Kerian
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¿las apariencias engañan?
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« : 31 de Agosto de 2009, 10:55:19 » |
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En este rol solo entran los alumnos apuntados en él (Ellyllon, Sedra, Senao y Akua), los cuales serán avisados por la máster. Todo comentario de off se hará por privado. Procurad tener la bandeja de privados semivacía como minino. Lo que aquí se aprende, se puede poner en práctica en todo el foro. Recordad las normas de los roles de ayuda, en caso de no poder seguir alguna con exactitud ( referente al tiempo de posteo) es imprescindible avisar a los masters de este rol ( Io y Kerian). Los masters tienen derecho a utilizar pnj segun las necesidades de la trama, puesto que se trata de un rol preparado. */*/*/*/*/*/*/*/*/*/*/ Sabían que se encontraba en ese bosque, estaba todo preparado. Habían ensayado incluso, no podía salir mal. Debía conseguir la “Luz”. No sabía bien si eran tan solo documentos, o alguna gema preciosa, solo sabía el poder que aquello contenía, se lo habían contado cientos de veces, y lo necesitaba. Ella le ayudaría, el futuro que él le ofrecía era el mejor al que podía aspirar. Kaim sonrió, el semielfo estaba muy seguro de si mismo. Miro de nuevo el mapa. La situación de la biblioteca era lo importante. Ella debía hacer su papel bien, pero sabía que lo haría era buena en lo suyo. Miro al cielo, media tarde quizás, habría poca gente merodeando, era una hora en la que la gente prefería encontrarse en casa descansando para evitar el fuerte sol. Comprobó sus armas, dos dagas escondidas entre la ropa, una espada larga y agujas también escondidas, algunas con veneno paralizante el cual solia ser muy practico en numerosas ocasiones. Era hora, la miro y asintió con la cabeza, el teatro debía empezar. Dejo unos segundos, ella debía pasar primero. Cogió la espada y aclaro su garganta. Era hora de adentrarse al bosque, especialmente en la biblioteca, hubiera quien hubiera eso debían hacer. Alzo el arma y empezó a corres tras ella. -¡No escaparas, corre adonde desees, no podrás huir de mi!
Intento cargar el grito de furia, seguramente lo consiguió, el teatro se le daba demasiado bien.
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« Última modificación: 14 de Septiembre de 2009, 03:04:45 por Kerian »
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Io
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« Respuesta #1 : 31 de Agosto de 2009, 11:29:23 » |
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La semielfa se encontraba arreglando su aspecto a unos pasos de distancia de su compañero. Miró con envidia la espada que éste llevaba en la cintura. Ella no contaba con nada de eso para ésta misión... lo suyo era bastante más discreto. Bajo la falda de su vestido, lo suficientemente corto como para tener una amplia libertad de movimientos, y de aspecto común, como para desviar cualquier recelo de su persona; se ocultaban dos dagas curvadas recién afiladas. Las mangas anchas y largas de la prenda ocultaban las mortíferas agujas que, sujetas a una cinta, llevaba en los brazos. Y, por si eso fuera poco, dentro de su bota guardaba un puñal, más burdo que las armas anteriores, para casos extremos.
Cuando el semielfo la miró, intercambiaron una sonrisa de conformidad. Empezaba la función. Todo debía salir bien para que pronto sus nombre, Ayla y Kaim, estuvieran en boca de todos. Salió corriendo. Su rostro, antes tranquilo, reflejaba ahora el horror de quien se sabe perseguida, y quizás, atrapada. Algunos mechones se soltaron de la larga trenza en la que llevaba recogido su rubio cabello. A medida que se acercaba a la biblioteca, de una manera que pocos hubieran imaginado premeditada, gotas de sudor caían por su frente. -¡Socorro! ¡Ayudadme, por favor! -la semielfa era la viva imagen de la desesperación -¡Socorro!
Algunos metros más allá, el frondoso bosque parecía dar paso a un claro, y en su interior, el enorme edificio de la biblioteca se alzaba majestuoso. Ayla se dirigió hacia los portones de hierro y madera. Respirando agitadamente, los empujó, haciendo que el fresco aire del interior llegase hasta ella. -Socorro... -murmuró de nuevo. Por lo visto, Kaim había acertado en el plan. Entre las filas de estanterías rebosantes de manuscritos, un par de personas parecían haber oído su grito.
