sedra
Domadora de dragones
Insignia Mayor
Karma: +50/-29
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 1154
"soñar es hacer provable lo imposible"
|
 |
« Respuesta #15 : 01 de Octubre de 2009, 08:31:27 » |
|
Antes incluso de saber que era lo que ocurría, tenía que meterse en una contienda que no la incumbía, pero no podía rechazar unas ordenes directas. Ellyllon había sido clara en lo que debía hacer, entretener a la joven para darla a ella tiempo de hacer lo que tuviese que hacer. No se había movido ni un centímetro cuando el semielfo le lanzó dos agujas que cruzaron el claro rápidamente en dirección hacia ella. Los desarrollados reflejos de la elfa las vieron venir, su espada comenzó a temblar levemente sobre sus manos y cuando las agujas se encontraban a escasos centímetros de ella una pequeña onda expansiva las lanzó hacía atrás, para luego caer sobre el césped.
Aunque a penas consumió aquel hechizo su energía unas gotas de sudor se concentraron en su frente y los nervios la atacaron, después de cerciorarse de que el semielfo no pensaba volver atacarla se giró para acercarse a la joven que le había indicado Ellyllon.
-Espero que sepas pelear, o esto será mas corto de lo que esperaba.
Comentó con un tono arrogante que no era propio de ella y que intentaba provocar a su contrincante. No quería atacarla a primeras aunque había atacado a Ellyllon, puede que no hiciese falta machar su espada de sangre. Y sin esperar mucho lanzo una estocada al cuerpo de esta, un movimiento lento y previsible que no buscaba matar a su oponente si no ponerlo en guardia. Los ojos de la elfa brillaban con la excitación de la batalla y mientras miraba a su contrincante, intentaba escuchar lo que ocurría detrás de ella, donde los demás libraban sus propias batallas.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Akua
1ª Insignia Especial
Karma: +5/-1
Desconectado
Mensajes: 56
|
 |
« Respuesta #16 : 03 de Octubre de 2009, 07:28:54 » |
|
Akua se encontraba confusa. Su "objetivo" había desaparecido por arte de magia. No sabía donde se encontraba, volvió a mirar en todas las direcciones intentando divisar a Ellyllon.
- Donde está- susurró- A donde habrá ido a parar.... -Miró a Kaim, esperando a que le diera nuevas órdenes de ataque.
Lanzó una mirada a la puerta de la biblioteca con sus grandes ojos. Todo había pasado muy rápido, acababa de tener a una "presa" en sus dominios, y se le había esfumado de las manos en un abrir y cerrar de ojos. Lógicamente las cosas que pasaban no eran del todo normales...
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Io
Tutores
Insignia Mayor
Karma: +55/-2
Desconectado
Mensajes: 325
|
 |
« Respuesta #17 : 05 de Octubre de 2009, 08:39:29 » |
|
[off: Por falta de tiempo de Kerian, por una ronda contestaré yo antes que ella. Por lo demás, el orden de los turnos sigue igual ^^]
Una maldición escapó de labios de la semielfa cuando su improvisado ataque con el puñal golpeó tan solo aire. El hada había vuelto a volatilizarse, escapando por completo del alcanza de sus ataques. Podría llegar hasta ella con un ataque mágico, pero tras el enorme desgaste al que se había visto sometida, necesitaría unos segundos para recuperarse, y mucho más concentración que antes para lograr un buen hechizo. Sólo el entrenamiento que había recibido y su propia conciencia del peligro que corría encerrada en la biblioteca le impedían caer derrotada, al igual que Senao.
Desgraciadamente para Ayla, parecía que al hada todavía le quedaba fuerza para más hechizos, pues repentinamente unas gruesas raíces surgieron del suelo, buscando las piernas de la semielfa. A pesar de sus buenos reflejos, para ésta fue imposible reaccionar a tiempo, y siento como las raíces se enrroscaban alrededor de sus piernas, creando un poderoso nudo que la fijaba al suelo. Incapaz de soportar la fuerza que tiraba de ella, Ayla cayó de rodillas sobre el suelo de la biblioteca.
Dirigió su mirada al exterior, pero Ellyllon había cerrado la entrada al edificio, y todo lo que estaba pasando en el exterior, allí se quedaba. Dentro de la biblioteca había un silencio extraño, considerando que se estaba desarrollando una batalla. El ruido más audible era el crujir de las raíces al tensarse y fijarse en torno a las piernas de la semielfa. Ayla movió la cabeza, buscando al hada con la mirada; y la encontró apareciendo detrás suya portando un amenazador cetro de luz brillante. Tuvo que entrecerrar los ojos para poder distinguir la silueta de su enemiga, y fue ya demasiado tarde para esquivar un golpe dirigido a sus omoplatos. La semielfa se vió impulsada hacia delante, boqueando para poder respirar.
Sin saber si fue habilidad o casualidad, aún habiendo recibido tan fuerte golpe, Ayla todavía fue capaz de mover el tronco a un lado, lo que la salvó del nuevo ataque de Ellyllon destinado a hacerle perder el conocimiento. Sin embargo, atrapada, agotada y con un dolor sordo en el pecho, sabía que poco podía hacer por finalizar la misión.
Elevó con dificultad la cabeza clavando sus ojos en la figura de Senao, a su lado. En sus ojos caramelo se pintó una expresión de desprecio. -Puedes tenerme atrapada -no miraba a Ellyllon al hablar, pero quedaba claro que sus palabras iban dirigidas a ella -pero tu amiga morirá de cualquier modo. Ni siquiera lleva un par de segundos con el veneno en su cuerpo y ya ni es capaz de moverse... -jadeó- Se merece una muerte así, ni siquiera sabe manejar su propia magia... Y ahora, ¿qué harás conmigo? De mis labios no saldrá ninguna cura al veneno, ni siquiera creo que exista nada capaz de salvarla. Que disfrute de los pocos días que le queden, si es capaz.
