Anne
Nuevos
Entrando...
Karma: +1/-1
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 2
|
 |
« : 08 de Octubre de 2009, 07:43:54 » |
|
Vale, esto es extraño.. Nadie ya se presenta en rol.. xD Lo siento, solo admirándome de que haya regresado el Bosque. Yo ya he estado aqui antes, con diferentes cuentas dado mi incapacidad para recordar mi nombre y/o contraseñas.. Pero bueno.. ya prometo ser constante. Y vayamos escribiendo una presentación con algo de historia ¿No? Y me gustan las entradas dramáticas.. así que no se me asusten, sirve que aprovecho a meter algo de mi historia.. xD ------------------------------------------------------------------------------ Sangre.
Si, supongo que eso era. Sangre saliendo a borbotones, intentando inútilmente llenar los huecos en mi espalda. Y supongo que dolió, fuera cual fuera la manera en la que esas dos heridas se habían hecho.
Pero para esos momentos, yo ya no sentía nada. No sentia nada, no sabia nada.. Y no recordaba nada.
Cuando logre arrodillarme junto a un charco cercano, fue solo para descubrir mis cabellos negros como la tinta caer pegados a mi rostro por el sudor, las lagrimas y la lluvia. Y un par de ojos azules mirándome, escrutando en lo más profundo de mi alma. Y fue entonces, mirando esos ojos cuando sucedió..
-Es esto lo que querías?!!- Gritaba un hombre al momento que el dorso de su mano golpeaba la mejilla de la chica, mientras ella negaba frenéticamente con la cabeza haciendo que la melena dorada que colgaba hasta su cintura le tapara el rostro, sin poder contener dentro los sollozos.
-No, no, no..- Repetía ella sin descanso, su voz a penas un respiro.
-No?.. NO!!!!..- El hombre la tomo por los hombros sacudiéndola fuertemente hasta que ella se fue.. Se desvaneció. Y después todo era negro.. negro como boca de lobo, y ni siquiera así, las lagrimas podían dejar de correr por su rostro hasta su barbilla.
Gritos desesperados cortaban el aire, si, seguro eso había sido lo que me saco de mi ensoñación. Pero solo hicieron que temblara mas fuerte contra el piso, aferrándome a la piel de mis rodillas. Hasta que me di cuenta que eran mios, los gritos eran mios y se transformaban en sollozos..
|