El Bosque del Hada MingShu
05 de Febrero de 2012, 11:56:24 *
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Autor Tema: Más que una simple pelea  (Leído 1146 veces)
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Egates
God of Wind.
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« : 09 de Octubre de 2009, 10:59:27 »

Off rol:

-En un principio la aventura fue abierta para invitados especiales, pero si alguien desea entrar según las reglas del bosque puede hacerlo sin problema.
-Aventura?, si no sera una simple pelea como el título lo dice, sino que será un rol ''normal'', pero las peleas vendrán a la orden del día.
-Posteare cada cierto periodo de tiempo, si alguien no postea entre ronda y ronda será saltado y podrá volver a la ronda que viene sin problema.
-No será por turnos, pero por favor un post por ronda. ¿Cuándo termina una ronda?, fácil, cuando me toque a mi postear.

Ya saben cualquiera puede entrar, suerte.

-0-

On rol:

Aquel día estaba bastante aburrido y ya hacía bastante que no se pasaba por el campo de batalla, como siempre varías parejas estaban entrenando sus habilidades y dando todo para culminar en su última batalla, algo que todo guerrero deseaba ver algún día y Egates no era la excepción, a pesar de que se le haya brindado la inmortalidad, tenía bastante claro de que no era invencible y de que nada era para siempre. La inmortalidad no era mas que un premio a los cuidadosos y un guerrero por naturaleza no debía serlo.

Apenas ya podía contar cuantas veces había pisado aquel lugar con la única necesidad de blandir su espada, incluso cuando aún era un humano. Esta vez su dragón tampoco le acompañaba, sabía que en el ejército solo aceptaban a los mejores y el no era una excepción, teniendo eso en cuenta no había nada que temer en ese lugar, pero la extraña neblina que cubría el campo le dejaba mucho que desear, algo le decía que aquello no iba a presagiar nada bueno. El híbrido se acercó mas al lugar que estaba cercano al campamento del ejército, sabía que ahí eran donde iban los mas expertos, puesto que deseaban que los miembros de la institución comprobaran por si mismo que tan bueno eran, podía apreciar como muchos nuevos comenzaban recién a construir su historia, otros esperaban el momento indicado para demostrar cuanto valían y otros simplemente se dedicaban al igual que Egates a contemplar el escenario.

El medio día ya había llegado cuando decidió que ya había observado demasiado y todo era de poco interés, bastante monótono y cotidiano. El problema de todos los días. Enfatizó su mirada en el escenario para poder comprobar si había algo que anteriormente hubiera pasado por alto y entonces pudo descubrir un pozo bastante grande, se atrevía a decir que le llegaba hasta un poco mas arriba de la cintura y que el diámetro llegaba a medir al menos dos árboles de los mas viejos en el bosque druida. Se acercó hasta él sintiendo como a esas horas el olor a sangre y sudor comenzaba a sentirse fuertemente en todo el campo de batalla, sobre todo con un olfato como el de Egates.  Tiro una piedra bastante grande y apenas alcanzó a escuchar cuando esta impacto con el suelo, lo que quería decir que el pozo era bastante alto y solo aquel que contara con el suficiente entrenamiento podría saltar hasta abajo sin torcerse un tobillo.  Aquello le daba una idea bastante creativa a la hora de encontrar algún o quizás mas adversarios, solo el tiempo diría si podría llevarla acabo. Se quedo mirando como los guerreros seguían combatiendo, mientras esperaba que alguien ingenuo o conocido viejo amigo/a de batalla quisiera aceptar el reto.

Se quito su chaqueta y la tiro por el pozo, vistiendo ahora con su camiseta negra, pantalones de cuero negro, botas de combate del mismo material y por último pero no menos importante su espada Avalón la cual había comprado hace ya algún tiempo y le había ayudado en algunas misiones. Podía sentir como los ánimos le iban subiendo antes de empezar siquiera con la batalla, pues las ideas que tenían sobre esta le motivaban a seguir esperando algo que valiera la pena.

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Orodium
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La edad del cielo y la tierra, son mi edad


« Respuesta #1 : 11 de Octubre de 2009, 06:10:49 »

Si bien habían tres personas a las que el monje quería enfrentar con ansias desde hacia ya tiempos: Danes, Egates y Dunkel, le había pasado por la mente al llegar de nuevo al campo de batalla que vería a sus camaradas para entrenar como a diario lo hacia, estaba tranquilo observando combatientes enfrentarse y endurecer sus habilidades y fuerzas, pero clavó su mirada en aquel híbrido tal vez era alguien que no le parecía ser su camarada y desde el principio no fueron de lo mas amistoso entre si, dígase del amante y recitador de los mantras de pureza y poseedor del poder del plano superior un monje silencioso, cosa que no podía ser había aun ciertos sentimientos en su corazón que le impedían llegar a ser lo que deseaba y Egates parecía tener cierta gracia en despertarle esos sentimientos.

Le miró y observó cada movimiento que ese hacia sin soltar su "Amud" con la cual parecia estar mas que satisfecho al tener la como arma, vio al híbrido una vez mas. Sus puños se apretaron sus ojos se tornaron subjetivos y su caminar fue tranquilo pero con un propósito, saber que tramaba el ser que le había hecho pasar tantos malos ratos y que en momentos pensó olvidados. Tal vez, esa era una oportunidad de hacerle pagar, simplemente conocerle y tirar los prejuicios como con Danes una vez, o tal vez una batalla que hacia tiempo no se llevó a cabo.

Sonriente llego hasta él, Egates seguía mirando el pozo y le daba la espalda al monje que no esperaba ser bienvenido por el híbrido. Antes de dirigirle cualquier palabra al soldado, el monje clavó su vara en el suelo, se cruzó de brazos y entonces, expresó firmemente:

-¿Entrenaras?, o ¿solo verás el pozo?

Sin esperar una respuesta, el monje caminó despacio hasta situarse junto a Egates. A continuación, miró como lo hacía el inmortal dentro del pozo, hallando solamente oscuridad, lo cuál demostraba que era profundo.

Era raro ver a Orodium y Egates juntos, tan cerca en el campo de batalla sin que surgiera ninguna dispuesta. Únicamente, parados observando el hallazgo. Tal vez, en un rato podría haber alguna batalla, pero durante aquellos minutos solo quedaron en silencio cerca el uno del otro, observando el fondo inexistente. Mientras, el híbrido incluso parecía, no haberse percatado de la nueva presencia que le acompañaba.