Ahora sí, giró la cabeza hacia el hada. Su expresión era clara "Si he de morir, me llevaré a ella conmigo."
|
|
|
|
« Última modificación: 05 de Octubre de 2009, 11:34:24 por Io »
|
En línea
|
una suerte que me ampara porque yo me la busqué.
|
|
|
Kerian
Oficial del Éter
Insignia Mayor
Karma: +79/-6
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 857
¿las apariencias engañan?
|
 |
« Respuesta #18 : 07 de Octubre de 2009, 01:08:01 » |
|
Kaim se detuvo de golpe ante las puertas de la biblioteca. Ayla… no podía ser, esa maldita hada estaba venciendo. No podía dejar a su compañera.
Preparándose para lanzar más agujas a Ellyllon intento alcanzar, pero las puertas se cerraron. Golpeo un par de veces lleno de furia e impotencia.
-¡AYLA!- grito esperando que la mujer le oyera – intenta escapar… por favor…
Susurro las últimas palabras girándose hacia Sera y Akua. Su mirada cargada de odio iba hacia ambas. Una por no saber detener eficazmente a la hada, la otra por entrometerse.
-Tu – miro a Akua - informare al maestro, te destruirá… maldito títere, no sabes hacer nada.
Espada en mano, en la otra un par de agujas. La chica poseída estaba confusa, quizás ni se entero de lo que le dijo, y encima la otra iba a atacarla. Parecía con ganas de atacar. Con suerte se matarían mutuamente.
-¡Defiéndete! Lucha por tu vida.
Lanzo ambas agujas hacia Sedra… era jugar sucio ya que la mujer estaba ocupada, pero debía asegurarse una huida. Eran paralizantes de nuevo, las ultimas con ese veneno que le quedaban, debería preparar más, pero eso no era problema para un maestro de los venenos. Él era el único que conocía sus venenos y los antídotos de los mismos, nadie más podría encontrar un antídoto. Por suerte de Sedra el veneno paralizante simplemente dejaba de hacer efecto en unas horas… pero Senao no lo tenía tan fácil, en unos pocos días estaría muerta sin el antídoto que Kaim fabricaba.
No quiso luchar, simplemente debía huir. Miro hacia todas partes, rezo para que Sedra y Akua siguieran ocupadas. Arboles por todas partes, puertas cerradas, debía huir rápido o se llenaría de gente. Miro hacia atrás.. Ayla, no quería abandonarla, pero la mujer no tenia escapatoria en aquella situación y ya habían acordado que debían hacer en tal caso.
Miro por última vez a las dos mujeres, la hechizada pronto seria liberada y volvería en si. No recordaría nada de lo sucedido ni de lo que le sucedió para que llegara a eso. Kaim debía estar ya lejos para entonces.
Emprendió la carrera envainando la espada, preparado por si debía lanzas mas agujas, pero confiaba en que no fuera necesario. Entre los árboles, era ágil, y difícil de saber por donde iba, algunos los rodeaba, no se podía saber si había ido en línea recta o había girado en varios tramos. Eso evitaría que lo siguieran.
Solo podía esperar que el segundo paso saliera bien.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Senao
Gremio de Comerciantes
Insignia Mayor
Karma: +14/-1
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 259
Kuroi namida nagasu Watashi ni wa nani mo nakute
|
 |
« Respuesta #19 : 07 de Octubre de 2009, 09:58:56 » |
|
El veneno actuaba con rapidez. Su cerebro no era capaz de coordinar y menos aun entender que sucedía a su alrededor. Oía voces pero no era capaz de escucharlas…
Perdió el conocimiento. Una oscuridad inquebrantable se apodero de todos sus sentidos. Comenzó a caminar por ella y vio que al fondo resplandecía una mortecina luz roja. Se apresuró en su dirección y cuando estaba apunto de llegar escuchó una voz.
- Debería darte vergüenza. Con todo lo que podrías llegar a ser y vas a dejar que un entupido veneno te mate. – Senao se paró en seco y retrocedió unos pasos asuntada. - ¿No oyes lo que dicen? Que vas a oír tú. ¡¡¡JA, JA, JA!!!. El hombre que te ha envenenado, acaba de salir huyendo. Y la mujer que te amenazaba dice que morirás con ella. ¿No lo entiendes estupida? ¡Te vas a dejar morir! ¡¡¡Reacciona!!!
- ¡CALLATE! – gritó con rabia. - ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué te ceda mi cuerpo? Nunca. Óyeme bien. ¡¡¡NUNCA!!!
Mientras sucedía esto dentro de su mente, una ligera brisa casi imperceptible rodeo su cuerpo que brillaba con un pequeño fulgor rojizo.
|
|
|
|
« Última modificación: 09 de Octubre de 2009, 10:13:08 por Senao »
|
En línea
|
 Shinjite aisuru hito watashi no naka de kimi wa ikiru dakara kore kara saki mo zutto sayonara nante iwanai
|
|
|
ellyllon
Guardiana de Fuego
Insignia Mayor
Karma: +162/-109
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 2660
|
 |
« Respuesta #20 : 14 de Octubre de 2009, 01:19:33 » |
|
Ayla estaba tirada sobre el suelo de madera de la biblioteca, junta a ella desmayada aún permanecía Senao. Cada vez, más pálida debido a su debilidad y al veneno que comenzaba a fluir por todas las partes de su cuerpo con una rapidez asombrosa.
El hada satisfecha observaba como las raíces habían agarrado fuertemente a la elfa inmovilizándola contra el suelo y como aquel golpe había sido certero para dejarla de bruces y exhausta sobre él. Parecía que la batalla había acabado y por las palabras que les destino la muchacha, ella también lo comprendía.
