Io
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« Respuesta #30 : 18 de Noviembre de 2009, 08:24:49 » |
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Los ojos del duende brillaron con un interés puramente científico al percatarse de las reacciones del cuerpo de la mujer inconsciente. Destellos y vientos enfurecidos eran elementos comunes en hechizos como invocaciones de demonios o elementales de nivel avanzado, si bien también podían ser avisos de que algo estaba saliendo mal. El aire y la luz tal y como se veían en el caso de Senao eran característicos de la magia élfica o feérica, mientras que hechizos más burdos podían ir acompañados de fuertes ruidos o destellos intermitentes. Todo aquello, y mucho más, era lo que Kono había averiguado en los libros a lo largo de toda su vida, y la posibilidad de poder añadir información que todavía no había leído sin tener que desplazarse fuera de su hogar diluía su anterior enfado.
Al igual que una parte de su mente estaba concentrada en recordar algún pasaje o una sola frase en referencia a todo lo que ocurría en torno a la mujer, la otra refunfuñaba sin ser escuchada a causa de las ráfagas de viento que llenaban la estancia. No quería más desastres en la biblioteca, el desorden producido por la pelea ya era inevitable, pero se suponía que debía ir a mejor a partir de entonces, no empeorar. El duende podía sufrir en su propia piel cualquier desperfecto causado en el enorme edificio y en los estantes y enormes manuscritos que lo completaban.
Había observado con manifiesta curiosidad, pero sin intervenir, el proceder de Ellyllon al tratar a la mujer. Reconoció la manera en que ató la cinta en torno a su brazo para formar un torniquete, a pesar de no haberlo hecho nunca, y se dedicó durante unos instantes a imaginar la composición del emplasto que el hada usó en la improvisada venda de Senao. Cuando ésta fijó su atención en la aguja que había extraído del brazo de la humana, Kono se movió por fin, moviendo sus cortas piernas para acercarse a ella. No hizo ademán de coger el arma, simplemente se limitó a observarla desde donde se encontraba. No había ninguna ornamentación en la aguja, lo que podía dar a entender que era un trabajo burdo; pero la calidad del metal lo negaba. La estilizada forma de la aguja confirmaba lo ya evidente, era élfica.
El grito se Senao interrumpió sus cavilaciones. Su primera reacción fue la de llevarse la mano a los labios para indicar silencio y recordar el lugar en el que se hallaban, pero fue capaz de detenerse a tiempo. Estaba tan acostumbrado a regañar a aquellos que levantasen la voz para preservar así el orden en la biblioteca que las suyas ya eran reacciones casi instintivas. Su mente registró el cambio de tono de la voz del hada, que dejaba a un lado la autoridad y urgencia con la que se había expresado antes. Sin embargo, Kono no poseía la dulzura ni el tacto de Ellyllon, por lo que imprimendo velocidad a sus pasos, se acercó a Senao.
-¿Eres humana? ¿Qué estabas viendo mientras has permanecido inconsciente? -deseaba saberlo, ansiaba poder explicar lo que sucedía a su alrededor, a menos que se tratase de problemas sentimentales, con los cuales no quería tener nada que ver.
Mientras esperaba a que la mujer le contestase, dirigió una mirada a la duende. Esperaba que les indicase cómo podían salvar a Senao, porque si bien había despertado, era evidente que el veneno había causado estragos, y seguramente lo seguiría haciendo. Ellyllon parecía estar esperando también la respuesta, pero la diferencia entre el duende y ella radicaba en que la guardiana quería ver a la muchacha sana y salva y Kono deseaba aumentar sus conocimientos.
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« Última modificación: 18 de Noviembre de 2009, 10:08:02 por Io »
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Senao
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« Respuesta #31 : 19 de Noviembre de 2009, 01:51:42 » |
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Senao estaba desorientada. Hasta hace un instante, se encontraba en un despacho-biblioteca con Salem y ahora, tumbada en una mesa en una biblioteca totalmente distinta. - ¿Dónde estoy? – Pensó. Seguía en posición fetal y escuchaba unos sonidos lastimeros que pronto interpretó como suyos. También le costó descubrir que el dolor que sentía en los brazos era a acusa de la manera en que se apretaba a si misma. Pasados unos segundos interminables, consiguió relajar la postura y dejar de gemir. Estaba cansada. Mas cansada de lo que se había sentido jamás. Le costaba un mundo que sus músculos la obedecieran. Quería levantarse, cambiar de postura pero parecía que los nervios que llevaban las órdenes a los músculos estuvieran quebrados en algún lugar.
Consiguió, no con poco esfuerzo, recostarse levemente. Miraba a su alrededor y poco a poco su mente se aclaraba. Estaba en la biblioteca del Bosque, había ido a buscar información sobre magia para… - ¿Para que? – Sacudió la cabeza frustrada.
No era consciente de los tres seres que había a su alrededor. En el estado de shock en el que se encontraba, ni siquiera había oído sus palabras. Poco a poco consiguió que sus músculos le hicieran caso y se sentó en la mesa. Le pesaba todo el cuerpo. Sentía como si su mente estuviera fuera de el e intentara moverlo con unos finos y frágiles hilos de tela de araña. Cuando logró ponerse en pie las fuerzas le fallaron y se derrumbó en el suelo.
- ¡Mierda!
En ese momento, subió el volumen del sonido que había en la estancia. Miro para ambos lados y descubrió a Elly y a Kono, pues desde que despertó no había reparado en ellos. Imágenes de lo ocurrido se agolparon en su mente. Recordó a una mujer que se escondía de algún peligro y giró la cabeza para encontrarla. - ¿Dónde esta? – Recordó al perseguidor de esta y al mirar hacia la puerta también recordó lo que había hecho. - ¿Magia? ¿Yo puedo emplear magia? – Se miró las manos pensativa y una ligera brisa de aire surgió a su alrededor. Asustada, se volvió a encoger. Recordó la fina aguja y se llevó la mano al lugar donde debería estar, pero solo se encontró con una especie de emplaste. – No entiendo nada…
Intento levantarse, pero no fue capaz. Miró a la mujer que estaba a su lado con de forma suplicante.
- ¿Seria tan amable de ayudarme? No creo que pueda levantarme yo sola… Estoy… Demasiado cansada. – le costaba mucho hablar. - ¿Qué ha pasado?
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Kerian
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« Respuesta #32 : 20 de Noviembre de 2009, 01:49:03 » |
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Kaylenzing miraba con curiosidad a la mujer cuadno el duende interrumpió sus pensamientos. Lo miro de golpe sin pensar y al momento sus mejillas de colorearon un poco, pero apenas fue visible. No solia hablar con otros duendes… no había entrado aun en ninguna misión.