PD: correcciones ortográficas y de expresión realizadas por Elly ^^.
« Última modificación: 19 de Octubre de 2009, 03:08:19 por ellyllon » En línea



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Zhadowwolf
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el lobo negro un guerrero ambulante de los bosques


« Respuesta #2 : 12 de Octubre de 2009, 01:32:06 »

El lobo despertó cansado, después de un largo día de entrenamiento y de una noche demasiado corta como para reponerse por completo. Por supuesto, comprendía las razones de Hail para someterlo a esas cantidades de entrenamiento, pero había estado volviéndose aún más severo mientras la luna nueva se aproximaba, y últimamente no había podido recuperarse por completo ningún día.

De todos modos, sabía que era necesario, así que no podía parar. Era importante que estuviera en su mejor condición para la noche sin luna. Con este pensamiento en la cabeza, se levantó de la suave hierba junto al árbol donde se había echado a dormir, y se sacudió, intentando despertarse un poco más antes de dirigirse a el campo de batalla.

Llego al campo de batalla, después de apenas unos pocos minutos, puesto que había escogido dormir cerca esa noche, más que nada porque había estado demasiado cansado como para estar eligiendo el lugar más cómodo, y un par de horas después, una vez terminados sus ejercicios matutinos, volvió a tomar su forma de lobo, decidido a dar un paseo por el campo de batalla por un rato, en parte porque no estaba de humor como para practicar con el primer rival que se le presentara, en parte porque hacía tiempo que no iba cerca del campamento, y algo le decía que tenía que estar allí ese día, aunque no sabía por qué razón.

Al instante noto que su corazonada estaba en lo correcto, puesto que entre más se acercaba al campamento, más podía oler la conocida esencia de un viejo amigo. Al fin, después de caminar unos pocos minutos, pudo vislumbrar entre la niebla la silueta de Egates junto con otro joven al que no conocía y lo saludo desde lejos.

-Hey, Egates! Hace ya algún tiempo.

Observó con alegría mientras se acercaba, dándose cuenta de lo que había junto a su amigo. Un gran pozo de piedra, demasiado grande como para no notarlo, y que sin embargo no recordaba haber visto jamás anteriormente.
-Desde cuando…  Bueno, ¿como estas, amigo? Y, mucho gusto, mi nombre es Zhadow.

Empezó a decir mientras se acercaba, sus ojos curiosos clavados en el pozo, pero decidiéndose a preguntar después, por lo que rápidamente corrigió su frase, y se presento, al joven que estaba junto al híbrido. Originalmente, cuando olfateo la esencia de Egates, su deseo era retarlo a un duelo de práctica, después de todo jamás habían terminado el que empezaron como prueba del ejército, pero ahora estaba demasiado interesado en el pozo, y había olvidado momentáneamente esa intención, mientras posaba sus patas delanteras sobre la barda de piedra que delimitaba el pozo y echaba un vistazo al profundo agujero, apenas alcanzando a distinguir el aroma a tierra mojada que normalmente se distinguía en los mismos, lo que quería decir que era muy profundo, y casi seco.
« Última modificación: 19 de Octubre de 2009, 03:10:44 por ellyllon » En línea

Zhadowwolf of the wood: the deadly shadow of the forests, the wolf that wields the tears of the moon
ellyllon
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« Respuesta #3 : 19 de Octubre de 2009, 03:57:00 »

Hace ya bastante tiempo que el atardecer había sucedido. Los últimos pájaros diurnos se recogían, para empezar dejar salir a los primeros nocturnos.  Una suave y refrescante brisa comenzó a soplar, meciendo suavemente la vegetación que bordeaba aquel extenso paraje de arena fina. Una música embriagadora fue iniciándose poco a poco al mezclarse: el sonido producido por el viento al colarse por las oquedades de los árboles, los cantos de diferentes aves y animales, además de una dulce y tranquilizadora voz, que cantaba en un claro cercano, donde varios seres feericos habían comenzado una fiesta improvisada.

Aspirantes, soldados, brigadas, oficiales. Muchos habían acudido al campo de batalla a entrenar, a demostrar su valía a los ojos de la guardiana, que había paseado entre ellos para observarlos, corregir ciertos errores y anotar en una pequeña libreta, los que más habían destacado en aquel encuentro. Eso había sido el día. Demostraciones de movimientos, felicitaciones, regañinas, pero sobretodo horas y horas de pie, que ahora se cobraban factura.

La guardiana estaba en su despacho, tras su mesa, recostada sobre un sillón de color negro, con los ojos cerrados y con un pañuelo húmedo sobre ellos. Sin duda, había sido un duro día, así que decidió ir al lago a darse un relajante baño, por lo cuál se incorporó, tomó una bolsa de paño que había sobre una silla, salió de aquel lugar, cerró la puerta con llave y de dirigió hasta allí. Pasada una hora regresó de él, mucho más descansada, aún cargaba con el bolsón. Sus ropas antes de guardiana, habían sido cambiadas por un camisón de color blanco de lino, que transparentaba sutilmente su abdomen y sus muslos, su cabello antes seco ahora caía húmedo por su espalda y su rostro antes cansado, ahora se mostraba fresco, además de con gotas de agua.

 Para volver a su casa, tomó un atajo a través del campo de batalla y entonces, pasó junto a Orodium, Egates y Zhadow que parecían mirar atónitos, embelesados el fondo de un pozo, que jamás ella había visto. Se preguntó "¿qué hacen aquí?, ¿qué miran con tanto interés?". Entonces, se acercó a ellos alegre y decidida, desprendiendo aquel aroma floral que la caracterizaba. Alzó el vuelo, pasó sobre sus cabezas, posó sus pies descalzos sobre el borde opuesto a donde estaban ellos y se sentó.  No dijo nada, pues primero espero a estudiar sus facciones, pero no pudo concretar ninguno de sus sentimientos, ni porque estaban allí. Tras unos segundos en silencio expresó en tono contento para llamar su atención:

- ¿Tan hermoso es lo que hay ahí, para que los tres lo miréis atónitos a estas horas?. Cuando hace rato que ya atardeció.


Se quedó allí sentada esperando una respuesta, mirando al firmamento de una luna decreciente que reinaba oculta por la densa neblina, que se había formado ya a esas horas de la noche. Aquel día era extraño, pues el sentimiento de que algo que lo cambiaría todo iba a suceder, reinó el corazón del hada. Ella esperaba, que aquel presentimiento no se vinculará a ninguno de aquellos seres que tenía ante ella, pues sin duda eran personas que apreciaba y que si se pusieran en peligro, ella lucharía con todas sus fuerzas para protegerles.