La elfa en una posición totalmente vulnerable parecía buscar su defensa en sus palabras, intimidando o al menos, intentar mantenerse con vida cuando sabía que fácilmente podía perderla. Los ojos del hada no reflejaron ningún sentimiento cuando escuchó sus argumentos para no matarla, solamente camino alrededor de ella observándola detenidamente, pero lo suficientemente lejos como para que ella no pudiera alcanzarla. Al final, se detuvo frente a ella con un aire de desprecio en su rostro, ocultando cualquier atisbo de preocupación en su semblante
Tocó su colgante despacio, sin prisa alguna y el báculo se transformó en un bastón que llegaba hasta el suelo. Con él golpeó las baldosas y nuevas raíces surgieron de la tierra para atar los brazos, las muñecas y el cuello de la elfa. A continuación, la miró de una forma fría cuando expresó:
- No conozco a esa muchacha, no me importa su existencia y mucho menos vuestra vida. - Rozó con la yema de sus dedos sus alas, de las cuáles desprendió un polvo plateado. A continuación, acumuló dicho polvo en su mano y la sopló en dirección a ambas muchachas con la intención de que ambas cayeran en un profundo sueño, mientras en su interior pensaba "¿quieres jugar? Juguemos, pero no será en este lugar. Duerme, duerme, pues serás llevada a las mazmorras y ella bueno ... hallaré la solución, pero ahora lo primero será llevarte aun lugar, dónde ponerte grillete y donde tu magia quede totalmente anulada." Pensó mientras en su rostro se dibuja sin duda una sonrisa maliciosa con la que observo con detenimiento a la elfa.
Mientras esperaba que todo fuera según lo previsto, el hada se quito del cinturón una pequeña bolsa de color rojo que tintineo al moverse. De ella, sacó un pequeño frasco de color negro, se alejó de la elfa caminando de espaldas sin perderla de vista hasta que llegó a la primera mesa, donde se apoyó tranquila. Sobre ella dejó reposando el bastón, que pareció volver a colgante al perder el contacto con la fuente de su magia, el hada, la espada estaba situada en el extremo más alejado de aquella mesa. Sus labios se movieron y el arma como atraída por una fuerza magnética se deslizo por la superficie para llegar a la mano del hada. A continuación, quitó el tapón al pequeño frasco y extendió su contenido en la hoja de la espada. Ahora solamente le quedaba aguardar a que ambas se durmieran, un pequeño corte, un viaje a las mazmorras y el veneno del pez globo junto con otras plantas venenosas haría el resto. Sin duda, eso haría aquella partida más interesante. Unas condiciones más igualadas.
La actuación del hada acontecía ajena a todo lo que sucedía en el exterior Ellyllon confiaba en su victoria, además de en Sedra que parecía haber podido controlar a los dos adversarios, pues no había ningún estorbo en su batalla. Sin duda, su aparición había sido la clave y cerrar la puerta una genial idea.
Dentro, la función estaba apunto de acabar, fuera esperaba que también.
|
|
|
|
« Última modificación: 14 de Octubre de 2009, 01:04:23 por ellyllon »
|
En línea
|
|
|
|
Akua
1ª Insignia Especial
Karma: +5/-1
Desconectado
Mensajes: 56
|
 |
« Respuesta #21 : 17 de Octubre de 2009, 11:47:57 » |
|
Akua siguió al pie de la letra lo que le había ordenado Kaim. Se lanzó hacia Sedra. Sus negras pupilas empezaron a achicarse por momentos. Hizo estaba perdiendo su poder. Pero como aún seguía poseída, sacó su afilada espada y se la acercó s Sedra al cuello.
No bajó ni un istante la guardia.La espada la mantenía firme su delicada muñeca. Aún en posición de ataque buscó a Kaim con la mirada. Pero no lo encontró. Ella esperaba una nueva orden, de como atacar... pero no recibió respuesta, por ello la ninfa decidió "adjudicarse" ella misma las órdenes que tenía que seguir.
|
|
|
|
« Última modificación: 20 de Octubre de 2009, 01:38:45 por Kerian »
|
En línea
|
|
|
|
Kerian
Oficial del Éter
Insignia Mayor
Karma: +79/-6
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 857
¿las apariencias engañan?
|
 |
« Respuesta #22 : 20 de Octubre de 2009, 01:50:23 » |
|
Akua se quedo con Sedra, y las de dentro no podían ver como Kaim se alejaba de la zona. No dejo de correr hasta asegurarse que no podía ser perseguido, perdiéndose entre lo profundo del bosque, y luego saliendo de este. Sabia donde había dejado su caballo, al dar con él podría volver a la fortaleza y pensar otro modo para conseguirlo… */*/*/*/*/*/*/*/ Un bostezo… demasiado ruido, sin duda. Se incorporo y cojo su guadaña, una a su medida. Miro a los lados.. libros. -Oh… vaya me quede dormida en la biblioteca, que problema…Pudo oír voces, sin duda había alguna clase de pelea. Quizás debería meter la nariz para ver que ocurría, pero eso podría ser peligroso. Aun así empezó a dar pasos hacia delante, hasta quedar al descubierto, saliendo de debajo de una mesa. Era una duende. Vestía un vestido de tonalidades azules que resaltaban bastantes, con blancos y otros colores que le daban mucha vida al vestido. También un gorro del mismo color, el cual tenia dos puntas, una a cada lado, y estas termiinaban con una bola blanca. Su guadaña parecía muy afilada, pero era perfecta para su pequeño tamaño… la duende media unos 50cm. Y era bastante delgada. Iba con el pelo suelto, de un color oscuro, era largo y lacio, y dejaba bien a la perfección las puntiagudas orejas. Su rostro casi infantil dibujaba una sonrisa mientras sus ojos color escarlata observaban la escena inesperada. -Oh..no… oh no… ¡donde me he metido! – Durante unos segundos se quedo quieta sin saber como reaccionar – pero si yo solo venia a…Dejo la frase a medias para volver bajo la mesa, no sabía si alguien la había visto, pero intento parecer la duende más asustada que podía existir.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Io