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una suerte que me ampara porque yo me la busqué.
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Senao
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Kuroi namida nagasu Watashi ni wa nani mo nakute
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« Respuesta #2 : 31 de Agosto de 2009, 02:25:01 » |
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Había decidido que era hora de volver con sus prácticas de magia. Se dirigió a la biblioteca para ver que encontraba. Sabía que antes de la práctica iba la teórica.
Iba de estante en estante mirando libros. Los abría, les echaba una ojeada rápida y si no le interesaba los de volvía a la estantería. Cuando encontraba algo que quizás podía interesarle ponía uno de los papelitos que tenía en la mano entre las páginas y lo dejaba en una de las mesas.
Cuando se dirigía a la mesa con otro libro, en el que había encontrado un hechizo de curación que parecía interesante, se escucho un estruendo y dos voces que parecía que se peleaban. – Socorro – Gritaba una mujer.
Senao se acerco a la mujer para atenderla e intentar descubrir que le pasaba.
- Tranquilícese. ¿Qué le ocurre? ¿La persigue alguien? Si puedo ayudarla en algo, lo que sea, solo tiene que decírmelo.
Se asomo a la puerta para ver si veía la causa de la huida de la mujer y vio un hombre acercarse con aspecto poco conciliador. – Esto ya lo has hecho antes, Senao. Puedes hacerlo, sabes que puedes. – Intentaba concentrarse lo máximo posible. Unas gotas de sudor empezaron a recorrer su frente cuando por fin una fina película de un material semi transparente tapo la entrada.
- ¡Si! – Exclamo. - ¿Huyes de ese hombre? –Se dirigió a la mujer. - No te preocupes, no podrá entrar. Ya no tienes nada que temer.
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 Shinjite aisuru hito watashi no naka de kimi wa ikiru dakara kore kara saki mo zutto sayonara nante iwanai
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ellyllon
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« Respuesta #3 : 04 de Septiembre de 2009, 01:32:14 » |
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Ellyllon había permanecido toda la mañana en las dependencias del ejército, organizando las guardias, que realizarían los soldados la siguiente semana. Últimamente, se sentía distraída perdida en sus pensamientos, los cuáles ni ella misma conseguía identificar. Además, todo el tiempo tenía la sensación, que se había equivocado en algo, pero no conseguía averiguar en qué. Decidió simplemente dejarlo pasar, sino lo recordaba ahora tal vez, lo haría más tarde, así que se levantó de la silla, que se situaba detrás de una mesa de ébano, recogió todos los documentos, que yacían esparcidos sobre ella, los guardó en una bolsa de cuero y tras coger su capa, salió de la habitación, cerrando la puerta con llave.
Cruzó el campamento deprisa, pues la media tarde se le había echado encima y aún estaba ahí, cuando debería haber llegado a casa hace rato. Se acercó al viejo árbol, junto al que estaba su yegua, le colgó el bolso, la ensilló, le acarició el lomo y la montó. Al principio, el animal pareció quejarse, pues estaba feliz persiguiendo un pequeño insecto, que saltaba sobre el poco césped, que aún conseguía guardar el rocío nocturno, pero tras la caricia del hada pareció calmarse y no puso pega alguna a ser montada.
La guardiana la dirigió hacía su casa estaba un poco lejos de allí, así que fue inevitable, que su mente siguiera dando vueltas a lo que había olvidado. Cuando pasaba justo junto al sendero, que debía tomar para desviarse hacía la biblioteca lo recordó: "No he adjudicado a nadie para la ronda de hoy en esta área", se maldijo a si misma, porque eso significa que tendría que hacerlo ella. Era su obligación ¿qué remedio le quedaba? No iba a dejarlo pasar, así que desvió el destino de su corcel para que fuera hacía el viejo edificio de la biblioteca.