Ellos eran buenos estrategas, buenos soldados y grandes luchadores; de eso no tenía duda, pero ella también sabía, que ella no se quedaba atrás. Cada uno de ellos, había sido en algún momento de su vida un soldado suyo Ella les había enseñado no solo el arte de la lucha, sino el de la vida. A veces, el alumno puede saber más que el maestro y eso en alguno de ellos podría resultar latente, pero también conocía sus fallos, errores y carencias. Algunas, eran demasiado peligrosas si aquella noche no aguardará algo bueno.
« Última modificación: 19 de Octubre de 2009, 04:20:25 por ellyllon » En línea
Egates
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« Respuesta #4 : 20 de Octubre de 2009, 03:39:20 »

Off: Bueno, Zhadow y Elly gracias por participar, ya no esperare mas al resto. xD Gracias a ti también Orodium.

Bueno, eh decidido que posteare una vez a la semana, si alguno tiene problemas y necesita mas tiempo haganmelo saber y seré mas paciente.

Suerte.

---

On:

No tuvo que esperar demasiado tiempo - aquello le agradaba –, las cosas empezaron a moverse rápido (más de lo normal para su gusto), aunque el primero en llegar, bueno, no podía decir que fuera de su agrado, por alguna estúpida razón nunca se habían llevado muy bien y no pretendía ponerse a pensar en ello ahora. -Tiempo al tiempo muchacho – Dijo el híbrido al monje. Se quedo esperando luego, mostrando en su cara un entusiasmo creciente. No hubo mucho que esperar - ahora si estaba mas alegre y entusiasta -, un colega y buen amigo del ejército había llegado. Su nombre era Zhadow; si bien, no compartían la misma maldición, tenían bastante cosas en común - y a la vez no -, los dos ya habían estado en algunas misiones juntos y hasta el momento no habían tenido ninguna pelea estúpida. -Lo se, tampoco lo había visto antes... – Aclaro, refiriéndose al pozo, después de haber deducido a que se refería Zhadow. – Bien gracias, pues si pocas misiones últimamente – Dijo luego, respondiendo al saludo que le habían dado. No tenía muchas ganas de platicar, pero aún recordaba una platica interesante que había tenido con el y pensaba en seguir, esperando un poco mas, para ver quien mas llegaba. -¿Cómo haz estado? – Preguntó,  para tratar de animar un poco mas la espera.

El tiempo siguió, fluyendo con el ritmo natural de misterio que con la llegada del pozo había aparecido en el campo de batalla, sumándose al olor a sangre que a esas horas ya había, aumentado en comparación, al que estaba cuando Egates había llegado. El auto control que el híbrido había obtenido desde hace ya algún tiempo, le ayudaba bastante a mantenerse calmado con aquel aroma, rondando libremente por el lugar sin nadie que pudiera detenerlo. Entonces, un olor familiar le llego a las narices, llevaba ya también un buen tiempo sin oler a aquella persona y eso que el olfato de Egates estaba bastante desarrollado. La observo luego, volando sobre ellos, haciendo que el olor a flores característico de las hadas, pero especialmente de esta, comenzara a sentirse mas fuerte en el ambiente. Aquello no hizo mas que alegrarle, pues le servía de sobre manera; sobre todo, para quitar la atención de su olfato en el molesto, pero a la vez delicioso olor a sangre.  Se quedo ahí parado, en la misma posición, escuchando y observando lo que Ellyllon decía luego de su llegada. Le era algo extraño, el que se encontraran por algo que no fuera trabajo, pero con lo buena jefa que había sido hasta el momento, dudaba mucho que pudiera ser una mala amiga o compañera de aventuras.

- Un gusto verla también a usted jefa – Saludo sin hacerla espera demasiado, pero la  a acción tampoco le agradaba esperar mas de la cuenta. Algo se había parado en las orillas del pozo, luego había golpeado al híbrido en la nuca y finalmente, cuando Egates se había dado la vuelta para mirar que había sido, ya no había nada. Nadie había podido observar nada pues todo había sucedido tan rápido que ni un olor llego a las narices de ambos medios lobos y ningún tipo de magia pudo haber tomado por sorpresa la atención ni del hada ni el humano.  

-...¡¿pero que?!... – Gritó, mientras miraba hacía atrás y de pura casualidad hacía el interior del pozo. No pudo ver nada en los primeros segundos, pero cuando empezó a llevar su cabeza hacía arriba, algo brilla en el fondo, luego se puede ver al híbrido dado vuelta y sujetando con sus dedos el filo de una navaja la cual había sido lanzada desde el interior del pozo. Giro la navaja de tal modo que pudiera agarrar rápidamente el mango de esta y se quedo observando su figura, aunque no tenía mucho de especial.
 
-Fue claramente un reto, quien quiera venir que venga... -Dijo sin más, entrando de un salto en el orificio del pozo, dejando que la fuerza de gravedad lo llevara sin pedir nada a cambio hacía abajo. Un sonido sordo se pudo escuchar tras la caída de Egates en el fondo del pozo, el híbrido había caído de píe y afortunadamente la altura no había sido demasiada, pero un humano normal si que tendría problemas si intentara bajar del mismo modo. El fondo no era mas que puro cemento, agudizo entonces sus sentidos y trato de observar donde se encontraba el que había, lanzado la navaja hace un rato, pero por mas que tratará no veía mas que cemento, hasta que se dio la media vuelta.  Una parte en la estructura de cemento del pozo no estaba como la anterior, pareciera como si un toro rabioso hubiera pasado entre medio, llevándose consigo gran parte de la estructura. Se acercó para ver mejor  y levanto entonces su mano, para prender una bola de fuego y dejarla levitando sobre su palma. Gracias a la luz que emanaba la bola de fuego, pudo observar que el lugar donde parecía haber pasado el toro era en realidad una especie de cueva subterránea, un gran y único pasillo oscuro del cual no se le veía mucha salida, pero podía sentir un viento helado y tétrico salir de este, como si el aíre de misterio sentido arriba por el hada no hubiera bastado.