Tutores
Insignia Mayor
Karma: +55/-2
Desconectado
Mensajes: 325
|
 |
« Respuesta #23 : 20 de Octubre de 2009, 09:27:15 » |
|
Ni en un solo instante desapareció la evidencia de desprecio en el rostro de la semielfa. A las palabras del hada sólo contestó con una carcajada sarcástica, aquella mujer tenía pintando en el rostro sus estúpidos principios, aquellos que seguramente la obligaban a preocuparse por la seguridad de la humana a la que Kaim había clavado su aguja envenenada. Sus ojos siguieron el movimiento de las manos de Ellyllon, y unos instantes después sintió el sopor provocado por el polvo plateado. No le costó nada deducir que se trataba de una estratagema del hada, y mucho menos recordar lo que debía hacer. Cerró sus parpados, y por un momento su rostro reflejó tranquilidad en lugar de desprecio. Como un eco, unas palabras sonaron en la mente de Ayla "Y lo más importante.. nunca dejéis que os atrapen. Todos vosotros sabéis que hacer si llega el momento, y esperamos que lo pongáis en práctica. Recordad, la misión es más importante que vuestras vidas, sin esa idea ninguno de vosotros es digno de llamarse guerrero." Todavía con los ojos cerrados, la semielfa buscó en su propia boca una pequeña cápsula rellena de un veneno letal. Una vez más, resonaron las frases de su maestro en su cabeza, una vez más antes de apretar la cápsula contra su paladar y sentir el sabor amargo del veneno en su cuerpo. De no ser por las poderosas raíces que la mantenían sujeta, el cuerpo inerte de Ayla hubiera caído al suelo. Sólo su cabeza cayó hacia delante, como si de una marioneta se tratara. *********** Pasillo de historia élfica... terminado. Llevaba casi toda la mañana recorriendo los estantes repletos de viejos libros, de tapas gruesas y páginas sin apenas un espacio en blanco. Su deber, su responsabilidad era cuidar de cada uno de aquellos tomos, así lo habían hecho sus padres, y los padres de sus padres, y los antepasados de estos desde que, en algún año ya olvidado, su familia se había instalado en la enorme biblioteca. Y lo cierto era que no se podía quejar, amaba aquellas paredes, la cúpula que remataba el techo del edificio, las enormes estanterías de madera con inscripciones a los lados en los que se leían los temas de los libros que las ocupaban. Sí, a pesar de la soledad del trabajo, Kono era feliz allí.
Con dificultad, bajó hasta el suelo usando una escalera a medida para su pequeño tamaño de duende. Se palmeó las manos, con una sonrisa satisfecha en el rostro, y se dispuso a volver a lo que llamaba su hogar. Sin embargo, su mirada descubrió, metros delante, un pergamino en el suelo. Su gesto se contrajo, enfadado. "Malditos estudiantes... creen que la biblioteca es suya, y no sienten ningún respeto por los libros que hay aquí... ah, un día de estos.. un día de estos..." Mientras tanto, ya había llegado hasta el papel olvidado. Tras un breve vistazo supo a que sección pertenecía, una situada casi al principio de la biblioteca. Apresurando el paso -tenía ganas de tomar el rutinario té de la media mañana- se acercó hasta allá... descubriendo sus ojos una escena de lo más anormal.
Había una mujer tendida en el suelo, otra atada con raíces de árboles y un hada de pie a su lado. A su alrededor, algunos libros habían caído hasta el suelo, seguramente por causa del viento que el hada había provocado antes; la mujer desmayada quedaba totalmente antiestética, y Kono estaba seguro de que aquellas extrañas raíces no deberían estar ahí. Desde el suelo, elevó la voz.
-¡¿Se puede saber qué ha pasado aquí?! ¡Esto es una biblioteca, no un campo de batalla! -antes de que ninguna pudiera contestar, siguió hablando, moviendo acusadoramente el dedo índice -No quiero oir nada de prácticas de magia, demonios mal invocados... ¡esto es un total desastre! Y además... -su voz se extinguió al apreciar la figura de una duende bajo una de las mesas. Las mejillas del duende enrojecieron al advertir los rasgos de su congénere -Ah..¿Tengo visita?
Plantado en mitad del escenario de la pelea, con un remendado peto rojo y verde como vestimenta, el pequeño duende esperó contestación de cualquiera de los presentes.
|
|
|
|
« Última modificación: 22 de Octubre de 2009, 04:13:41 por Io »
|
En línea
|
una suerte que me ampara porque yo me la busqué.
|
|
|
Senao
Gremio de Comerciantes
Insignia Mayor
Karma: +14/-1
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 259
Kuroi namida nagasu Watashi ni wa nani mo nakute
|
 |
« Respuesta #24 : 20 de Octubre de 2009, 10:24:49 » |
|
Su magia estaba intentando volver a controlar su cuerpo. A causa de ello la brisa que la rodeaba, se hizo más fuerte y su cuerpo brillo con más intensidad.
Dentro de su mente Senao siguió caminando hacia donde se veía aquel resplandor. Tenia que afrontar a aquella cosa que vivía en su interior.
- ¿Nunca, dices? ¡¡¡ESTUPIDA!!! No vas a salir de esta. ¡Métetelo en esa cabeza que tienes! Sin mi ayuda morirás. ¡¡¡ENTIENDELO DE UNA MALDITA VEZ!!! – Senao empezó a correr. – No lo hagas por mí, si no quieres. Pero hazlo por ti. Deja que te controle. Tu solo tienes que dormir. Dejar de luchar. – La voz tomó un tono meloso. Casi hipnótico. – Venga, no seas tonta…
Corría como no había corrido en su vida. Había escuchado todas y cada una de las palabras que habían sonado. Iba a morir. Esas malditas agujas estaban envenenadas y la estaban matando. Pero no estaba dispuesta a permitir que “eso” la poseyera.