El sendero era complicado, multitud de curvas, una arboleda salvaje, que intentaba penetrar el camino, un aura mágica procedente del círculo druida, pero sobretodo un asfixiante calor, que le secaba la garganta y hacía que las gotas de sudor comenzarán a correr desde su frente, bordeando el contorno de su rostro. Cuando ya había atravesado casi la mitad del camino, escuchó llevado por el viento unos gritos de auxilio procedentes de su destino. "Algo raro en esta zona" pensó el hada, mientras animaba a su yegua a empezar el galope para alcanzar lo antes posible la procedencia de aquella voz.
Cuando llegó al claro, que bordeaba aquel majestuoso edificio observó una escena peculiar. Una mujer corría asustada hacía la puerta de aquella edificación, un semielfo la perseguía: "¿será una pelea de enamorados" Pensó el hada, sin embargo al ver como el elfo alzaba la espada se dio cuenta que él parecía dispuesto a hacerle daño, así que el hada detuvo el caballo, que se paró bruscamente y produjo una gran polvareda. La guardiana desmontó, su pelo negro ondulado y su capa celeste comenzaron a mecerse al son de una brisa tenue, que comenzó a soplar a su llegada, llevaba unas botas hasta los muslos y una armadura de placas ligera con el escudo del ejército. Caminó decidida hacía el agresor, sacando su espada despacio de la empuñadura que colgaba a su espalda, la orientó hacía abajo y con su mano libre la izquierda, tiró de la suave lazada de la capa. Esta casi al instante se separó de su procedencia y fue llevada por la brisa, junto al caballo, que comenzaba a pastar en la hierba fresca ajeno a la escena.
El elfo se aproximaba seguro a la muchacha y esta asustada, era consolada por Senao a la entrada de la biblioteca. Su voz sonó fuerte, autoritaria y segura cuando dijo:
- Vos! Dejad en paz a esa joven, va desarmada. Solo sois un cobarde - El hada seguía aproximándose al joven, dejando en su camino también la empuñadura de la espalda. Ahora solo poseía dos dagas ocultas en sus botas y un pequeño as en la manga, su colgante de ambar.
Ellyllon se detuvo, examinando con sus ojos verdes al joven con detalle, su cabello continuaba suelto meciéndose al viento, su espada apuntaba hacía abajo, sus piernas se situaban sutilmente una delante de otra, por si era necesario iniciar la carrera y el sol, silencioso testigo de aquello, parecía no dispuesto a cesar con su asfixiante calor.
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« Última modificación: 04 de Septiembre de 2009, 01:47:27 por ellyllon »
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Akua
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« Respuesta #4 : 09 de Septiembre de 2009, 08:07:22 » |
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Con sus dos grandes ojos azules obserbaba aquella escena esperando el turno para atacar. Akua se disponía a salir de su escondite, cuando, de su peinado se desprendió un mechón de pelo negro. Con unas horquillas que tenían como animación dos gotas de agua, se recogió su sedoso mechón. Estaba hechizada, se sentía obligada a atacar a aquella guardiana. Desde unos arbustos cercanos Akua salió, se lanzó hacia Ellyllon con el filo de la hoja de su espada apuntando a su yugular. - ¡Alto! Deje en paz al muchacho. No te ha hecho nada- Ordeno firmemente la ninfa agarrando por el cuello a su oponente. - Ella ya sabe defenderse sola. Es mayorcita.- Añadió tras el forcejeo.
Su mirada se dijó en el semielfo. Esperaba sus órdenes. Sus ojos se encontraban más abiertos de lo normal...
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« Última modificación: 11 de Septiembre de 2009, 11:39:57 por Akua »
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Kerian
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« Respuesta #5 : 12 de Septiembre de 2009, 03:02:09 » |
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Todo salia segun lo previsto, Ayla tambien era buena interpretando su papel, sabia que ella no le fallaria.
Sonrio para luego seguir con sus gritos. Vio como ella entro en la biblioteca, perfecto. Pero al tener que entrar él no pudo.
-Maldita sea... - susurro mirando a Ayla que estaba junto a una mujer, seguramente ella era la causante de aquella magia - seguro que las agujas no llegan...
Pero algo mas desvio su atencion. Otro imprevisto. El tono de voz mismo era autoritario. Cuando se giro vio a esa hada tan segura de si misma.
- ¿Y que vais a saber vos? acabais de llegar...