-Oh.. yo .. esto…- estaba visiblemente nerviosa, miro bajo la mesa, ahí había dejado su guadaña, pero recapacito, era un duende que saludaba, no un enemigo – gracias… creo, me llamo Kaylenzing, aunque a veces me llaman Kay, esto…encantada.
Al final hablo decidida y tendió la mano, le habían enseñado a presentarse de tal modo, y esperaba el apretón que seguía, aunque en el fondo lo veía innecesario sabia que seguir el protocolo era importante para dar una buena impresión.
Los gritos de Senao hicieron que le prestaba más atención, tras dar un pequeño salto por asustarse al oír el grito de golpe.
-Eso… no es normal, algo más que el veneno le está afectando, estoy segura.
Los venenos de Kaim eran realmente buenos, pero no hacían sufrir a menos que esa fuera la finalidad. Se acerco más a Senao viendo como se encontraba. Debía hacer que confiaran en ella, sin duda le serviría de algo, y debía buscar “eso” por lo que necesitaba poder mirar por la biblioteca. Tenía una idea de por dónde podía estar, solo faltaba dar con ello.
Tocaba pensar rápido, y solía hacerlo bien. Necesitaba un mapa, podría indicar dónde estaba la fortaleza hacia la que se dirigía Kaim, debía buscar una escusa para decir que debían dirigirse ahí, y por ultimo una escusa para buscar en la biblioteca.
De golpe se giro y corrió hasta su guadaña, tirándose al suelo y deslizando hasta debajo de la mesa, cogió su arma y salió de ahí sonriendo y dando palmadas en su ropa para sacar el polvo. Luego miro el filo del arma donde tenía algunas runas escritas.
-¡Aquí! – Dijo con decisión – es donde debemos ir, la Fortaleza de Therom – leyó de las runas – tengo entendido que es un maestro en venenos, y muy bueno, suele saber todo sobre estos y sus efectos, seguro que puede llegar a descubrir quien ha hecho ese veneno, o incluso la cura. Lo malo que no se ir… si pudiéramos buscar un mapa por aquí…
A tiempo había recordado que la guadaña tenía el nombre de la fortaleza, las armas de los soldados siempre lo llevaban para que recordaran a quien le debían lealtad, era parte de un hechizo a su vez, que les obligaba a mantener esa lealtad, aun nadie sabía como romperlo.
Sonrió con cierta inocencia mirando a Ellyllon, no sabía si la hada se lo iba a creer todo, esperaba que si, pero con quien tenía éxito asegurado era con Kono, a quien le dedico la mejor de sus sonrisas y se acerco a él con entusiasmo, dejando su guadaña a un lado le cogió de las manos.
-Seguro que sabes si hay mapas por aquí, y ¡seguro que alguno indica cómo llegar a la Fortaleza! Pero esto es muy grande, depende de ti que lo encontremos, y entonces podremos salvar a la chica.
Sus palabras parecían realmente sinceras, en parte lo eran, Senao solo se salvaría con el antídoto de Kaim.
Entonces recobro el sentido, Senao estaba desorientada, era normal. Y pronto estaría más cansada, desorientada y con sueño, eso si que era el efecto del veneno.
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ellyllon
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« Respuesta #33 : 23 de Noviembre de 2009, 12:03:06 » |
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Nada de lo que había en la biblioteca: Los altos techos, las mesas, las librerías, las sillas habían sido testigos de tanta acción en tan poco tiempo, ni habían presenciado tanta tensión en el ambiente. En aquel lugar había personas muy peculiares, las cuáles parecía que no importaba lo que sucediera, pues ellos no saldrían de su concentración y eso era evidente, pues a pesar de todo el revuelo formado en el fondo de aquella sala un pequeño hobbit y un enano continuaban leyendo los dos grandes tomo que tenían delante.
Cada uno de los presentes allí era diferente, cada uno tenía distintas intenciones. Algunos habían buscado los problemas, sin embargo a otros solo se les habían cruzado en su camino, pero qué importaba ya cómo hubiera empezado todo, lo importante era cómo acabaría aquello ¿Sería el fin de alguno de ellos?, o ¿sería aprender algo más?, o ¿sería conseguir la misión que la habían mandado?. Cada uno de ellos tenían un objetivo, pero sus vidas se habían cruzado en aquel lugar, la biblioteca.
El hada había procedido a quitarle la aguja a Senao, le había hecho un emplasto húmedo y un vendaje improvisado. Sin duda, aquello había conseguido extinguir aquel sentimiento de impotencia que había comenzado a surgir en su interior, pero sobretodo desapareció cuando sus ojos empezaron a estudiar estudiaban meticulosamente la aguja acompañados por los de Kono, los cuáles Ellyllon no apreció hasta que percibió la voz de kay.
A continuación, ambas le prestaron atención, pero no fue por mucho tiempo porque entonces Senao despertó, ocupando ahora totalmente su consideración. Entonces, se giró hacía ella, le habló unas palabras dulcemente y por último, espero a que saliera del estado de shock para darle una respuesta, pero ella solo preguntó "¿Qué ha pasado?".
Ellyllon se acercó a ella despacio, mientras el bibliotecario parecía bombardearla a preguntas, pero la joven no dio respuesta a ninguno, pues simplemente pareció ignorarlas y comenzó a actuar por sí misma, a luchar por levantarse, sin embargo cuando lo hizo sus piernas flaquearon y cayó al suelo sin remedio. Sin escuchar siquiera que ella. La guardiana se puso a su lado, le tomó la mano, la colocó alrededor de su cuello.
Cuando la dama se apoyó en sus hombros, la arrastró despacio como pudo para ponerla de nuevo sentada sobre la silla, que antes había sido ocupada por ella. Luego, se agachó junto frente a ella y le empezó a explicar con voz pausada:
- Una elfa entró en la biblioteca, fingió que la perseguían, pero realmente su perseguidor era un secuaz. Comenzó una batalla y vos resultasteis herida con el veneno que portaba una aguja. Ahora mismo estás aún afectada y debemos encontrar una cura rápidamente porque sino podrías perecer - el hada habló con palabras suaves, también dulces a pesar de lo que estaba diciendo. A continuación, miró a los ojos de la humana esperando su reacción, pero fue entonces cuando la otra duende habló sobre un castillo en el cuál habría un gran sabio de venenos.