- Ja, ja, ja, ja. Claro… ¿¿¿¡¡¡¡ME TOMAS POR TONTA!!!??? Claro, que sencillo. ¿Que diferencia hay entre morir y dormir para siempre? ¿Me lo podrías explicar? Si realmente crees que me voy a dejar vencer, el único entupido que hay aquí eres tú.
|
|
|
|
|
En línea
|
 Shinjite aisuru hito watashi no naka de kimi wa ikiru dakara kore kara saki mo zutto sayonara nante iwanai
|
|
|
ellyllon
Guardiana de Fuego
Insignia Mayor
Karma: +162/-109
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 2660
|
 |
« Respuesta #25 : 25 de Octubre de 2009, 04:50:32 » |
|
Ellyllon permaneció apoyada sobre la mesa durante unos minutos, hasta que ella calculó, que los polvos mágicos hubieran hecho todo su efecto. Entonces, se reincorporó, envainó su espada y se acercó a la semielfa y a Senao, las cuáles aún yacían tumbadas en el suelo, una en principio por culpa del veneno y otra por culpa de las raíces.
Se agachó junto a Senao, puso los dedos índice, corazón y anular en la garganta de la muchacha. Sus ojos miraban al infinito, mientras con un reloj visible solo en su cabeza, contaba sus pulsaciones para ver el estado en el que se encontraba. A continuación, posó sus dedos sobre su empeine para tomarle también el pulso allí
Una vez hubo acabado con Senao, se reincorporó sin dejar de mirarla. Se quedó allí a su lado, de pie, mientras su mente intentaba averiguar, qué estaba sucediendo en el interior de la muchacha y cómo estaba actuando el veneno: "Sin duda, Senao se está debilitando, sin embargo el pulso en su cuello es irregular y fuerte, como si estuviera asustada, corriendo. Eso es extraño. ¿Acaso está teniendo una pesadilla?" El hada inconscientemente, se encogió de hombros al realizarse dicha pregunta. Comenzó a alejarse de ella, para acercarse a la semielfa que estaba a poco más de un metro, mientras su mente continuaba atando cabos "El pulso en su píe es débil, por lo cuál este veneno debe ser paralizador. Empezará de forma periférica hasta llegar a su último objetivo, el corazón."
El hada había conocido en su vida venenos de este tipo, lo cuál le hacía conocer que eran efectivos, que Senao no aguantaría demasiado tiempo y qué sus fórmulas solían ser propias de un solo autor, pues era la clase más amplia que había. La realidad que se le presentaba era compleja, pues ni conocía la receta, ni creía que fuera fácil conseguirla. Además, desconocía con que velocidad se propagaría aquella sustancia maldita y eso hacía, que no pudiera perder de vista a la joven, pues no sabría cuanto le quedaría. Ahora estaba más o menos estable, pero más tarde o más temprano, el proceso "asesino" comenzaría verdaderamente.
Cuando terminó sus reflexiones, ya se había acercado lo suficiente como para estar frente a la semielfa. Sonrió complacida por su captura y pensó "Tal vez, sino me mentías, tú seas la llave a la cura, pero aquí esa información no podré sacártela". Entonces, alzó su rostro con la intención de estudiarlo detalladamente, ahora que la tenía tan cerca, pero cuando su mano rozó la piel de la Ayla por el mentón, Ellyllon notó que estaba absolutamente fría. Sus polvos la deberían haber dormido, aquello no era una reacción a su magia. Entonces, con rostro desesperando, deseando con fervor que sus sospechas no fueran ciertas, posó sus dedos sobre la yugular de la mujer para tomarle el pulso.
Lo volvió a intentar hasta tres veces, sin embargo en todas obtuvo la misma respuesta. Su piel se enfriaba cada vez más, su pulso no existía, su corazón no latía, aquella semielfa estaba muerta. El hada se separó de ella despacio, sin dejar de mirarla, intentando asimilar todo lo que había sucedido. Había perdido una posible solución para Senao. "Ahora, ¿qué hago?" pensó, mientras en su rostro se dibujaba pequeñas líneas de desesperación.
Ayla había sido entrenada en la batalla, pues había perdido su vida por una misión, prefería sacrificarse a ser capturada, o entregar cualquier tipo información. Aquello le recordó, cuando Naoki se sentaba junto a ella en el lago, a contarle los principios de los samurais, el "seppuku". La elección del suicidio por una deshora.
Se apoyo inconscientemente en una mesa cercana y permaneció allí perdida en sus pensamientos; lamentándose por no haber contado con esa determinación de la elfa; culpándose porque tal vez Senao, estaría ahora pérdida; maldiciéndose a sí misma por estar ahora tan confusa, sin saber que hacer. Estaba tan ensimismada en su caos interior, que no apreció a la pequeña duende que salía de debajo de una mesa, se acercaba a todo el espectáculo formado y volvía a esconderse. No salió de su mundo oscuro, hasta que una voz enfadada, se alzó a su lado.
Al principio, no escuchó ninguna de sus palabras, pero luego se reincorporó, tomó una posición firme, intentando guardar la compostura y meditó brevemente las palabras, que había oído, pero no escuchado.
Aquel hombre estaba enfadado. Él parecía ser el supervisor de la biblioteca, no solo por el tono de voz en el que hablaba, sino porque portaba un papiro en sus manos y porque observaba con horror, los libros que yacían esparcidos por el suelo, de los cuáles la guardiana, no se había percatado hasta ese momento.
El hada carraspeó, intentando recuperar su voz normal, intentando que no se desgarrara y habló despacio:
- Disculpad todo este desastre milord. Mi nombre es Ellyllon, soy la guardiana de fuego de este bosque y siento conoceros en estas circunstancias. Sé que todo esto, se ha podido ir de nuestras manos, que todo ha quedado desordenado, pero en estos momentos, no creo que eso sea lo más importante. Aquella semielfa había entrado en la biblioteca para cumplir algún tipo de misión, ya sea robar, asesinar, o cualquier otra cosa. No sé, que pretendía y ahora no lo sabré, porque ha decidido suicidarse. - guardó unos instantes silencio y señaló a Senao - la otra mujer ha sido envenenada, a través de la aguja, que aún veis clavada en ella. El problema es que sé que es un veneno paralizador gradual, pero no conozco que fórmula será, o cuánto tiempo le queda. Os explico todo esto, para que comprendáis que en estos momentos, unos libros tirados por el suelo no son el mayor problema y que un poco de ayuda no me vendría mal
Entonces, se alejó de la mesa y del duende recién llegado. Se acercó a la semielfa, la sostuvo y rozó con los dedos las raíces que la sujetaban, las cuales desaparecieron cayendo esta en peso muerto sobre ella. La arrastró como pudo, hasta la mesa en la que Kaylezing estaba oculta y la tumbó sobre el tablero de madera, apartando previamente con cuidado, el candelabro que se situaba en el centro de ella.