Debia pensar una escusa rapido. Miro a la mujer bien, parecia una guardia o algo parecido, quizas podia alegar que Ayla le habia robado y por eso la perseguia, pero se encontraba dentro de la biblioteca con la otra mujer.
Otra opcion era pelearse con la hada. No era mala idea, esta en ventaja por la espada larga, el fallo era que al ser ella un guardia seguro que tendria buenas nociones de lucha, y seguramente algun arma debia llevar...los guardias no se quedan desarmados ante un posible peligro.
Llevo la mano derecha hacia el chaleco, ahi tenia las agujas con el veneno paralizador, eso le serviria. En el cinturon de cuero llevaba otras con un veneno que poco conocia, las primeras iban a servir mejor, al menos tenia claro cual era el efecto.
Pero nada hizo falta. Iba a sacar las agujas y a proferir un grito cuando otra voz le alerto. ¡Al fin algo bueno!
-Creo que yo no soy el peligroso aqui..
Dijo sonriendo. La chica hechizada. No sabia que ordenes le habian dado a Akua, sus superiores pocas veces concretaban, solo sabia que debia ayudarles porque ese trabajo seria el mas importante, el que les haria pasar a la historia.
Miro hacia dentro, necesitaba un modo de sacar esa especie de barrera, debia entrar a la biblioteca fuera como fuera. A la minima oportunidad lo haria, sacando las agujas por si acaso, la seguridad ante cualquier cosa.
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Io
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« Respuesta #6 : 13 de Septiembre de 2009, 09:37:26 » |
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La semielfa había llegado hasta Senao, quien había acudido a socorrerla. Sin responder a sus preguntas, algo lógico por el estado de excitación en el que parecía encontrarse, se situó tras ella. Todavía jadeaba por la carrera y el calor asfixiante, consiguiendo que su fino rostro se mostrara todavía más desamparado. Aún dándole la espalda, fue consciente del enorme esfuerzo que hizo Senao hasta conseguir crear una barrera acuosa en la entrada de la biblioteca. Las perfiladas cejas de la semielfa se alzaron con sorpresa momentáneamente, movimiento que nadie pudo percibir. Su mirada pasó a ser fría y calculadora durante un instante, pues en cuanto la mujer se giró de nuevo hacia ella, volvía a ser la preocupada elfa del principio. -¿Estás segura? Es muy fuerte.. conseguirá pasar, me persigue. -su voz seguía sonando entrecortada.
Si iba a decir algo más, no llegó a hacerlo. Dejando a su caballo apartado, una mujer, cuyo aspecto no presagiaba nada bueno para Ayla y Kaim se acercó a este último. La semielfa frunció el ceño, sin separar los ojos color caramelo de la recién llegada. Su sólo aspecto ya era imponente, y su voz destilaba autoridad.. se notaba que estaba acostumbrada a lidiar con situaciones, si no exactamente como aquellas, parecidas. Desde luego, por la seguridad con que empuñaba su arma, sabía lo que hacía. Percibió la mirada urgente de Kaim y supo que debía actuar enseguida.
En el mismo momento en que ella decidía su próximo movimiento, apareció la ayuda prometida. Una joven ninfa atacó al hada por la espalda, pillándola desprevenida. Incluso Ayla, a esa distancia, pudo notar cómo sus ojos delataban que se encontraba bajo un encantamiento, pero aquello no era problema. Era su turno..
Exhaló un suspiro de alivio, por fin podía dejar de fingir ser una semielfa asustadiza. Con el desdén pintado en su rostro, clavó su mirada en Senao. Con un rápido movimiento, de entre la tela de su vestido sacó una de las dagas. -¿Te ha costado mucho esfuerzo crear la barrera? -le susurró al oído, irónica, mientras desplazaba el arma hasta su espalda, haciendo que piel y metal rozaran. Si había necesitado tanto esfuerzo para crearla, estaba seguro de que en una situación de tensión como aquella, le sería casi imposible mantenerla. Incrementó la presión de la daga sobre la espalda. -A ver cuanto dura..
-¿Por que no entráis y discutimos todo dentro? Alzando la voz, Ayla se dirigió sobretodo al hada. Por supuesto, era una pregunta retórica. Movió el puñal hacia el cuello de Senao para que todos pudieran ver la situación, sin dejar de vigilarla por el rabillo del ojo. Lo que pasaría si se negaban a entrar en la biblioteca estaba más que claro.