Retrocedió unos pasos hacía atrás, y se quedo fuera de la vista de sea lo que sea que pudiera estar detrás del pozo, en caso de que otro posible ataque le amenazara. Miro hacía arriba y pego un fuerte grito: -Vengan rápido o me quedare solo con toda la acción de aquí abajo – Desenfundo su espada y tras sus palabras hizo que la bola de fuego creciera mas de tamaño y expandió su mente para poder estar atento a la localización del enemigo, por si es que lo que fuera que se encontrara ahí abajo podría ser detectado.
« Última modificación: 20 de Octubre de 2009, 03:41:38 por Egates » En línea

Orodium
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La edad del cielo y la tierra, son mi edad


« Respuesta #5 : 20 de Octubre de 2009, 06:35:24 »

Hizo una pequeña reverencia hacia el nuevo guerrero que en forma de lobo se encontraba en esos momentos y con el respeto debido se presentó

-Soy Orodium de Garlan es un honor

Cada movimiento cada situacion era analiada por el hombre de garlan, y la presencia del hada y guardiana del fuego le parecia agradable cada que apareciera, para el era un placer cruzar palabras con ella hizo una pequeña reverencia y le saludo cortezmente como le merece una dama

-Hola Elly siempre es un placer verte


Escuchó la respuesta de Egates y la breve conversación entre el y zadow, al igual que la respuesta a la pregunta antes realizada, la noche se acercaba ya los rayos del sol le acariciaban poco pasando por la tenue luz naranja que siempre destilaba los ultimos suspiros del petalo que cae de cada dia, esperaba ansioso las vigilias pero al parecer ese dia no podria estar en vigilia pues en el campo algo le llamaba. Se impresionó de la agilidad del hibrido al detener aquella navaja, su mente se desfiguró un poco al ver que no era algo común ya que el pozo parecia vacio solo para si pensó "¿que fue eso?" apretó con sus manos fuertemente su vara para asi sintiendose mas seguro.

De un inexplicable momento a otro el hibrido salto ahacia el pozo perdiendose en la oscuara profundidad negra como boca de lobo, impresionado al ver que no lo habia pensado dos veces solo habia seguido sus instintos, despues un silencio invadió el lugar y el monje quedo solo observando a Elly y a zhadow con una mirada en ciertas partes de confusion y entusiasmo al ver que no es trataba de solo hablar que algo habia ocurrido que le haria trabajar mente y cuerpo. De momento escuchá Egates decir las palabras que le hicieron pintar una sonrisa de oreja a oreja y al ver que el valiente licantropo se adentró a lo profundo tambien saltó dentro del pozo que era considerable la latura pero no inmensa al caer dentro ligero como una pluma y a la vez pesado como el mismo "ruyi jingu bang" se simbró, firme se levantó y miró  a Egates que se encontraba ahi dentro investigando en estructuras que parecian tener un proposito, no parecia ser un pozo natural era mas lo que parecia para el algo parecido a una mazmorra lo que no se atrevió a decir, quedo en silencio observando detenidamente cada rincon dado que no era seguro el hecho de entrar en un lugar en las profundidades cuando anochecia y la oscuridad tragaba la poca luz que quedaba.

Esperó a que los demas bajaran tambien mientras tomaba su vara con fuerza y abria los ojos como los de un lince en las profundidades de la mas espesa selva para evitar perderse cada posible peligro o detalle en el lugar, sin duda le se sentia emocionado al enfrentar a algo desconocido a la vez que asustado, pero lo que mas le parecia extraño es que en lugar de estar frente a frente con Egates en una pelea seria talvez espalda con espalda.


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"Ruyi Jingu Bang" : dicese de la vara complaciente de los extremos dorados que tenia un peso de 8100 kilos usada para medir la profundidad del mar

P.D. Gracias Elly =)
« Última modificación: 30 de Octubre de 2009, 01:54:10 por Orodium » En línea



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yo sonrío para reflejar mi alma... ¿tú por qué?


« Respuesta #6 : 21 de Octubre de 2009, 04:06:45 »

Oscuro. Impulso. Oscuro. Gemido. Silencio. Esfuerzo. Oscuro.

Cuando no se puede encontrar explicación a lo que sucede a tu alrededor y no ves forma de averiguarlo, y por lo tanto no puedes hacer nada para corregirlo ¿qué haces?... ¿qué se puede hacer estando atrapado en un juego que no es el tuyo? Nada. Y era justo lo que ella hacía.
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soy tan solo viento sediento... y pronto me iré
Danes
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ellen síla lúmenn omentielvo


« Respuesta #7 : 22 de Octubre de 2009, 12:29:31 »

Era una noche oscura, de esas, en que ni las propias estrellas podían lucir su fuerte brillo; de esas, en que la luna está prácticamente desvanecida por algunas nubes, tapando toda esperanza de luz; de esas, en las que a penas se pueden ver, las siluetas de los árboles mecerse con el viento frío. El elfo caminaba lentamente, levantó la mirada buscando a Karin en el cielo pero no estaba, esa noche no proyectaba su luz desde el firmamento.
 
Anduvo un largo tramo del camino, hasta  que se percató de un olor y de unas pisadas en la tierra, que le eran familiares. No podía estar  equivocado,  así que decidió ir hacia donde se encontraba Orodium. Se acercó silenciosamente, casi imperceptible y pudo observar a su amigo ,el monje, junto a cuatro seres: dos hadas y dos lobos. Aún se encontraba algo lejos, pero pensó en saludarlos, sin embargo no lo hizo, pues observó que de pronto uno de los lobos saltaba a lo que parecía ser un pozo. Pudo reconocerlo, unos instantes antes de que saltará, era Egates y tras él, fue su amigo.

Se acercó a paso rápido y pudo reconocer a la líder del  ejercito Ellyllon. Recordó cuando hace mucho tiempo, intercambiaron algunas palabras, pero no recordaba ni cuándo, ni dónde, aunque tampoco le interesaba. A los otros dos seres, no los reconoció, quizás los hubiera visto en algún momento,  pero no los recordaba.

Cuando ya estaba lo suficientemente cerca para que le oyeran, les saludo con una voz calmada. Se podía notar  bajo sus ropas, a la altura de su pecho, la estrella de la tarde, la cuál brillaba con diferentes colores e intensidades.

:-"   Alassëa lómë (1)......  no sé a ustedes ... pero  a mí me preocupan esos,  que han entrado...o.... bajado"

Dicho esto, se asomó al interior del pozo, pero no lograba ver el fondo a simple  vista, así que supuso que sería bastante profundo. No recordaba ese pozo, pero no le importó mucho, pues sin pensárselo dos veces, saltó.