La guardiana se reincorporó miró a la otra duende con una ceja arqueada y pensó "Un especialista en venenos eso es nuevo". Instintivamente, su mano derecha bajó para rozar el mango de la espada que estaba enfundada, mientras aún su mente seguía divagando en lo extraño que era todo aquello, pero ¿quedaba otra solución?. Su semblante se relajó, al igual que sus músculos, su mano se alejo de la empuñadura para reposar pesarosa frente a su cuerpo y de su boca solo salieron unas palabras:
- ¿Cómo estáis tan segura de que ese lugar tendrá la solución?, o ¿de qué no será peligroso?
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« Última modificación: 23 de Noviembre de 2009, 12:35:06 por ellyllon »
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Io
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« Respuesta #34 : 25 de Noviembre de 2009, 05:56:45 » |
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El duende miró a la humana con el ceño fruncido mientras ésta trataba de levantarse ignorando todo lo que ocurría a su alrededor. "Muchachita insolente..." masculló para sí, totalmente carente de empatía. ¿Cómo podía atraverse Senao a no contestar a sus preguntas? Se encontraba en su casa, y si Kono quería mantener un mínimo de organización debía saber exactamente qué era lo que había ocurrido allí, y no sólo la versión de la Guardiana, hacia quien sentía cierta desconfianza. La seguridad que Ellyllon mostraba en todo el momento hacía sentir incómodo al duende.
Soltó un suspiro de disgusto al oir la pregunta de Senao, que no parecía recordar nada de lo que había pasado antes de la llegada de Kono, apenas unos minutos antes. Por lo visto, tendría que conformarse con un solo punto de vista. La cuestión no era que no considerara ciertas las palabras del hada, pero él, como ávido lector que era, sabia que los hechos varían siempre en función de quien los esté relatando... y cuantas más perspectivas, más completo se volvía un relato.
Tuvo que dejar sus lamentaciones para más tarde, pues se encontró con la mano de la duende extendida hacia él, en espera de que él correspondiera a su saludo. Con el rubor de nuevo en sus mejillas, apretó la mano de Kaylenzing, sin saber qué añadir que no sonara estúpido. Afortunadamente para él, Kay siguió hablando, rompiendo el silencio tenso que se había instaurado entre ellos. La duende, ante la mirada evaluadora de Ellyllon, les habló sobre una fortaleza en la que residía un experto en venenos, a quien sería más que oportuno visitar. Un temblor recorrió el cuerpo entero de Kono cuando captó el sentido de 'debemos ir'. ¿Acaso pretendían sacarle de su hogar, su biblioteca, para ir a una fortelaza a dios sabe cuanta distancia? ¿Pretendían dejar el lugar sin vigilante, sin responsable?
Se giró, presto a contradecir las palabras de su congénere, cuando esta, abandonando la guadaña en el suelo, le cogió de las manos y le instó a buscar un mapa que les ayudara a encontrar el camino más rápido. Aún necesitó unos segundos después de apartar su mirada de la resplandeciente sonrisa de Kaylenzing para articular una respuesta coherente.
-Si existe una fortaleza así en todo el mundo, aquí estará el mapa que lleve hacia ella -contestó, evitando decir 'que nos lleve hacia ella', pues todavía no había tomado una decisión al respecto.
Separándose de Kay, se dirigió hacia un pasillo cercano al lugar donde se encontraban, con los estantes repletos de pergaminos perfectamente enrrollados, con inscripciones en los lados. Subiéndose a una escalera móvil destinada sólo a ese pasillo, comenzó a buscar mapas de regiones que comenzaran por T.
-¿Estás segura de que no recuerdas nada, jovencita? -preguntó a Senao, en un último intento de que le contara qué le había ocurrido durante su inconsciencia. Ahora que volvía a notar el familiar tacto del pergamino en sus manos, estaba de mejor humor. Dejó a Kaylenzing y Ellyllon discutiendo sobre lo peligroso que podía resultar el viaje que planeaban, mientras por su manos pasaban mapas y mapas que desechaba con solo una mirada a sus laterales. Sin embargo, no se le ocurrió dudar, estaba seguro que de existir la Fortaleza de Therom, un mapa indicaría como llegar hasta allí.
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« Última modificación: 25 de Noviembre de 2009, 05:59:37 por Io »
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Kerian
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« Respuesta #35 : 29 de Noviembre de 2009, 06:23:23 » |
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La duende no le prestó mayor atención a Senao, su plan estaba más o menos saliendo bien. Kono se había puesto a buscar el mapa por la zona adecuada, Kaylenzing se le uniría en la búsqueda, pero antes debía responder a la guardiana que parecía desconfiada.
-Oh, pase ahí un tiempo, como paciente. Suelo viajar bastante en busca de un lugar acogedor en el que asentarme, pero en uno de mis viajes di con unos bandidos que por lo visto jugaban demasiado con venenos.
El relato era real, le había pasado en la anterior misión, salvo que no eran bandidos, habían sido la guardia personal de un conde y sus maestros, el máximo daño fueron unas cuantas agujas en el brazo con su respectivo veneno. Por suerte era un veneno bastante común y Kaim pudo ayudarla tras varios días de pruebas. La duende había estado realmente débil ese tiempo, pero ya había pasado todo.
-Me dejaron el brazo inmóvil, no podía hacer nada, y en un pueblo me dijeron que fuera hacia el castillo, pero me quede inconsciente y me desperté directamente ahí.
Un par de guardias de su señor la habían encontrado medio moribunda en medio del bosque al que había ido a esconderse, fue toda una suerte sin duda.
-El maestro en venenos me trato durante unos días y sin decir una sola palabra. Cuando me recupere del todo unas mujeres de su servicio me dieron algo de comida y me recordaron el nombre de la fortaleza, por si algún día necesitaba volver.
Pocos de los “trabajadores” de la fortaleza se conocían, los que eran peones se desconocían incluso entre ellos mismos. Los jefes de misiones como eran Kaim y ella se conocían entre ellos y conocían al jefe de la guardia personal de su señor, pero poco más. A las criadas todo el mundo las conocía pero solo por su rostro, pues ninguna tenia nombre, estaba prohibido para ellas.
-¡Estoy convencida que nos ayudara! Curara a esa mujer como me curo a mi, pero hay que darse prisa.
Dio media vuelta con su gran sonrisa y se acerco a Kono quien estaba ya buscando los mapas. El duende tenía buen corazón, era una pena tener que utilizarlo, pero debía cumplir la misión a toda costa.