A continuación, se aproximó a Senao. Cuando se agachó para levantarla del suelo, vio debajo de la mesa una pequeña duende asustada, a la cuál no prestó atención en ese momento y con la cuál únicamente compartió, un leve cruce de miradas, pues ahora, tenía algo más importante que atender.
Ellyllon levantó a Senao, la acercó a la mesa, sobre la cuál yacía la semielfa y por último la sentó en una silla. A continuación, la guardiana rozó su colgante y unas raíces, más finas que las del principio, salieron del suelo, sujetando suavemente las muñecas de la mujer, para que no se cayera de su asiento. Cuando ambas muchachas estaban en su sitio, la guardiana mandó un mensaje telepático a ambos duendes:
- Si me echaran una mano a resolver este asunto. Se lo agradecería
El hada no pensó en Sedra o Akua, no se acordó de Kaim. Olvidó todo lo que antes había sucedido, pues ahora únicamente se centraba en Senao, en un cadáver, en dos duendes, que esperaban que la ayudaran, pero sobretodo en dos preguntas: ¿qué quería la semielfa? y ¿cómo sacaría a la otra joven de esta?
|
|
|
|
« Última modificación: 25 de Octubre de 2009, 05:53:41 por ellyllon »
|
En línea
|
|
|
|
Kerian
Oficial del Éter
Insignia Mayor
Karma: +79/-6
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 857
¿las apariencias engañan?
|
 |
« Respuesta #26 : 03 de Noviembre de 2009, 10:52:13 » |
|
Kaylenzing escondida debajo la mesa observa el panorama que parece empeorar por segundos. Una mujer en el suelo, seguro que le había pasado algo malo, quizás estaba muerta incluso, o lo estaría pronto.
Otra mujer atada entre raíces que habían salido del suelo… tenía cierta incoherencia, pues dentro de la biblioteca se suponía que no crecían raíces.
Vio la explicación en la hada, quizás había utilizado algún tipo de magia, se hallaba a distancia de su víctima y cerca de la mujer del suelo.
-Pero… quien ha causado todo esto… con lo fácil que era…
No se movió durante varios segundos temerosa de ser descubierta y atacada por alguien, cuando se dio cuenta que la mujer entre raíces se dejaba caer…un desmayo quizás… o muerta…
Quería saber más pero no estaba dispuesta a salir de ahí.
Pronto no fue la única que había sido atrapada por aquella situación, y encima era uno de su raza. Parecía molesto, sin duda por la preocupación que parecía tener hacia los libros y el mal estado en que estos se encontraban a causa de la situación.
Kaylenzing se quedo en su sitio mirando con curiosidad hasta que sus miradas se cruzaron. Con cierta amabilidad pregunto por la inesperada visita.
-Eh…. Yo solo… - apenas era un susurro, su voz parecía perderse entre los libros.
No fue capaz de seguir, más que nada por la voz de la hada que hablo al duende disculpándose por todo…” como si una disculpa bastara ante el desastre causado…” pensó la duende. Aun así escucho con atención.. era una Guardiana, ese era un cargo importante y podía causarle problemas si no actuaba rápido y bien. Debería pensar todos sus movimientos. Y aún no había dado con lo que quería de aquella biblioteca, quizás el duende podría ayudarla.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz que entro en su cabeza. Cerró los ojos tapándose los oídos, pero luego se dio cuenta que la voz no venía del exterior, había sido por telepatía, así que no podría acallarla tapándose los oídos.
A regañadientes salió de su escondite para acercarse a la hada y la mujer que ahora se encontraba en una silla.
Le tomo el pulso a la mujer, parecía que tenia pero era débil, y vio algo más, un dardo de Kaim, sin duda. Esa mujer estaba acabada a menos que Kaim les diera el antídoto, y no era nada fácil convencer al semielfo.
Miro a la hada, quizás podría utilizar el momento.
-Oh.. creo que se cómo ayudarla – dijo dibujando una gran sonrisa en su infantil rostro – pero no es fácil, aunque… imagino que por una vida…
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Io
Tutores
Insignia Mayor
Karma: +55/-2
Desconectado
Mensajes: 325
|
 |
« Respuesta #27 : 09 de Noviembre de 2009, 06:35:12 » |
|
Mientras esperaba contestación, el pequeño duende había hecho una evaluación más detallada de la escena, si bien se había centrado más en examinar tanto al hada como a la duende que permanecía debajo de la mesa. Supuso que según los cánones de belleza de los feéricos, Ellylllon debía resultar una mujer bella, seguramente no le faltaran pretendientes. Sin embargo, para él la duende era mucho más atractiva, y sus ropas coloridas destacaban entre las numerosas estanterias de tonos marrones. Kono pensó que una compañera así alegraría su morada.
Desgraciadamente para él, fue el hada la primera en contestar, y tuvo que dejar la comtemplación de Kaylenzing para otro momento. Su rostro, al principio ceñudo, se relajó al escuchar las primeras palabras, sintiéndose halagado por la cortesía que demostró la guardiana, aunque mostró un mohín al mencionar ésta que en aquel momento los libros eran lo menos importante. Su retraída vida en la biblioteca le había hecho desarrollar un punto de vista diferente al resto de las personas, y no alcanzaba a comprender del todo la magnitud del problema. En aquel lugar, lo más peligroso que podía ocurrir eran prácticas de magia que salían mal o pequeños daños medioambientales. Nunca había tenido que verse con algo como esto.