Tras caer unos instantes, llegó al fondo del pozo, donde sus ojos comenzaron a brillar, permitiendole ver en la oscuridad. Se quedó en silencio, mientras observaba una pared frente a él, sin embargo un momento después, se había girado sutilmente, para poder ver a Orodium y Egates, que estaban a su espalda

:-" No creo , que ustedes dos tengan una cita romántica en un lugar como éste ........"
Dicho esto, tocó la estrella de la tarde a través de la ropa y una luz iluminó todo el lugar, ahora se podía ver con claridad. Después, mientras miraba hacía arriba, buscando la entrada por la que había saltado, habló:

:-" Tranquilos,  solo nosotros podemos ver esta luz ........ y también  los de arriba,  si deciden  bajar ...."

Luego miró a Orodium y se quedó en silencio,  pues  el ambiente estaba algo tenso, o al menos,  así lo percibía el elfo. Finalmente, empezó  a fijarse en los detalles de las paredes, sobre las cuáles había símbolos y algunos dibujos, que se podían apreciar entre ciertas enredaderas, que crecían sobre ellas.


------------------------------------

1) Buenas noches





  
« Última modificación: 22 de Octubre de 2009, 02:38:55 por ellyllon » En línea

Cambio Mi Vida, Por Aquella En La Que La Felicidad Sea Una Realidad Y No Solo Un Sueño.
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yo sonrío para reflejar mi alma... ¿tú por qué?


« Respuesta #8 : 23 de Octubre de 2009, 04:33:40 »

(sólo un detalle... yo no estoy ahí)
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soy tan solo viento sediento... y pronto me iré
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el lobo negro un guerrero ambulante de los bosques


« Respuesta #9 : 23 de Octubre de 2009, 03:53:17 »

Asintió ante las respuestas de Egates, aun observando con curiosidad el pozo, sus patas delanteras apoyadas en sus paredes de piedra, y sus ojos infructuosamente intentando penetrar las sombras que inundaban su interior, mientras su nariz tampoco podía detectar nada más que humedad, tierra, y unas pocas plantas que crecían dificultosamente en las paredes.
-Mmm… Bien, supongo, aunque una respuesta tan corta después de tanto tiempo me parece… incompleta.  ¿Y tú que has hecho?

Expreso divertido. El aire se estaba volviendo algo pesado, con el olor a sangre que invadía el campo de batalla a esas horas, mezclándose con el amargo olor de las plantas que crecían nutridas por ella, y con la seca tierra que levantaba la brisa. A ese olor no tardo en sumarse, para deleite de su olfato, el conocido olor a flores frescas y a césped que emitían la piel y las alas de la guardiana del fuego.
-Buenas noches señorita Ellyllon.

Saludo alegremente, manteniendo la etiqueta debida al estar ambos en servicio, pero sin poder ocultar su alegría de verla. De todos modos, antes de poder decir o hacer nada, más, sintió una ligera corriente de aire detrás de él, a la que al principio no presto atención, hasta que Egates grito de sorpresa y disgusto, haciéndole notar que lo que había sentido había sido un ser en movimiento. Antes de que pudiera reaccionar, una daga que salió disparada desde el fondo del misterioso pozo, directamente a Egates, que la atrapo, y apenas segundo después, saltó a su interior.

El monje también salto detrás de Egates y mientras observaba el pozo, desde arriba, alcanzando a ver la flama que Egates había encendido en el aire disipando las sombras que lo ocultaban de sus sentidos, otro ser desconocido para él, aparentemente un elfo, salió de entre los árboles, hablando con voz calmada y serena, con un semblante típico de su raza.

-Alassëa lómë.

Respondió inconscientemente, acostumbrado como estaba a tratar con elfos incluso sin verdaderamente comprender ni una palabra de ese idioma tan antiguo.
-No, estarán bien. A mí lo que me preocupa es que no nos dejen nada de diversión.

Dijo divertido, antes de de volverse a inclinar sobre la pared del pozo, y prácticamente ladrar alegremente.
-¡Jamás te aburres¡ ¿verdad Egates?

Le dedico una sonrisa más al hada, y le soltó un corto, “nos vemos abajo”, antes de apoyarse en la pared elevada del pozo para saltar hacia adentro, dando otro corto salto en una de las paredes para caer con más precisión, y tomando su forma humana antes de caer sobre sus dos piernas, levantándose y observando sus alrededores con interés, cautelosamente alcanzando uno de los cuchillos ceñidos a su cinturón. Por primera vez una duda asaltando su mente.
-Entonces… ¿Alguien tiene alguna idea de que es lo que estamos buscando aquí abajo?
« Última modificación: 23 de Octubre de 2009, 11:06:12 por ellyllon » En línea

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« Respuesta #10 : 01 de Noviembre de 2009, 01:24:26 »

La luna decreciente rebosaba belleza, a pesar de ser una de las lunas más tímidas y estar oculta por unas nubes frágiles, pequeñas estrellas la rodeaban, compitiendo en un campeonato improvisado de brillo en el firmamento. Los ojos del hada no apartaron la vista, de ninguno de los astros del cielo, que se reflejaban hermosos en sus pupilas verdes, en cuyo fondo emergían suavemente pequeños lirios violetas, desde hacía unos días.

Sus labios permanecieron sellados, silenciosos, mientras los rayos del astro acarician con suavidad y dulzura su tez, su camisón, además de sus piernas cruzadas. A pesar de ser de noche, Ellyllon permaneció así, recostada, como si fuera de día, como si estuviera en una playa, donde el sonido del mar lo llena todo, donde el olor a sal queda impregnado en la piel. Tal vez, la paz que sentiría al estar junto al mar, no fuera tan intensa como allí, pero sin duda a pesar del olor a sangre, de la extraña situación y de los complicados sentimientos que albergaba en su corazón. En aquellos instantes el hada era feliz, se sentía a gusto.

Cuando giró su rostro para escuchar los saludos de los hombres, su cabello se meció con más violencia de lo normal, como si una fuerte brisa se hubiera movido a su alrededor y a continuación, algo golpeó al híbrido en la nuca. El hada arqueó su ceja derecha, en símbolo de extrañeza, y aunque continuó en la misma postura, sus músculos se tensaron, sus ojos buscaron en la oscuridad de las inmediaciones algo, pero no había nada. Prosiguió en dicha actitud, hasta que algo rompió su concentración; un brillo metálico comenzó a ascender por la boca del pozo y fue recogido por Egates. En el momento, que la mujer observó el objeto se preguntó "¿ Un golpe y una daga?". Su gesto de extrañeza se agudizó aún más, mientras se preguntaba que significaría aquello.