Empezó a mirar entre los pergaminos que había ahí, hasta encontrar una cosa que le llamo la atención. Era un pergamino roto por los extremos. Lo saco de ahí y lo miro con curiosidad, tenía muchos dibujos y unas letras que no parecían de un idioma muy común. Tras asegurarse que nadie la miraba doblo el pergamino y lo escondió entre sus llamativas ropas para luego seguir buscando.
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Senao
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« Respuesta #36 : 01 de Diciembre de 2009, 05:45:18 » |
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Miró a Kono con la mirada un poco perdida.
- No lo se, las imagenes se agolpan en mi mente. No estoy segura de lo que ha pasado realmente. Estaba aqui, con aquella chica... Luego, cuando abri los ojos, me encontre en un pasillo muy oscuro, y aquella estraña biblioteca donde estaba Salem... - ¿Salem? ¿Quien es Salem? - Las imagenes y los recuerdos se arremolinaban y no la dejaban pensar con claridad.
De pronto se dio cuenta de lo que habia dicho la elfa. ¿Perecer? ¿Tan destructivo era el veneno que le habian inyectado? Se sentia cansada, un poco somnolienta, quizás. Pero nada más. Se giró hacia la elfa.
- ¿De verdad estoy tan gravbe? Yo no me siento mal. Estoy un poco cansada, pero solo eso. ¿Kay, verdad? - Se giró hacia la pequeña duendecilla. - ¿De verdad crees que ese hombre podria ayudarme? ¿Será capaz de encontrar una cura?
Senao estaba asustada. Necesitaba que le digeran que habia una solucion.
Un sopor le invadio el cerebro entre todos esos pensamientos. Bostezo y sus parpados empezaron a pesarle.
- Tengo... Tengo sueño... Sueño... - Y se quedo dormida.
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ellyllon
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« Respuesta #37 : 07 de Diciembre de 2009, 09:18:26 » |
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A pesar de que los ojos de Ellyllon se dirigían recelosos hacía la pequeña duende, el hada no perdía de vista a Senao, ni se alejaba de su lado por si tuviera cualquier reacción adversa al veneno.
Hace tan solo unos instantes los sentimientos de desconcierto, desesperación, le habían nublado el juicio. Sí, era una situación tensa, pero no podía perder la calma, o la confianza, ya que aún quedaban muchas respuestas por resolver, demasiadas cuestiones en el aíre, que en el inconsciente del hada aún seguían fluctuando para encontrarles una solución.
Hace tan solo unos minutos había confiado en aquellos dos nuevos personajes que habían aparecido en escena, pero ahora que pasaba el tiempo y que Senao habia despertado. Ciertos miedos habían sido guardados por su corazón, siendo ocupados por una lógica aplastante, tal vez demasiado exagera, conmovida por el sentimiento de protección que en aquellos momentos sentía ante la mujer herida, además de por la inseguridad que le producía aquel plan.
La guardiana observó a Kay de arriba a abajo, tanto ella como Kono parecían haber apreciado su semblante de evaluación ahora y antes, sin embargo ambos parecían simplemente ignorarlo, actuar con naturalidad, como si ambos confiaran el uno en el otro, pero para ella eso de momento era imposible, pues su experiencia le decía que en principio no se podía fiar de nadie.
Ellyllon guardó silencio tras las palabras de Kay, contándole su historia, pues prefería de momento seguir observándola y estudiar mejor una respuesta adecuada, pero gracias a que Kono, también Senao hablaron su silencio no se apreció con tanta claridad.
Cuando el hada vió como la humana se quedaba dormida se dio cuenta que el tiempo apremiaba, que aunque se hubiera despertado antes aún existía el problema. Sin duda, debía tomar una decisión, pero para su desagrado no le quedaba más camino que el ofertado, sin embargo ella no dejaría la biblioteca así como así, se cubriría las espaldas, pues una pregunta viaja por su mente ahora: "¿por qué el bibliotecario no intervino antes, o la duende?, ¿por qué se encontraba debajo de la mesa con un arma?". Ninguna de sus dudas se apreció en el tono de su voz, pues está no titubeo, solamente habló con una seriedad indiscutible
- De acuerdo, enseñadme el mapa y veremos donde está esa fortaleza, pero no pienso ir así como así. Este lugar tiene algo de interés, no pienso dejarlo desprotegido, además ....- El hada meditó sus palabras para que ninguno sospechara que no confiabas en ellos- Además sería demasiado peligroso que fuéramos nosotros solos, quien sabe si los atacantes de esta mañana fueran más y durante el camino nos hirieran.
No somos un equipo demasiado numeroso para hacer frente a unos enemigos demasiado expertos, además cargar con Senao dificultaría aún más la batalla, así que aunque aún tengo que decidir si me parece un buen plan, ya sabéis mis condiciones, ni la biblioteca quedará sola, ni con el bibliotecario únicamente, ni iremos solos a ese lugar
Ellyllon se sentó ligeramente en el brazo de la silla sobre la que estaba sentado Senao, extendió sus alas para cubrirlas con ellas y apoyó la cabeza de esta sobre ella para que no se lastimará el cuello. Sin duda, desde que nació su hija se había vuelto mucho más cuidadosa respecto a los heridos, pero también mucho más recelosa si sentía que esa persona estaba en un sentimiento de desamparo.
Alzó la cabeza para mirar como Kono continuaba buscando entre la multitud de papiros el correcto. Fue entonces la oportunidad perfecta para que la otra duende robará el pequeño pergamino maltrecho. A continuación, la guardiana volvió de nuevo su rostro hacía Kay a la cuál pregunto:
- Para intentar aliviar el ambiente me gustaría preguntaros ¿Para qué vinisteis a esta biblioteca?
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« Última modificación: 07 de Diciembre de 2009, 09:31:55 por ellyllon »
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Kerian
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« Respuesta #38 : 10 de Diciembre de 2009, 03:01:50 » |
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Senao despertó, fueron unos instantes pero pareció oír a Kaylenzing que la miro con ojos casi aterrados. Solo fueron unos segundos, volvió rápido a su mirada firme.
-Oh.. bueno grave…- no termino, la joven se durmió de nuevo – vaya quizás este peor de lo que creía.
La miro con curiosidad más que con preocupación. A decir verdad la vida de aquella mujer no le importaba lo más mínimo, pero si quería cumplir su misión debía fingirlo al menos.
-Hay que ir rápido, a saber cómo es de frágil el hilo que la ata a la vida.
La guardiana parecía acceder, pero sus condiciones eran imposibles de cumplir, al menos en esa situación. La duende la miro con el ceño fruncido.