La escena había dado un vuelco. A la semielfa no le preocupaba los hechizos de la humana, los magia de agua era su especialidad.. y por lo visto, la controlaba mejor. Sólo le quedaba una duda.. ¿qué debían hacer ahora con la ninfa?
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« Última modificación: 13 de Septiembre de 2009, 11:45:21 por Io »
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Senao
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« Respuesta #7 : 14 de Septiembre de 2009, 11:45:18 » |
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La mujer se situó detrás de Senao mientras observaban los acontecimientos. Vio como se acercaba un hada empuñando una espada y exigiendo al hombre que dejara en paz a la muchacha que estaba a su espalda. – Debe de ser una guardiana. –Pensó. – Menos mal que alguien viene a socorrernos, mi barrera no aguantara mucho. Hechó una rápida mirada a su espalda para ver como se encontraba la mujer.
- Eso estoy intentando. Mientras no me desconcentre, nadie que no tenga mi permiso podrá traspasar la puerta. – Dijo con fingida seguridad y volvió a girarse hacia la puerta.
Al menos eso creo… - Este era un pensamiento que no podía hacer en voz alta pues no quería asustar más a la mujer que se escondía tras su espalda. Ya parecía lo suficientemente asustada.
Al momento apareció una ninfa a la carrera amenazando a la guardiana y esto la descoloco. – ¿Será cómplice de el? ¿También viene ha hacer daño a esta mujer?
Se extraño del tono de las palabras que susurro su acompañante y sintió una fría caricia en la espalda. La caricia de una daga. Sus ojos se dilataron hasta el punto que parecía que iban a salírsele de las cuencas y abrió la boca en un gesto de incomprensión dejando un semblante un tanto entupido reflejándose en su cara.
Apenas fue consciente de la invitación de la semielfa. Sintió el desplazamiento del frió metal hasta su garganta y esto desencadeno un cataclismo en su interior. Demasiados recuerdos. La barrera mágica que había creado implosiono y una débil brisa empezo a revolotear alrededor de las dos mujeres. Al mismo tiempo el cabello y los ojos de Senao, que hasta ahora habían sido de color blanco con reflejos lilas, empezaron a tomar un tono mas liloso asta llegar al violeta intenso mientras una voz en su cabeza le decía: Lo siento, pero este cuerpo ES MIO. No voy a permitir que nadie toque uno solo de los cabellos de esta mujer. Ja, ja, ja.
Con el cambio de color llegaron las descargas. Unas ligeras descargas que recorrían su cuerpo buscando los puntos de contacto que tenía con la otra mujer para saltar de un cuerpo a otro. Unas descargas que seguramente la dañarían pues, en el pasado, habían sido capaces de matar a todo aquel que intento tocar el cuerpo de la mujer.
Desde el punto exacto donde le rozaba la daga empezo a surgir una fina película de un material parecido al que había tapado la entrada de la biblioteca y recubrió todo el cuerpo de la mujer. Este escudo era mucho más resistente pues no lo había creado ella, si no su magia.
La magia de Senao volvía a actuar por iniciativa propia. No podía entender como a ella le costaba todo un mundo hacer hasta el mas sencillo de los hechizos y como su magia era capaz de crear tales cataclismos. Hace muchos años alguien le dijo que su magia protegería su cuerpo pasara lo que pasara porque quería poseerla. Palabras que Senao no llegaba a comprender en su totalidad.
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 Shinjite aisuru hito watashi no naka de kimi wa ikiru dakara kore kara saki mo zutto sayonara nante iwanai
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sedra
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"soñar es hacer provable lo imposible"
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« Respuesta #8 : 14 de Septiembre de 2009, 11:09:39 » |
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Había salido a pasear por la comodidad de escabullirse de los deberes y de las cuatro paredes que la mantenían presa. Amaba la Taberna pero necesitaba algo de soledad, o simplemente respirar un poco de aire y pensar. El bosque la brindaba esa oportunidad, caminando por el sendero de tierra, no había mayor ruido que el de sus botas contra el suelo o la naturaleza a su alrededor. Los majestuosos árboles se erguían ante ella causando un tejado natural que la resguardaba de los abrasadores rayos del sol. El clima era agradable, soplaba una pequeña brisa que alborotaba sus cabellos pero no resultaba desagradable.