Todos los presentes tomaron aquello básicamente como un reto, pero no por cualquier cosa Ellyllon era guardiana. Aquella situación no le parecía simplemente, un inicio para una aventura como para los demás, pues para ella, todo aquello resultaba algo más complejo, algo  peligroso, sin embargo ninguno de ellos habían parecido pensar en eso, pues todos sin meditarlo dos veces habían saltado a un lugar: qué nadie había visto nunca, qué desconocían como era y qué podría albergar cosas, totalmente diferentes a lo que alguna vez hubieran visto. En definitiva, un sitio nuevo al que todos, habían bajado sin siquiera  un plan. El hada permaneció sentada aún sobre el borde de piedra, intentando evaluar lo más rápidamente posible la situación, maldiciendo a cada uno de ellos por tener una actitud tan impulsiva y sin duda, quejándose a ella misma, porque aquello le demostraba que no podía dejarlos solos.

Aquella aventura improvisada podría ser más complicada de lo que parecía en principio y Ellyllon sabía que ni su indumentaria, ni sus ánimos estaban preparados para ello, pero ¿acaso tenía otra salida? Sin pensárselo dos veces, se bajo del pozo para ponerse de pie a su lado, se quitó el camisón de lino, quedando en ropa interior en medio del campo de batalla, pues no podía hacer otra cosa, ya que no iba a dejarlos a ellos allí y ella marcharse a su casa a cambiarse, así que simplemente actúo con naturalidad, despreocupadamente, rezando a sus dioses para que ellos no la vieran así, ni tampoco ningún transeúnte con insomnio, que paseara en aquellas horas de la noche. Se aproximó a su bolsa de lona, que ahora yacía reposando sobre la arena fina de aquel lugar, se agachó junto a ella, la abrió y sacó de la misma: un camiseta de tirantes hecha con un cuero marrón con botones por delante, junto con unos pantalones de color blanco algo anchos y un cinto de color negro. Lo más deprisa que pudo se vistió y aunque, la guardiana sabía que tal vez sus ropas no eran las más adecuados para la ocasión, tampoco podía hacer gran cosa, ya que en aquel lugar en ese momento, no tenía otra cosa, así que tendría que conformarse simplemente con eso.

Luego, miró al interior del pozo, donde para sus ojos aún reinaba la más absoluta oscuridad, a pesar de que Danes hubiera activado su estrella. El hada se preguntó "¿qué tendrá de excitante, bajar a lo que podría ser el mismo infierno?".  Entonces, negó con la cabeza en desaprobación a todo aquello, sacó un pequeño saco de terciopelo rojo de su bolsa y lo abrió despacio como si el tiempo no le fuera en ello. En su interior había un pequeño objeto afilado, junto con varios botes con contenidos de diferentes texturas y colores, cuando aquel minúsculo objeto de metal fue tocado por las yemas de Ellyllon, este se convirtió en su espada. Por último, colocó la espada y la bolsita en su cinto, suspiró con fuerza y se subió al borde del pozo, pensando con pesar "Allá voy".

Finalmente, dejó olvidadas todas sus pertenencias, su cansancio, sus miedos más oscuros en aquel campo de batalla. Solamente, descendió en la oscuridad, disfrutando de la caída. Cuando estaba a pocos metros de rozar el suelo, sus alas detuvieron lo que podría haber sido una caída fatal, sustituyéndola por un suave y elegante aterrizaje.

Cuando sus píes desnudos tocaron el cemento, notaron que estaba suavemente cubierto en algunas partes por musgo, lo cuál reflejaba no solo la humedad en el ambiente, sino que aquel sitio en algún tiempo había tenido agua. Sin percatarse de la diferencia de luz entre arriba y abajo, deslizo su mirada por todos los detalles de aquel extraño sitio, sin preocuparse de momento de donde pudieran estar los demás. Se acercó despacio a una de las paredes más próximas que estaba cubierta de enredaderas, bajo las cuales había unos símbolos, que la atraían de una forma totalmente desconocida para ella. El hada rozó las plantas con las yemas de sus dedos, haciendo que su colgante brillara suavemente y que aquel velo natural adherido se apartara sin quejarse, como si se lo hubieran ordenado.

Unas voces que hablaban en un idioma desconocido comenzaron a escucharse en su cabeza, quedando Ellyllon simplemente frente a aquella pared como hechizada y como buen títere, sin ella saberlo, alargó su mano para acariciar el grabado en la piedra. Continuó así en otro mundo, hasta que una brisa impregnada de humedad y de algo desconocido para ella, le rozó el rostro. Giró su cabeza, buscando la procedencia de aquello y descubrió próximo a su posición, un túnel, el cuál parecía haberse realizado de forma violenta, que parecía no tener fin y en el cuál reinaba una oscuridad, aún más impenetrable que la anterior. En aquel momento, si buscó con la mirada donde estaban los demás, esperando que todos estuvieran bien.

Cuando hubo comprobado la posición y el estado de todos, se acercó casi instintivamente al lobo, entrelazó los dedos de su mano derecha, con los de su izquierda y la apretó débilmente. Entonces, aquellas voces cesaron, dejando a la guardiana confusa. Los minutos siguientes, Ellyllon intentó encontrar una explicación a lo que le había estado sucediendo, pero aquellos recuerdos simplemente desaparecieron, haciéndola volver completamente a la realidad como si nada hubiera pasado. Fue entonces, cuando lanzó un mensaje telepático a todos preguntando:
"¿Creéis que ha sido una buena idea bajar aquí?"
« Última modificación: 01 de Noviembre de 2009, 02:35:37 por ellyllon » En línea
Egates
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« Respuesta #11 : 07 de Noviembre de 2009, 12:36:30 »

Por unos segundos el espejo de la realidad que reinaba inquebrantable en lo que había sido anteriormente su lugar de residencia, osea el bosque; se había roto cuando el elfo hizo uso de su magia, haciendo que todos pudieran escuchar las voces que sonaron en los oídos del hada cuando esta por fin decidió bajar. Probablemente tan solo estaban nerviosos y confundidos por la expectativa que causaba aquella aventura.

''Lo desconocido siempre es una buena idea...'' Dijo el híbrido de la misma forma que el hada había hablado al grupo, a sus mentes gracias a una de sus habilidades. Intento luego proyectar su mente  hacía lo que era el túnel al cual deberían seguir luego, para prevenir en caso de algún peligro, pero al parecer la cámara a la que habían llegado impedía su mente seguir hacía adelante, dibujando en ella los ''jeroglíficos'' incomprensibles que estaban dibujados en las paredes, encerrados al igual que su mente por las enredaderas que subían rebeldes por las paredes.