-¿Y como quieres salvar la vida de la chica? –era obvio que no esperaba una respuesta- Hay que ir rápido a la fortaleza, es el único sitio en que pueden salvarla, al menos que yo conozca, y nadie ha dado más ideas. No podemos esperar a reunir gente, o a que alguien cuide de la biblioteca. Ademas, creo que por aquí vive más gente si no me equivoco, ellos se encargaran al ver que no hay nadie más. Pero ella – señalo a Senao – no puede esperar, necesita que alguien actué ya. Y ese “alguien” somos nosotros.
Satisfecha de su discuso siguió con su busquedad. Al tener lo que ya buscaba, tan solo fingía. Pero la voz de la hada volvió a molestarla. Nunca dejaría de meterse por en medio, sin duda esa mujer era un problema… en la fortaleza la harian callar, sin duda.
Era una pregunta algo personal, o eso le pareció a Kaylenzing, que se giro al instante mirando a Ellyllon con un rostro que lo decía todo ; porque te metes en los asuntos de los demás… por suerte, no fue eso lo que respondió, no quedaría nada bien.
-Me gusta viajar – pensó rápido una respuesta factible- deje mi tierra para ir en busca de aventuras y nuevos conocimientos, o bueno sitios bonitos que descubrir y gente interesante. Llegue hace poco por aquí y lo primero que vi fue esta biblioteca. Pensé que era un lugar adecuado para investigar un poco sobre la zona, o para buscar mapas que seguir para mis próximos viajes.
Era una buena escusa, estaba convencida de ello, al menos la hada no podía decir que mentía, no habían pruebas de ello.
Miro a Kono impaciente.
-¿Has encontrado algo?
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« Respuesta #39 : 14 de Diciembre de 2009, 12:41:23 » |
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El duende escuchó las palabras de Senao sin dar ninguna muestra de ello, pues sus ojos observan cada pergamino que pasaba por sus manos con notable rapidez. La única indicación de la atención que estaba prestando a la humana fue un gruñido disgustado al comprobar que los recuerdos de esta eran vagos y confusos. Por lo visto no iba a sacar nada claro de ello, y ahora que había encontrado algo que hacer, y cuya recompensa sería sin lugar a dudas otra sonrisa de Kay, los testimonios de Senao parecían cobrar menos importancia por momentos.
Por el rabillo del ojo vio a Senao caer dormida de nuevo, llegando con ello a la misma conclusión que la duende, el estado de la mujer era grave. Sin embargo no se molestó en ayudarla, para eso ya estaba el hada, y Kono no era lo suficientemente espontáneo como para acudir en su ayuda casi inconscientemente. Dejó por un momento su tarea cuando Ellyllon habló, pues captó el tono serio que imperaba en su voz. El planteamiento que hizo de la situación constituía un problema, aunque no se podía esperar que las siguientes decisiones a tomar fueran fáciles, dada la gravedad de la escena.
Mientras el duende repasaba cada palabra dicha por el hada, Kaylenzing se apresuro a contestar, acabando su discurso preguntando a Kono por el mapa, quien tardó unos segundos en contestar. Cuando lo hizo, exhibía una sonrisa orgullosa y sujetaba un papiro aparentemente igual a los otros en sus manos. Bajó de las escaleras y se acercó a los demás mientras abría el mapa y lo examinaba con curiosidad. Se subió a una silla para poder extender el mapa en la mesa, situándolo con incomodidad todo lo lejos posible de la inconsciente Senao.
-Aquí está. Dije que si ese sitio existía, podríamos llegar a él. Ahora que lo tengo aquí, sí que recuerdo que se mencionaba un sitio como este en uno de los capítulos del libro de leyendas y arquitectura del pasillo tercero. Un libro interesante, todo hay que decirlo, si no recuerdo mal tenía varias historias que siempre quise investigar más a fondo.. -Pareció volver a la realidad en aquel momento, e interrumpió su ensimismado monólogo. Señaló un punto del mapa con el índice, no muy alejado de la enorme masa boscosa que indicaba dónde se encontraban ellos.
Miró a Kay involuntariamente, esperando ver en su bello rostro algun signo de aprobación por su parte. Se alejó más aún de Senao, pues no sabía cómo comportarse con ella al lado, y continuó hablando, mirando seriamente a Ellyllon.
-Respecto a la seguridad... soy el encargado de este lugar, y no me gustaría que pusieran en duda mi misión aquí. Mi familia lleva aquí desde que la biblioteca se forjó y nunca ha pasado nada entre estas paredes. Desde luego, la idea de abandonar todos estos libros durante el tiempo que sea no es de mi agrado -Era imposible pensar que mentía, y no lo hacía. Su voz incluso parecía sonar con algo parecido al amor cuando hablaba de los tesoros de la biblioteca. -Pero no sería la primera vez que se haya hecho, y si la situación así lo requiere, la biblioteca tiene sus propias defensas. Os acompañaré en vuestro viaje porque necesitáis llevaros el mapa, y quizás no esté de más mi presencia.. además de que me gustaría comprobar como va el mundo ahí fuera.
Dicho aquello, enrolló de nuevo el pergamino y desapareció durante unos instantes con él en brazos. Apareció de nuevo un momento despues, con una sonrisa satisfecha. Al fondo se podía ver a seres de todo tipo abandonando el lugar tal y como Kono les había dicho. "Siempre me ha gustado echar a gente... en verdad es gratificante" Con el mapa en las manos, se dirigió él mismo hacia la enorme puerta del edificio. Un par de movimientos que incluyeron desplazar varias palancas y otras tantas enormes cuerdas hicieron caer pesadas telas sobre cada estantería, cubriendo los libros. Todas las ventanas superiores se cerraron con fuerza, y los pestillos resonaron en el lugar.
-Vámonos -instó a irse a los demás. -No quiero estar fuera mucho tiempo, venga. -sin dejar de hacer gestos para que le siguieran, echó a andar.
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« Última modificación: 14 de Diciembre de 2009, 09:07:05 por Io »
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una suerte que me ampara porque yo me la busqué.
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Senao
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Kuroi namida nagasu Watashi ni wa nani mo nakute
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« Respuesta #40 : 17 de Diciembre de 2009, 12:12:07 » |
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- ¿Ya has vuelto, querida? – Una risa cruel se escapó de entre los labios de Salem.