No iba a ir muy lejos, tampoco sabía a donde ir, solo caminaba. No llevaba una vestimenta cómoda, y eso le dificultaba un poco la caminata. El vestido que solía usar para trabajar era largo con una falda estrecha, por lo que era un inconveniente para su movilidad, y el grueso satén con que estaba hecho resultaba extremadamente caluroso. La melena pelirroja la llevaba recogida en un improvisado moño del que sobresalían numerosos mechones. En la cintura sujeto al cinturón colgaba la funda de la espada con esta dentro, no se molestaba en esconderla y solo se la quitaba para trabajar.
Un grito de hombre la sobresalto, perdida como se encontraba en sus pensamientos. Aunque lo había oído con perfecta claridad no había podido entender lo que decía, pero no creía que nada bueno. De haber sido sensata se hubiese girado en aquel instante, pero la curiosidad y la excitación la impedían darse la vuelta y huir. Sin apresurar su marcha se encamino hasta donde había creído escuchar los gritos, y allí encontró el edificio de piedra. Ante las grandes puertas de roble de la biblioteca la pareció ver a los causantes de dicho jaleo.
Sedra se escondió al resguardo de un árbol y observo la escena con mucho interés. Pudo apreciar lo que parecía el comienzo de una pelea, y si no se equivocaba el causante era un semielfo que iba detrás de una congénere suya. Parecía que no era la única que había querido curiosear tras oír los gritos, vio tres jóvenes acercarse y comprobó que una de ella era Ellyllon. La cosa empeoraba por momentos y la elfa decidió salir de su escondite y ayudar un poco.
Cuando se acercó desenvaino la espada a tiempo de que la semielfa atacase a la otra joven y ocurriese algo que ella no entendía, magia. Se quedo allí quieta mirando lo que sucedía mientras empuñaba la espada preparada para atacar.
-¿que sucede?
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ellyllon
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« Respuesta #9 : 17 de Septiembre de 2009, 02:53:09 » |
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Ellyllon estaba alejada de la puerta de la biblioteca, pudiendo vislumbrar en principio solo dos siluetas cerca del pórtico de la entrada. Observaba con detenimiento lo que sucedía estudiando la situación, pero aquello le resultaba extraño, pues sin duda había visto muchos asesinatos, muchas persecuciones y esa tenía algo que no terminaba de entender. Si aquello fuera algo personal, el joven no tendría en el fondo de su mirada ese aire calculador y si tuviera pensado hacerle daño de antemano, sin duda ya lo habría hecho o al menos, ella estaría herida. Si ella huyera, en el rostro de aquella semielfa no solo se reflejaría miedo, preocupación, sino también un atisbo de alivio al sentirse protegida, pero todo resultaba demasiado calculado. Cuando la mayoría de las situaciones similares, que ella conocía, resultaban bastante improvisadas. ¿Estaría todo meditado?.
El hada no perdía la vista de aquel joven, que preocupado observaba el escudo creado y lo que parecía ser un bache en el camino, ella. Cuando la guardiana lo estudiaba vislumbró como en su rostro preocupado, surgía un rayo de ¿alegría?. Unos dedos relativamente pequeños rodearon su cuello desde atrás, alguien más había parecido en escena, alguien que ella no esperaba, por lo cuál reafirmó su sospecha. Todo aquello estaba planeado sin ninguna duda, pero en esos momentos no podía preocuparse del por qué de todo aquello, sino de cómo salir airosa de la situación en la que se encontraba. Ella no sabía, quien la tomaba por el cuello, pues solo podía observar sus dedos, pero era algo extraño, ya que nadie hacía ese tipo de cosas si tiene la oportunidad de hacer otras, como herirla por la espada, reducirla o incluso dormirla. Ella era un riesgo para que aquel plan fuera exitoso y en vez, de solucionar el problema lo mantenían "¿por qué? Sin duda es extraño" pensaba el hada, mientras meditaba la situación en busca de una salida.