Sin esperar a nadie mas decidió lanzarse hacía lo desconocido, aquello que siempre hacía emocionante a la expectativa de la nueva aventura. Se adentró en lo oscuro del túnel y como si le hubieran tirado una  jaula de león de circo, su mente quedo completamente atrapada en su cabeza, perdiendo temporalmente su habilidad de telepatía al igual que cualquiera que entrara teniendo la misma habilidad. En pocas palabras, la comunicación mental había quedado anulada por el momento.

Una luz plateada se comenzó a ver al final del camino, como si se tratara de la luz de un farol iluminando el camino de los barcos antes de impactar con las piedras las noches de tormenta, y como no, tampoco podía faltar la neblina, una espesa que empezó poco a poco a cubrir todo el lugar, dándoles como único punto de referencia la luz al final del camino. A Egates la cosa ya le había dejado de parecer le buena, presagiaba todo lo contrario, pero lo desconocido le emocionaba y su curiosidad podría costar le lo mismo que al gato., la diferencia era que el híbrido no contaba con siete vidas, solo con dos y la primera ya se había acabado en aquel lejano combate con una hydra.

Como si el primer presagio no bastara par inspirar seguridad en aquel lugar, unas luces de color azules, exceptuando por el color, como si de luciérnagas se trataran, comenzaron a flotar en un número bastante considerable a lo largo y ancho del túnel. Tampoco era que este fuera demasiado grande, era nada mas la sensación que daban los cientos puntos de luces.

Se sentía como si hubiera vuelto a aceptar ese abrazador sueño, del cual de no ser por cierta persona que en ese tiempo estaba presente no habría despertado, era misterioso, inseguro e intrigante. Su espada al frenten entonces cubrió su guardia y comenzó a hacer gala de sus sentidos de híbrido, aumentando su visión lo mas que podía por aquel nublado pasillo, pero la neblina por mas que quería que no fuera así, seguí siendo cada vez mas espesa y hacía el destino mucho mas incierto.

-Venir a mi desafortunados viajeros, guerreros del bosque, defensores de la justicia y demás desafortunados que desean internarse en lo desconocido, venir y les mostrare, venir y les otorgare... -Dijo entonces una voz similar a la de las serpientes y por lo bajo al oído de todos los que habían bajado por el pozo y se encontrarán caminando por el mismo pasillo que el híbrido. Una voz que no presagiaba nada bueno, pero que por mas que el oyente quisiera evitarla, le llamaba cada vez mas a la aventura de lo desconocido.

Los puntos de luces azules entonces se empezaron a desplegar hacía los costados, abriéndoles un paso, posiblemente tranquilo a los ''invitados''. La neblina; no obstante, no quería desaparecer en ningún momento y seguía poniendo mas empeño en hacerse cada vez mas espesa, haciendo incluso que afectara la respiración del grupo, pero sus botas a pesar de todo no dejaban de sonar a cada paso que daba.
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Orodium
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La edad del cielo y la tierra, son mi edad


« Respuesta #12 : 07 de Noviembre de 2009, 03:13:35 »

El alma de un humano es fácil de romper con miedo y control mental hacia las tentaciones, un humano normal tal vez hubiese muerto ahí al estar en tan pesada atmósfera, pero no era el caso entero de aquel que conocía el secreto de la inmortalidad y que poseía la edad del cielo y la tierra, un "monje ruyi" era tenaz pero a la vez sensible, tosco pero delicado, fuerte pero sutil, había en el un equilibrio constante, que tal vez en ese momento se vio desequilibrado un poco.

 Caminó tras Egates que parecía moverse con pasos decididos y antes de perderle de vista miro al grupo y sin una palabra le siguió, caminando entre la espesa sombra de la niebla y el cobijo de aquella penetrante oscuridad que le recordaba a viejas batallas contra trasgos en sus cuevas, esperando no fuese así esta ocasión, abrió los ojos tanto como pudo y sin soltar su vara, quedo justo detrás del híbrido observando las luces que parecían confusas y después escuchar esa siseante voz que le hizo estremecer el alma y corazón

-Venir a mi desafortunados viajeros, guerreros del bosque, defensores de la justicia y demás desafortunados que desean internarse en lo desconocido, venir y les mostrare, venir y les otorgare...

Miró hacia  arriba, abajo , a los lados y no lograba enfocar nada, mas que la espalda de Egates que en guardia posaba frente a las luces, era confuso y su visión se nublaba, pero antes de que fuese demasiado tarde tomo su rosario de cuentas y recito en silencio el mantra del tercer ojo "Ajna" mientras lo recitaba en su mente de su ser comenzó a emanar un agradable olor a jazmín, que poco duró puesto que la humedad del lugar era mas grande que la jazmín que emanaba el cuerpo del monje...(...Aum, behkanse tayata...)...

Cuando hubo acabado el ritual en su frente se postro el símbolo del tercer ojo, que le permite ver el cuerpo astral y lo material mejorando su vista, tras esto susurró con muy baja voz

-AJNA... Behkanse

De inmediato sintió el cambio, pues veía un poco mas claro y los entes que habitaban ahí eran muchos los que pudo ver, pero por solo unos instantes puesto que había algo que hizo desvanecer el poder trascendental del "Ajna" dejandole solo una corta percepción

-¿Que pasa aquí dentro?, esto parece ser la antesala a otra dimensión.... ¿y esa voz?

Permaneció en silencio, pero observando todo y alertando lo mas posible sus sentidos, mientras se veían los cuerpos de los guerreros perdiendose entre la niebla y reapareciendo entre esta, esperando no perderse y ser arrastrados hacía solo el destino sabe


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"AJNA" Sexto Chakra El tercer ojo la flor de los 96 rayos
« Última modificación: 07 de Noviembre de 2009, 05:28:06 por ellyllon » En línea



No crees que deberias tener un poco de respeto?
Danes
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ellen síla lúmenn omentielvo


« Respuesta #13 : 08 de Noviembre de 2009, 03:04:53 »

El elfo había iluminado el lugar de modo  que solo los que ahora eran sus compañeros  pudieran ver en medio de tan densa oscuridad, se detuvo respirando con calma.

Con el resplandor de la luz que salía de la joya que llevaba colgada en el cuello, se podía  ver claramente sus cabellos plateados, algo despeinados, sus ropas eran verdes y blancas, una camisa ceñida al cuerpo, un pantalón ancho, unas correas cruzaban su ropa a la altura de su estomago, en el lado izquierdo de su cuerpo a la altura de la cintura llevaba envainada su espada hecha de plata elfica, entre cruzada, por su pecho y espalda de forma diagonal, casi imperceptible una alforja, muy pequeña para ser una alforja, a cada costado exterior de sus botas una daga.