Senao abrió los ojos. Estaba tumbada en el suelo, se incorporó hasta quedar de rodillas y lo vió sentado encima del gran escritorio. - He vuelto a perder la conciencia. – Pensó. Se pasó la mano por la cara, he intento recordar que era lo ultimo que había pasado en esa pequeña sala.
- Estabas pensando en ese chucho que tenias de pequeña y en como murió. – Le recordó el hombre con malicia en la mirada. – También estabas diciendo lo mucho que me querías y que ibas a cederme tu precioso cuerpo para que hiciera con el lo que a mi se me antojase. Je, je, je.
Los ojos de la muchacha se estrecharon con odio. Acababa de recordar lo que había pasado. – Maldito bastardo… - Se acabó de levantar y se sacudió la ropa. Se encaminó hacia las estanterías pasando al lado de Salem, pero ni si quiera le concedió una mirada de reojo. Cuando llego a la primera estantería, cogió un libro al azar y lo abrió.
La habitación volvió a desaparecer y, a cambio, apareció una cueva en lo profundo de las montañas. Una Senao de 14 años estaba abrazada a un niño, ambos lloraban.
- No te vallas hermanita, por favor. ¿Que voy ha hacer yo sin ti?
- Me tengo que ir, entiéndelo. No estoy dispuesta ha permitir que me casen con ese hombre. No soy propiedad de nadie.
Al ver la escena una lagrima de desprendió de los ojos de la Senao adulta y cerro el libro.
- Conmovedor. – Dijo Salem con recochineo.
- Cállate.
Se dirigió hacia otra de las estanterías y miró por un instante los libros que había en ella. Cogió uno y lo abrió.
Un escalofrío de terror recorrió su espalda al reconocer la mazmorra y cerró los ojos. Un grito desgarrador hizo que se gira. Lo le hacia falta abrirlos, sabia que es lo que se iba a encontrar. Una risa cruel se reía de los gritos y de los llantos que profería una chica atada a una mesa de madera. Senao abrió los ojos muy despacio y se vio a si misma siendo torturada.
Salem, que se había levantado de la mesa mientras Senao tenia los oia la escena sin mirarla, se acercó a la aterrorizada muchacha y le puso un brazo alrededor de los hombros.
- Es una lastima que por aquel entonces no nos conociéramos. – Rió. – Si hubieras tenido mis poderes, aquel buen hombre no te habría hecho cosas como esta. – Dijo al tiempo que con un dedo rozaba una de las muchas cicatrices que tenía como recuerdo de su estancia en esa habitación.
El libro resbalo de entre los dedos de Senao y al caer al suelo se cerró, volviendo la estancia a su apariencia normal. Por el contrario, la apariencia de Senao no era nada normal. Su cabello y sus ojos empezaron a tornarse violáceos, pero, al contrario que otras veces, se vislumbraban ligeros tonos rojizos. Salem se sorprendió pues al observar el pequeño cambio noto que empezaba a debilitarse.
La mujer se giró lentamente para enfrentarse con el hombre. Incluso la expresión de su cara había cambiado, sus ojos se mostraban duros y fríos como el hielo pese al tono rojo fuego de los reflejos y una sonrisa cínica y torcida cruzaba su rostro.
- A ver… -dijo con voz pausada y tranquila pero con un tono que hizo que Salem palideciera. – ¿¡Que parte de ¡¡¡¡¡¡CÁLLATE!!!!!! no as entendido!? – Gritó con un énfasis especial la palabra cállate y al tiempo que la decía levanto la mano con fiereza y una onda expansiva hizo que Salem saliera despedido por los aires.
Rió feliz al ver que había controlado con éxito su magia. Miró a Salem con odio. Este, entendió de pronto la fiereza y aumento de poder en el ataque que había recibido. La había forzado demasiado, de ahí los tonos rojizos de su cambio y el debilitamiento que había sentido el. Senao había sido capaz de controlar una pequeña parte de el. – No puedo permitir que vuelva a pasar, se supone que soy yo el que tendría que controlarla a ella y no al revés. – Pensó.
Senao no se dió cuenta de las cavilaciones y pensamientos que recorrían la cabeza de Salem en ese momento. Lo que si vió fue un destello de pánico en los ojos de aquel ser.
-Esta bien, vamos ha dejar las cosas claras aquí y ahora… - Dijo mientras daba pasos cortos y tranquilos hacia el.
Abrió los ojos que, en apenas un segundo, volvieron a su color normal igual que el cabello, pues este cambio es el único que se reflejo en su cuerpo mientras ella estaba en ese estado de alucinación/sueño que le había provocado el veneno. Tardo varios segundos en darse cuenta de que su consciencia volvía a estar en la biblioteca del bosque y unos segundos más, en que la habían tumbado. Miro a su alrededor buscando al hada para preguntarle que había pasado.
-¿He vuelto a perder el conocimiento verdad? – su voz sonó tan tenue que por un momento pensó que nadie la había escuchado.
El pequeño duende apareció por una de de las puertas interiores, por lo visto había echado fuera de la biblioteca a todo el que se encontraba en ella para cerrarla. Esperaba junto a la puerta impaciente por emprender viaje.
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 Shinjite aisuru hito watashi no naka de kimi wa ikiru dakara kore kara saki mo zutto sayonara nante iwanai
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ellyllon
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« Respuesta #41 : 23 de Diciembre de 2009, 02:57:35 » |
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Ellyllon permaneció sentada junto a Senao, rodeándola con sus alas, acariciando su cabello como si en vez de estar inconsciente, estuviera profundamente dormida. Aquella actitud protectora con la muchacha, aquellos signos de cariño eran más placenteros para ella, que para la humana, ya que le hacían mantener la calma, le hacían controlar el lugar donde estaba e intentar manejar lo más fríamente la situación.
El hada había permanecido pensativa durante los minutos pasados, sin embargo a pesar de que lo que le decía Kay no le agradaba, tenía razón, el tiempo apremiaba y tampoco sería tan fácil conseguir a un grupo de soldados que velaran por la seguridad de la biblioteca y otro que les protegiera en su camino. No le quedaba más remedio que aceptar por mucho que le disgustase y decisiones de ese tipo comenzaban a acumularse en los últimos días. Sin duda, esto comenzaba ya a fastidiar a la guardiana enormemente.
Kono bajó de la escalera que había usado con un gran papiro, que extendió en el aire para que todos pudieran verlo. En él se veía su meta, un castillo a las afueras del bosque, por una zona que ella no conocía demasiado bien, eso aún le molestaba más, sin embargo no puso objeciones, no dijo nada. Únicamente, sus labios solo dejaron escapar un suspiro, que se acompasó con el apoyó de su cálida mano en la mejilla de Senao, la cuál estaba cada vez más fría.