Apenas dio importancia al hecho de haber sido protagonista de una comunicación telepática, había leído el proceso en sus libros, y para él eso era lo mismo a haber sido partícipe del mismo. Finalmente, decidió que como guardián y responsable de aquella biblioteca, lo menos que podía hacer era ayudar a resolver un problema que había surgido entre sus muros. Restablecería el orden que debía reinar allí.
-Bien, supongo que no estoy de acuerdo en todo lo que dices... pero lo menos que puedo hacer es darte la bienvenida a la biblioteca y prometer ayudarte en lo que sea posible... siempre que no ocasione más daños. -ahora que había recobrado la calma, su voz sonaba más pausada y se mostraba más amable, aunque no trataba a Ellyllon como alguien superior. Para él, la biblioteca era su terreno, y por muy guardiana que fuera el hada, su familia se había encargado del lugar desde décadas.
Dedicó unos instantes a pensar en una posible solución, recorriendo el enorme almacén de conocimientos en que se había convertido su mente después de tanta lectura. Aguzó el oído cuando oyó una nueva voz, y vio a la duende, que había salido de su escondite bajo la mesa para situarse al lado de Ellyllon y la mujer envenenada. Giró su mirada hacia el hada para ver su reacción ante las palabras de Kaylezing, pero no pudo esperar a que esta hablara.
-Bienvenida tú también a mi hogar -le habló, moviendo el brazo para abarcar toda la sala -Mi nombre es Kono, y soy el encargado de todos estos libros, como lo fueron mis padres, y los padres de estos. -de nuevo el rubor acudía a sus mejillas, mientras que intentaba apartar su mirada de la resplandeciente sonrisa de la duende. Habló con orgullo al continuar -Si tienes alguna idea, no tienes más que decirla. Yo sabré donde buscar si hace falta más información, y quizás sea la manera de arreglar este estropicio... este problema, quiero decir -añadió mirando a Ellyllon.
Nervioso, arregló su desgastada ropa y cambió el peso de una pierna a otra. Definitivamente, no estaba acostumbrado a tanto ajetreo a su alrededor, aunque este llevara con él ventajas tales como la visita de una atractiva duende. Apenas veía de su especie por la biblioteca. Por allí solían aparecer más elfos, feéricos y humanos que cualquier otra raza. Aquello le llevó a preguntarse por la mujer envenenada. ¿Sería humana acaso? Fue entonces cuando percibió el resplandor de su cuerpo y la brisa que empezaba a soplar a su alrededor.
-¿Eso está dentro de los efectos del envenenamiento? -preguntó señalándola, y añadió para sus adentros -Nunca he leído algo así...
|
|
|
|
|
En línea
|
una suerte que me ampara porque yo me la busqué.
|
|
|
Senao
Gremio de Comerciantes
Insignia Mayor
Karma: +14/-1
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 259
Kuroi namida nagasu Watashi ni wa nani mo nakute
|
 |
« Respuesta #28 : 10 de Noviembre de 2009, 08:00:37 » |
|
No era consciente de lo que acontecía fuera de su cabeza. Mientras, ella seguía corriendo como una loca en pos de la luz que cada vez estaba mas cerca.
De pronto, la luz estallo y la envolvió completamente. Senao se detuvo de golpe, se agacho y se protegió los ojos con los brazos. Una ligera risilla empezo a sonar – Ji ji ji ji - Cuando pudo volver a miras se quedo paralizada. Estaba en una especie de habitación circular donde las paredes estaban llenas de estanterías altísimas repletas de libros. En una de las estanterías se apoyaba una escalerilla con ruedas para poder desplazarla de una a la otra. Justo en el medio de la sala había un gran escritorio con una silla. Encima de el, habían unos cuantos libros y una persona sentada.
Muy cerca de allí, pero a la vez muy lejos Ellyllon levantaba a Senao y la ponía en una mesa y Kono se percataba de los cambios que se producían alrededor de Senao.
- Bienvenida al centro de tu memoria. – Dijo el muchacho que estaba sentado encima de la mesa. – No tengo nombre y asta hace un instante tampoco tenia cuerpo. Gracias por el que me as dado. Me gusta. – dijo observándose a si mismo. – Soy tu magia, lo que reside dentro de ti. Y estos libros, tus recuerdos, tus vivencias. – Cogió uno de los libros y lo abrió.
En ese momento la habitación desapareció y a cambio, se encontraron en un descampado asolado por la guerra. En el centro de la escena una Senao mucho mas joven estaba arrodillada, llorando, delante de un gran perro de color negro.
- ¡¡TANKO!!
La Senao del presente corrió junto a la Senao del pasado arrodillándose con ella y recordando el dolor que esa escena le había causado.
Salem, ese era el nombre que había acudido a la mente de Senao en cuanto vio a aquel ser, cerro el libro y la estancia circular volvió.
- ¡Eres un monstruo! ¿Te divierte verme sufrir? – En ese momento tanto dentro de su mente como en la biblioteca real, su cabello se volvió de un púrpura intenso al igual que sus ojos y una feroz ráfaga de viento la rodeo. - ¡TE DESTRUIRE, ME OYES! ¡¡AUNQUE SEA LO ULTIMO QUE AHA EN ESTAVIDA, LOGRARE DESACERME DE TI!! – Dicho esto una ráfaga mágica golpeo a Salem y un destello cegador envolvió toda la estancia.
Senao continuaba tumbada en la mesa y una violenta ráfaga de viento la envolvía. Al mismo tiempo que dentro de su cabeza atacaba a Salem, su cuerpo destello con más intensidad y abrió los ojos.