En las paredes de aquel sombrío lugar habían unos símbolos, parecían escritos elficos, pero sin duda alguna no eran aunque si muy similares, Danes paseaba la vista tratando de entender o descifrar su significado, sin embargo parecía imposible, se podía sentir una especia de aura abrumadora, el ambiente era tenso y si el elfo no fuera poseedor de Undómiel quizá hubiera terminado ahogado en una confusión mental. Se alegró de que todos los que se encontraban en aquel momento, en ese lugar no fueran  de cierta  forma normales.

Pareció extraviarse unos momentos en algun lugar lejano, fuera de su cuerpo, luego al volver en si mismo observó que el lobo de arriba había bajado y también Ellyllon; pero algo había cambiado al parecer el lobo era un hibrido, pues ahora tenia forma humana, pero su olor era  el mismo, decidió  restarle importancia  a este hecho. Estaba atento, muy atento, aquí había  algo, que no le terminaba de gustar, pero era  emocionante y pensaba en que habría mas  allá de la densa neblina que podía observar   delante, de pronto Ellyllon habló y Danes respondió en lo que los suyos llamaban susurro  elfico y dejó  que  todos  lo escuchen .

:-"No se si a sido una buena idea…. Pero esto se pondrá  interesante de eso estoy  seguro…."

Casi inmediatamente después pudo oír una voz, esta  tenía un acento suave y el tono en el que hablaba era como si silbara un poco y pudo escuchar con claridad las palabras pronunciadas.

-Venir a mi desafortunados viajeros, guerreros del bosque, defensores de la justicia y demás desafortunados que desean internarse en lo desconocido, venir y les mostrare, venir y les otorgare...  

Se volvió hacia el  lugar del que provenía aquella voz misteriosa y vio  que Egates y el monje se encontraban avanzando en dirección de aquella voz.

Con una sonrisa se encaminó detrás de ellos, dio unos pasos casi imperceptibles, sus ojos refulgían, noto  que mientras mas avanzaran mas espesa se haría  la neblina de aquel lugar; se detuvo, esperaría que se  acerquen  Ellyllon  y el hibrido  que estaban un poco detrás de el, pensó  que seria mejor si estaban juntos luego alcanzarían a Egates y a Orodium.
« Última modificación: 08 de Noviembre de 2009, 03:06:58 por Danes » En línea

Cambio Mi Vida, Por Aquella En La Que La Felicidad Sea Una Realidad Y No Solo Un Sueño.
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el lobo negro un guerrero ambulante de los bosques


« Respuesta #14 : 09 de Noviembre de 2009, 09:23:23 »

Se tomo un par de minutos para observar con más atención las paredes del pozo a su alrededor, y la entrada a la cueva frente a ellos. A diferencia de sus compañeros, los símbolos inscritos en las paredes del pozo no le decían nada en especifico a él, y apenas le parecían vagamente familiares, a razón de su similitud con la lengua élfica. Las plantas que los cubrían, en cambio, le parecían sumamente interesantes. Se acerco con a observar una a detalle, y observo con fascinación el tipo de hojas y el color de la planta, que le decían que esa planta en condiciones normales no habría podido sobrevivir en el bosque. En ese lugar había algo que la obligaba a crecer. Era un mundo distinto al que era casi una decena de metros arriba de ellos.

Sintió los dedos del hada entrelazarse con los suyos antes de notar que ella se había acercado a él, y también apretó con suavidad su mano, intentando calmarla, mientras le dedicaba una sonrisa. Sacudió ligeramente su cabeza después de sentir a tres personas hablar mentalmente en un periodo corto de tiempo, antes de seguir caminando. A ese punto, estaba acostumbrado a la telepatía, pero eso no evitaba que siempre le diera comezón en su cerebro cuando alguien se dirigía a él de esa manera. Por supuesto, el efecto supresor que aquellos glifos en las paredes parecían tener sobre las habilidades mentales de sus compañeros no causo la mas mínima diferencia en él, que después de todo, no poseía ninguna habilidad mental sobrehumana.

Siguió adelante, aun sujetando levemente la mano del hada con una de las suyas, y cargando uno de sus cuchillos de caza en la otra, y se detuvo por unos segundos cuando alcanzo al elfo, asintiéndole a modo de agradecimiento por esperarlos, y al mismo tiempo intentando indicarle que podían seguir adelante. Mientras se internaban más y más en esa extraña niebla, más cosas extrañas aparecían. Primero, noto los extraños puntos azules que se encendían a sus costados. – ¿Hitodama?- Pensó instintivamente, pero simplemente no tenía sentido, así que descarto de inmediato esa idea.

 Frente a él, alcanzo a sentir el leve olor a jazmín que emitió por un momento Orodium, pero le pareció extraño que el olor se disipara tan rápidamente. Soltó por un momento la mano del hada, y la movió de un lado al otro, en un inútil esfuerzo por mover el viento, y disipar al menos un poco esa extraña niebla.  Extrañado, lo volvió a intentar, con el mismo resultado. Cerró los ojos, para concentrarse más, e intento cambiar de elemento, tocando la pared de la cueva, con la intención de mover al menos ligeramente la tierra, sin ningún resultado. Su omniouyi  no servía allí. No podía controlar la energía fuera de su cuerpo, por alguna razón.

Curioso, olfateo la niebla que habían estado respirando, y noto algo aun más extraño. No era vapor de agua. No era hielo seco tampoco. No tenía ni idea de que era. Escucho, ahora con más alerta que curiosidad la extraña voz seseante que les hablo, volteando a ver instintivamente a Ellyllon, dejándola pasar, empujándola ligeramente, para darle a entender  que el cerraría el paso del grupo.

-Esta niebla… No es natural. No sé si sea producto de un arte olvidado, o de alguna complicada magia, pero hay que tener precaución. Quizá solo pase conmigo, pero algo aquí me impide utilizar los elementos.

Expreso en voz alta, esperando que todos lo escucharan. En parte quería saber si a otros les pasaba lo mismo, y en parte, dado de la niebla se hacía más y más espesa, pensó que sería bueno si hablaban, para poder ubicarse unos a otros aun sin poder verse.
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Zhadowwolf of the wood: the deadly shadow of the forests, the wolf that wields the tears of the moon
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