Cuando Ellyllon alzó el rostro Kono ya había recogido el pergamino, activado unos mecanismos que hizo caer unas sábanas sobre cada uno de los estantes y multitud de seres de diferentes razas, procedencia, edades pasaban por su lado, enfurruñados porque les habían expulsado de la biblioteca, sin girarse si quiera a contemplar a Kay, o a ella, solamente sumergidos en su mundo.
La guardiana giró su rostro para mirar a la duende. Está le había contestado a todas sus preguntas, no podía encontrar ninguna discordancia en sus respuestas, por ello decidió no continuar hablando, afirmar a la última que había emitido en sentido de aprobación, sin embargo a pesar de eso, el hada no podía dejar de sentir un gran recelo y desconfianza por sus dos compañeros de viaje "¿por qué?. La joven no terminaba de entenderlo, pero esto dejó de cobrar importancia, cuando a su lado unas palabras débiles preguntaron "¿me he vuelto a desmayar?". La muchacha observó a la humana cada vez más pálida y simplemente afirmó con la cabeza. A continuación, tras carraspear suavemente solo expresó:
- Sí, pero no os preocupéis pronto estaréis mejor- la guardiana dejó de rodearla con sus alas para ponerse ante ella, se agachó, pasó sus brazos alrededor de su cuello y la montó a su espalda. En ese momento, percibió que Kono marchaba hacía la puerta, no había escuchado sus ánimos para que le siguieran, sin embargo no fue necesario ya que el hada se incorporó y cargando con Senao se dirigió hacía el pórtico de la entrada, el cuál había sido abierto por los seres que antes habían salido.
Cuando sus píes llegaron al comienzo del exterior, sus ojos verdes se resistieron, haciéndola girar el rostro bruscamente. Los cambios de luminosidad bruscos solían afectarla bastante por sus iris claros, sin embargo eso no solía detenerla, pero esta vez se mantuvo frente a la puerta hasta que sus ojos se habían acostumbrado al ambiente, ya que no sería bueno que se cayera cargando con Senao a su espalda.
El hada se mantuvo de píe, sujetando fuertemente a una cada vez más debilitada Senao, escrutando el ambiente: los árboles, los senderos, las sombras, el sol fiel, pero más sereno en el cielo y con su mente estudiando el futuro viaje que se avecinaba ante ella. Un destino complicado con dos duendes y una mujer herida a cargo; pensar en eso hizo que otro insonoro suspiro saliera de sus labios y que sus hombros se encogieran levemente.
En el fondo de aquel paraje observó como su montura aún velaba su regreso fielmente, sus labios se movieron y pronunciaron unas palabras inaudibles para cualquier oído, sin embargo el caballo salió de la sombra en la cuál se había refugiado hasta ahora para aproximarse a ella. Cuando este estuvo lo suficientemente cerca, dijo suavemente:
- Buen chico. A continuación, su montura se tumbó para facilitar a Ellyllon colocar a Senao sobre su lomo. Cuando esta lo hubo hecho, este se ergio con cuidado para no tirar a la muchacha. Fue entonces cuando la guardiana giró el rostro para buscar a Kay y Kono, a los cuáles dijo con una fingida sonrisa:
- Vamos, parece que la aventura comienza ahora
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« Última modificación: 23 de Diciembre de 2009, 03:12:27 por ellyllon »
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Kerian
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¿las apariencias engañan?
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« Respuesta #42 : 01 de Febrero de 2010, 06:34:57 » |
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Kaylenzing sonrió entusiasmada. Al fin volvería al castillo, con su misión completada, una muchacha que podría servir en las cocinas si Kaim la curaba a tiempo, un duende que… bueno de algo serviría sin duda, pero lo quería llevar más por capricho propio, y por último, una guardiana. Sin duda el amo estaría contento de tan preciado botín.
No dijo nada mientras Ellyllon ayudaba a Senao, era normal, la chica que se dormía en caballo los demás a pie. Había andado mucho cargando su guadaña, así que no le importaba y el peso del arma no era mucho ya para ella.
Miro al hada, debería evitar las miradas directas hacia ella, seguramente podría sospechar algo, seria lista. Miro a Kono, y con una gran sonrisa, el duende sin duda no sospechaba nada. Se acerco a él tranquilamente mientras empezaba el camino.
-Has sido muy amable ayudando buscando el mapa para el camino, esa chica podrá salvarse gracias a ti.
Su sonrisa era muy sincera, o al menos parecía serlo mucho.
No sabia como dar conversación a los compañeros de viaje. Senao se iba durmiendo a causa del veneno, Kono.. .empezaba a parecerle demasiado encantador y no podía permitirlo, Ellyllon… era un caso especial. No debía hablar mucho con ella para evitar decir algo que la delatara.
La mañana paso tranquila, los arboles protegía al grupos del sol, y la vegetación del camino hacia que el paisaje fuera distinto a cada paso.
Pero entre los arboles empezaron a oírse unas voces.
-[…] es un buen regalo – la voz grave empezó a reírse sin preocuparse de hacer mucho ruido – seguro que le contentara.
La joven duende ya había oído esa voz, esperaba que no le reconocieran, apenas los había visto, y sus pocos encuentros no fueron agradables. Puso rostro de sorprendida.
-Y lo mejor, la moza esta calladita, como debe ser.
La segunda voz era estridente y agudo, un grito de aquella voz seguro que perturbaba el bosque más tranquilo, aunque sin duda era un varón, como el primero.
Las voces se acercaban cada vez más. Kaylenzing miro a Ellyllon nerviosa, la guardia quizás haría algo que les llamara la atención, quizás podría ser un problema.
Pronto se pudieron ver los dos hombres bien armados, parecían mercenarios. Entre ellos había una mujer, su rostro quizás fuera conocido por los que vivían en el bosque, más Glalia no se mostraba mucho.
Le habían atado las manos, y los pies estaban unidos por unas cadenas, sin duda pesadas, pero que permitían andar.
Kay al verlo se giro hacia Kono como si no quisiera ver tal escena *Imprudentes, si llevan una mujer al menos que se escondan*.
-Esa muchacha…me temo que está en serios problemas.
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xarien
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« Respuesta #43 : 06 de Marzo de 2010, 03:23:08 » |
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El viento parece hacer sisear las ramas de los árboles, mientras los dos hombres caminan con la cautiva conversando, una mujer aparece de la nada enfrente de ellos, como caída del cielo impidiéndoles el paso. Un alo de misterio la envolvía, de mediana estatura, delgada, tez cetrina, largo cabello negro, y ojos rojos como brasas candentes, fijo su mirada en los dos mercenarios.