- ¡¡¡AAAARRRRRGGGGGG!!! – Un grito de dolor irrumpió en su garganta. Se encogió hasta hacerse un ovillo, se rodeo las rodillas con los brazos y empezo a acunarse a si misma. Para ese entonces su cabello y sus ojos habían vuelto a su color normal. – No, no, no… - Susurraba lastimosamente…
|
|
|
|
|
En línea
|
 Shinjite aisuru hito watashi no naka de kimi wa ikiru dakara kore kara saki mo zutto sayonara nante iwanai
|
|
|
ellyllon
Guardiana de Fuego
Insignia Mayor
Karma: +162/-109
Desconectado
Sexo: 
Mensajes: 2660
|
 |
« Respuesta #29 : 15 de Noviembre de 2009, 03:34:20 » |
|
off-rol: Después de más de 9 horas sin luz.... al fin puedo colgar mi respuesta)
La situación parecía haberse complicado por momentos, pues ahora tenía un cadáver y una persona herida por atender. Sus conocimientos actuales sobre lo que podría hacer eran bastante vagos, necesitaba pensar sin duda, pero la presión de cargar con la posible muerte de Senao se hacía sentir cada vez más sobre sus hombros. Era cierto, que a la guardiana no le costaba tomar decisiones en un campo de batalla, en la guerra, donde la tensión se palpa en el ambiente, pero aquello era diferente. Es esos momentos no podan señalarla con el dedo como ahora, además allí su mente no era capaz de cabalgar buscando respuestas, pues eran cosas que parecía hacer automáticamente, de forma instantánea, sin embargo ahora todo era demasiado complejo, quedaban demasiadas interrogaciones en el aíre, lo cuál hacía que se pusiera aún más nerviosa.
A pesar de que su interior se arremolinaba con intensidad buscando respuestas, a pesar de que sus nervios estuvieran a flor de piel, su semblante no denotó ninguno de aquellos sentimientos, pues seguía siendo firme, también seguro. Era algo que había aprendido hace muchos años: "una guardiana, o guardián nunca debe perder la compostura, pues su tenacidad y rectitud es lo primero a denotar en cualquiera de ellos, además en las situaciones críticas esa era la forma de transmitir energía a sus soldados, de aumentar su valentía, de que no tuvieran miedo a la muerte".
Ellyllon después de dejar a Senao sobre la silla atado por las raíces, se alejó unos pasos de ella, sin apartar la vista de su rostro, de sus manos, o de su cabeza apoyada en el respaldar al no poder aguantar su propio peso "¿Qué quieres que haga Senao?, ¿que harías tú?, ¿qué haría cualquier otra persona?" Un gran sentimiento de impotencia empezó a apoderarse de ella, así que decidió hacer cualquier cosa, aunque fuera lo más mínimo.
Se acercó a la mesa más cercana a la que estaba tumbada Ayla, quitó los pocos libros que había sobre ella y el candelabro, poniéndolos sobre una silla próxima. A continuación, volvió hacía donde estaba sentada la humana, tocó las raíces con sus dedos, en consecuencia comenzaron a desaparecer poco a poco. Luego, se puso a gatas de espaldas a ella, tomó sus brazos, se los puso alrededor de su cuello, extendió sus alas lo máximo que pudo para que no le estorbaran y posteriormente, se alzó cargando como podía con Senao a su espalda; caminó hasta donde antes había despejado el tablero, dejándola tumbada de costado por el lado contrario a donde tenía la aguja. "Tal vez, lo mejor sea por ahora quitarle la aguja, ya que no es algo que esté taponando ningún tipo de hemorragia. De todas formas tomaré algunas precauciones."
El hada cogió la bolsa que tenía colgada en el cinto, la puso sobre la mesa, por último la abrió. En ella había varios frascos, además de otras cosas más peculiares y sin pensarlo dos veces, tomó de dentro de ella un lazo de los cuáles cualquier chica usa para ponerse una coleta. "Espero que esto sirva". Se lo puso por encima de la herida a unos tres dedos, atándola con fuerza para intentar cortar un poco el riego de sangre, a continuación sacó un bote de color blanco, poniéndolo lo más próximo de su alcance y para acabar puso su mano izquierda próxima a la herida para mantener la piel firme, mientras que con su mano derecha empezó a sacar la aguja, la cuál cuando había salido por completo dejó sobre la mesa.
De la herida no salía casi sangre debido al torniquete que había hecho, sin embargo como eso no era solución demasiado buena, ya que si tardaba mucho en quitárselo podía perder el brazo, el hada debía hacer algo para evitar ese riesgo, así que cogió el bote que tenía junto a ella y vertió su contenido sobre donde antes había estado la aguja. El aspecto de lo que ahora usaba Ellyllon no era líquido, sino algo más bien pastoso como un emplasto húmedo, el cuál tras romper un trozo de camiseta que sobresalía por debajo de su armadura fue cubierto cubierto, usando el harapo a modo de venda. Una vez hubo acabado, soltó el lazo que al principio que había puesto
Cuando hubo acabado, tomó la aguja con sumo cuidado de no cortarse y comenzó a estudiarla, mientras la observaba sus pensamientos viajan a través de miles de preguntas sin respuesta y permaneció así hasta que las palabras de Kaylenzing la sacaron de aquel mundo interior "Creo que sé como ayudarla". Eso hizo que su mirada dejara de analizar el arma para fijarse ahora atentamente en la duende.
- ¿Qué idea tenéis?- preguntó el hada con una voz seria acorde con el problema que presentaban, callando para escuchar con interés también las palabras de kono.
Ellyllon no esperaba ningún tipo de sorpresa en ese momento, ningún cambio en la humana, pero antes de poder esperar ninguna respuesta una violenta brisa comenzó a formarse alrededor de Senao, una luz empezó a brillar con intensidad y al final, un grito desgarrador rompió el silencio de la biblioteca. El hada se giró automáticamente hacía la muchacha viendo como había despertado, además de como asustada y con dolor tomaba una posición fetal, susurrando palabras incomprensibles.
Despacio la guardiana se aproximó a ella, poniendo la aguja en su cinto para que la muchacha no pudiera verla y así asustarse. De su garganta surgieron unas palabras tranquilizadoras, tan dulces como si fuera una madre:
- Senao, no te preocupes estás a salvo - a pesar de que deseaba acariciarle el pelo para calmarla guardó sus ganas, permaneciendo solo de pie a su lado, dándole la espalda a los dos duendes.
|
|
|
|
« Última modificación: 15 de Noviembre de 2009, 03:58:12 por ellyllon »
|
En línea
|
|
|
|
|