, talvez pasos hasta llegar a algun lugar o sitio con un oponente cada vez mas fuerte.

Sus pies se cimbraron en el suelo y las piernas se tensaron, su ceño se frunció y se preparó para una batalla que talvez seria dificil de lograr pero no imposible

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No crees que deberias tener un poco de respeto?
Zhadowwolf
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el lobo negro un guerrero ambulante de los bosques


« Respuesta #33 : 19 de Marzo de 2010, 07:00:37 »

El lobo observo con atención los movimientos de su amada, mientras esta parecía utilizar al máximo esa batalla para recuperarse un poco, y se tomo unos segundos para observar también al resto de sus compañeros. Como era natural, casi todos se habían encargado de sus oponentes sin problemas y parecía que los únicos orcos que quedaban vivos eran el suyo, el de Elly y el de Egates.

Volteo de nuevo la vista hacia su propio oponente mientras este terminaba de recuperarse y cargaba una vez más en su contra. Esta vez, decidió que sería mejor terminarlo de una vez. En cuanto el orco descargo su maza contra él, simplemente dio un corto pero rápido paso a su izquierda mientras volvía a desviar la maza con el cuchillo. Sin embargo, en cuanto la maza pasó de largo, él levanto su cuchillo, marcando una profunda cortada en el costado de la creatura, y logrando que esta soltara su maza mientras caía sobre sus rodillas, a causa de la herida.

Antes de darle tiempo al orco de recuperarse, y sin siquiera parpadear, el lobo se dio media vuelta y mientras daba un paso trazo rápidamente un corte a través de la nuca del orco, matándolo instantáneamente, al mismo tiempo que la espada de la guardiana extinguía la vida de otro. Antes de que el cuerpo de su víctima cayera al suelo, el cuchillo y estaba limpio, y guardado entre las ropas del lobo, que le sonrió tranquila mente a su esposa mientras caminaba hacia ella.


-¿Te sientes mejor?
Le pregunto al hada tan pronto como llego junto a ella, mientras acariciaba su mejilla, observando con cuidado sus ojos y su rostro, feliz de ver que parecía haberse recuperado mucho en ese poco tiempo. Volteo su cabeza en cuento Egates hablo, y aunque el comentario le hizo gracia, se limito a sonreírle a su esposa una vez más antes de empezar a caminar detrás del resto del grupo una vez más.

Mientras caminaba, observaba con curiosidad sus alrededores, poniendo especial atención en los ojos rojos y brillantes que de vez en cuando se asomaban entre los agujeros. Sus propios ojos se volvieron amarillos mientras se esforzaba por encontrar entre las sombras los cuerpos a los que pertenecían esos ojos, pero ni su aguda visión lograba traspasar esa oscuridad.

Una segunda puerta bloqueaba su progreso, pero en esa no hubo acertijo. Egates simplemente levanto la mano, donde aquellas misteriosas esferas luminosas se congregaron, materializando una llave. Mientras el hibrido abría la puerta, la atención del lobo paso a las esferas, observándolas con curiosidad. Hace poco parecían obstaculizar si progreso, y ahora parecían ayudarlos. Sin embargo, luego tendría tiempo para reflexionar, pues en cuanto la puerta se abrió, otras cosas ocuparon su mente: La sala era inmensa. No había ningún modo de que aun estuvieran bajo el campo de batalla, y definitivamente no habían caído toda esa altura por el pozo. También, ahora en vez de agujeros había gradas, como si no fuera lo suficiente obvio que los estaban observando.

Pero incluso para pensar en eso, no tuvo mucho tiempo. En cuanto habían alcanzado casi la mitad del lugar, una extraña vibración se empezó a sentir en la tierra. En pocos segundos, todos fueron capaces de sentirlo, y poco después, el origen de esa vibración ya era claramente visible. Orcos. Dos docenas y media de orcos. Una sonrisa extraña se extendió por el rostro del lobo. No podía contar cuantas veces había estado en situaciones parecidas pero, aunque en proporción había estado mucho mas superado numéricamente en otras ocasiones, de algún modo la diferencia de números se sentía mucho mas ahora.

Aun así, sus extremidades reaccionaron casi por instinto. Mientras si cerebro estudiaba apresuradamente el terreno y a sus enemigos, sus manos ya habían alcanzado su arco y 4 de sus flechas, y antes de que los orcos hubieran recorrido la mitad del camino, el lobo volvió a concentrarse en lo que tenía que hacer en ese momento, y en menos de un minuto, las cuatro flechas habían sido disparadas.

Una de ellas reboto sin daño contra el casco de uno de los orcos, y otra hirió levemente el hombro de otro, sin causar daño significativo. Sin embargo, dos de las flechas encontraron su objetivo, y atravesaron las cabezas de dos orcos, matándolos al instante y causando que cayeran al suelo.