Tengo que venir a buscarles, es qué no pueden seguir una orden? Cuándo digo que es para hoy, es para hoy, no para dentro de tres siglos!!
La voz intimidante sonó alta en el bosque haciendo volar las aves. La mujer furiosa, con las manos en la cintura escarbaba el suelo con uno de sus pies (con ayuda de la punta de metal de la bota de cuero negro, que llevaba sobre el pantalón holgado de igual color), esperando una respuesta. Pero esta no vendría ya que aquellos dos sabían muy bien que era muy difícil complacer a su jefa.
Por suerte algo llama su atención y gira su cuerpo para mirar a un grupo que se acercaba. No hablen y sujeten bien a la cautiva!! Ordeno a los mercenarios.
Con una falsa sonrisa dibujada en su rostro espera que el grupo llegue a su lado, el viento abre el insinuante escote de la blusa dejando que se asome un collar de perlas y la brillante empuñadura de una daga
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« Última modificación: 06 de Marzo de 2010, 03:24:42 por xarien »
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 Que nunca os falte un sueño por el que luchar, un proyecto que realizar, algo que aprender, un lugar donde ir y alguien a quien querer.
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Senao
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Kuroi namida nagasu Watashi ni wa nani mo nakute
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« Respuesta #44 : 10 de Marzo de 2010, 02:07:15 » |
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Senao miró algo confusa a la mujer que la abrazaba y una debil sonrisa de agradecimiento asomó en su rostro por un momento. Ya no sabía muy bien que era realidad que que era ficción. Solo era consciente de que estaba muy cansda y de que los parpados se le cerraban. Estaba apunto de volver a quedarse dormida y tenia miedo de no poder despertar. - Ellyllon, por favor no dejes que vuelva a dormirme... Por favor - Dijo en un susurro casi imperceptible mientras la subia en su espalda. Apenas era consciente de que pasaba a su alrededor. Tenía frio y temblaba. - ¿Seran estos los efectos del veneno? - Se preguntó a si misma - Tengo miedo... Nunca me habia sentido asi...La espalda de la elfa cambio de textura, ya no notaba la suave ropa, se había convertido en algo áspero, fibroso. Pero se movía con la misma delicadeza que la mujer - ¿Una montura quizas? - pensó. Miró a Kay, le pareció que le decía algo a Kono, pero sus ojos volvieron a cerrarse y fue incapaz de percibir que era. ****** Cuando abrió los ojos, sintió como si algo le golpeara en el pecho y salio despedida un par de metros. Salem estaba rojo de ira. - ¡¡¡Maldita sea!!! ¿¿Otra vez tu?? - Gritó enojada al darse cuenta de que habia vuelto a perder el conocimiento. En ese mismo momento una descarga recorrió su cuerpo. La había vuelto a atacar. Por lo visto, a aquel ser, le habia molestado que ella hubiese tomado las riendas en su ultima visita a la biblioteca de su memoria. - ¡¡¡¡PERRA!!!! ¿¿¿¡¡¡COMO OSAS ENFRENTARTE A MI!!!??? ¡¡¡YO, QUE SOY UN SER MUY SUPERIOR A TI!!! ****** Recostado sobre el lomo del caballo, el fragil cuerpo de Senao se estremecia a cada descarga que recibia en su inconsciencia. Una de las sacudidas fue tan fuerte que apunto estuvo de caerse del caballo. Débiles gemidos de dolor escapaban de entre sus labios. La frente empezó a llenarse de pequeñas perlas de sudor al compas de la temperatura de su cuerpo empezaba a subir. Quizás por el veneno, quizás por el gran shock mental al que estaba siendo sometida. ****** Temblaba hecha un ovillo en el suelo, aquel ser no la dejaba ni reaccionar, pues le enviaba una descarga tras otra sin apenas dejarla respira r. - Si no me mata el veneno, acabara matándome el. -Pensó. - No querida, no voy a matarte. Por desgracia para mi, y suerte para ti, aun necesito tu cuerpo. ¡¡¡¡JA, JA, JA, JA!!!! - Su risa era malvada y cruel, llena de toda la ira que le había provocado el que Senao hubiera podido controlar se propia fuerza. Tendría que enseñarle que no debía volver ha hacerlo. Era él el que tenia que controlarla a ella y no al revés. Mientras Salem hablaba, la pobre muchacha tubo tiempo de respirar. Un pensamiento recorrió su mente. - Tengo que pensar algo, y tengo que hacerlo rápido. Estoy demasiado debil como para recibir otro ataque o lo que quiera que me este haciendo este monstruo. Al mismo tiempo que pensaba esto, una pequeña descarga volvió a recorrer su cuerpo. Suave, casi indolora, como si estuviese jugando con ella. - ¿Aun no te as dado cuenta, preciosa?. - Dijo con tono meloso - ¿Acaso te olvidas de donde estamos? se todo lo que pasa dentro de tu linda cabecita, pues es donde estamos, y por desgracia para ti es mi dominio. - Y una ultima descarga mucho mas potente que las demás recorrió el cuerpo de la mujer. Un velo de oscuridad cubrió sus ojos... - Quizas sea mejor que me quede dormida...****** Un ligero viento se arremolino en torno al cuerpo Senao mientras un brillo rojizo, casi imperceptible, emanaba de su cuerpo. Abrió los ojos y una sonrisa cruel se dibujó en sus labios. Un ligero cambio en su mirada indicaba un cambio mayor, el tono violáceo que solía destellar en sus ojos se había vuelto carmesí. Salem intentó incorporarse, pero el cuerpo estaba sin fuerzas por culpa del veneno. Lo primero era asegurarse de que nadie había notado el cambio y enterarse en que situación se encontraba. Apenas sabía que los habían envenenado dentro de aquella biblioteca en el bosque, pero había estado demasiado atento a los cambios de Senao para estarlo a lo que ocurría a su alrededor. Ni si quiera era capaz de recordar el nombre de aquellos seres despreciables que lo acompañaban. - ¿Que ha pasado? - Preguntó en un tono lo mas lastimero que pudo. Tenia que conseguir que le dieran información, pues no le servia de nada el haber conseguido el cuerpo si no iba ha ser capaz de resistir el veneno.
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« Última modificación: 10 de Marzo de 2010, 09:13:39 por ellyllon »
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