El lobo instintivamente extendió su derecha para tomar más flechas, pero ya era tarde. Los orcos estaban demasiado cerca. Con un fluido movimiento se colgó el arco, y tomo dos de sus cuchillos. Esa aventura cada vez se ponía más interesante.
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Zhadowwolf of the wood: the deadly shadow of the forests, the wolf that wields the tears of the moon
Nainteins
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Dragona espejo


« Respuesta #34 : 28 de Marzo de 2010, 02:09:26 »

 Correspondio el saludo de Danes de la misma forma, alegre de verlo bien, sin rastros de aquella tristeza y abatimiento.

 Su atencion se centro despues en escuchar la alegre respuesta de Shadow- He apren-dido mucho des-de aquet-lla vez - Comento, hablando con pausadamente. Y miro los objetos que se encantraban junto a su escama- Bo-nitos - Aprecio.

 Mientras salian de aquel tunel, noto con ligera preocupacion el estado de Ellyllon, no la conocia de antes, pero el lobo parecia tener una relacion muy cercana con ella, asi que pesar de cara de cansancio y malos humos debia de ser agradable.

-
 Hasta que el ultimo orco cayo muerto Nainteins no se habia permitido relajarse. Lo que si se dejo fue mirar con impresion las tecnicas alucinantes de los guerreros. Pensaba que cualquiera de ellos podria sobrevivir por su cuenta en aquel extranio sitio, pero andaban todos juntos. Una animada sonrisa surco su cara, correspondiendo a la de Egates. Constituian una fuerza poderosa, incluso lo comento. -Enhora-buena, somos genia-a-les -

 Solo esperaba que aquella extrania niebla anuladora de magia no volviera a aparecer. Porque si lo hacia, iba a tener muchos problemas si aquellos no eran los unicos orcos en el lugar.

 La fogata plata se habia retirado de encima del orco e ido hacia ella. La mayor parte se le fue a la espalda, adoptando, quizas para hacer una gracia, la forma de unas alas escamosas, en ese momento recogidas. El resto sin embargo no hizo ninguna forma definida, flotando de su cuenta alrededor del grupo y por la estancia.

 
-
 Mientras avanzaban, el hecho de que repentinamente todo se volviera insonoro le recordo lo serio de la situacion y su cara compuso una expresion acorde. Su fuego errante en mas de un momento intento acercarse a esos curiosos ojillos rojos, pero estos siempre desaparecian antes de poder alcanzarlos, y en un acto de prudencia, la flama no se metia por los agujeros.

 Al llegar ante aquella inmensa puerta, Nain observo su altura y sintio la refrescante brisilla que provenia del otro lado. Pero antes de que se pudiera decidir a hacer nada. Egates ya habia encontrado la forma de abrirla. Ayudado por aquellas esferas que le parecian tan bonitas. Aunque se preocupo un poco, quien pone trabas en el camino y luego llaves?

 Esperaba que nadie lo suficientemente aburrido y maligno para jugar antes de atacar a matar. La idea de que era una prueba de su valia era mas reconfortante.

-
 Al entrar en aquella nueva camara, la alas de fuego se expandieron a todo lo que daban por un momento antes de volver a contraerse. Por lo menos de claustrofobia no se sufriria en ese lugar, pero si de paranoia por sentirse observados. El fuego errante, ante aquel nuevo sitio, se disparo hacia el frente dejando a todos atras, en calidad de explorador.

 Y a pesar de, se entero al mismo tiempo que los demas de los nuevos obstaculos. Y su expresion al ver la horda de orcos ya no era de miedo. Sino de un resignado fastidio.

 Luchar ni matar porque si, era de su agrado, sin ni siquiera tener la excusa de que podria guardar la carne. Porque la de orco sabia muy feo.

-
 Con un suspiro puso sus brazos de tal forma que las manos le tocaban los omoplatos, y cuando las devolvio al frente, las alas de fuego habian adoptado la forma de una garras de buen tamanio. Preparandose como sus companieros para enfrentar el peligro. En cualquier caso, y a menos que estos nuevos orcos tuvieran una inesperada y desagradable resistencia a la magia, cualquiera que se acercara a ella sufriria el mismo destino que el primer orco al que se enfrento.

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 Y mientras tanto, el fuego que andaba de su cuenta seguia explorando. Eventualmente detectaria la presencia del hada, y juzgandola conocida, o por lo menos diferente a la extrania magia del lugar la seguiria. Encontrando tambien al hada de hielo. (Off-rol: Dejo eso a libertad de Oli n_n)
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- Mirame a los ojos y veras el reflejo de tu alma -
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