Permaneció inmóvil, fijando aún su mirada en los ojos de aquel semielfo y en la pompa traslucida, que ahora parecía comenzar a debilitarse. Los rayos del sol entraron por la puerta abierta y se reflejaron en un material acuoso, dentro de la cuál parecía haber la figura de una mujer que sin duda no era la semielfa. Algo había pasado no había duda, debía resolver el problema y rápido, para saber lo que había sucedido.
La suave brisa iniciada por su presencia se hizo más fuerte, aunque relativamente suave para que fuera natural. El hada inspiró el aire, que procedía de todas partes y percibió dos aromas probablemente de dos mujeres. Uno sin duda era su atacante, pero el otro se hacía más fuerte, por lo cuál significaba que esa persona se acercaba. Cuando fue lo suficientemente intenso Ellyllon lo reconoció, la procedencia de aquella esencia errante era Sedra y suplicó para sí, que se aproximara aún más deprisa de lo que lo hacía. A continuación, volvió a inhalar el aire intentando estudiar a la otra joven que tenía a su espalda, sin duda le sonaba, pero no sabía reconocerla a pesar de la proximidad a ella, pero algo notó en este segundo reconocimiento el olor de la magia concentrada en un punto tras ella. Recordó en aquellos momentos las palabras, que le dijo a Egates "La magia, que realizamos cada uno de nosotros tiene nuestro aroma, parte de nuestra identidad", que útil le era conocer eso en aquellos momentos, porque pudo comprender algo más de todo aquello; se había realizado un encantamiento, que aún permanecía activo.
Sus ojos seguían con la vista fija al frente. Aquel joven ya no se preocupada por ella, pues esperaba, que esta nueva invitada se ocupara del problema, pero parece que no la conocía y que no contaba con el segundo obstáculo Sedra, que recién llegaba a la escena, confusa, intentando comprender la situación. Ellyllon le daría unas indicaciones muy precisas a la soldado, pues necesitaba, que actuara en aquel preciso instante si quería que todo saliera bien. Mandó un mensaje telepático a su mente "Encárgate de la chica, que me tiene sujeta con el cuello en cuanto yo desaparezca. Entretenla". Las ordenes eran claras y precisas, no podía aportarle más información por la situación en la que estaban.
Su colgante de ambar brilló con fuerza, explosionó mostrando la tensión acumulada. El hada se transformó en viento, liberándose de la mujer que la tenía atrapada, se movió deprisa, cogiendo altura y entrando por las ventanas superiores, que permanecían abiertas para combatir el calor y reapareció dentro del edificio. Justo detrás de la joven, que aún incrédula observaba el escudo acuoso en el que Senao se envolvía. Con la punta de su espada apuntó un poco más abajo de la media espalda de la semielfa, porque sabía, que la segunda parte el tronco sería más lenta al moverse si intentara hacer cualquier movimiento. Mientras una seriedad raras veces aparecida en su rostro se mostraba, le mandó un mensaje telepático que decía.
- Parece que esta actuación tiene más problemas de los esperados y que se va a quedar sin actriz. Una pena- A continuación, empujó la punta de su espada contra la espalda de esta para atacarla. No quería dejar, que pudiera sacar un as de la manga, pero si aquella situación salía mal, ya tenía el próximo movimiento pensado. Unas raíces saldrían del suelo para atraparla.
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« Última modificación: 17 de Septiembre de 2009, 03:15:07 por ellyllon »
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Akua
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« Respuesta #10 : 21 de Septiembre de 2009, 11:20:18 » |
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Akua no se esperaba aquella respuesta, se quedó perpleja durante unos instantes. ¿Era cosa de magia?.
Miró hacia todas las direcciones intentando divisar a su antiguo oponente. Sus pupilas se dilataron más aún... Dirigió la mirada hacia la puerta de la biblioteca. Intentaba divisar una manera de entrar burlando la seguridad que oponía Senao con su barrera. No había manera de entrar en aquella biblioteca que se había convertido en una gran e indestructible fortaleza.
De nuevo se quédó inmóvil.Esperando a que le dieran nuevas órdenes de atacar.
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Kerian
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« Respuesta #11 : 24 de Septiembre de 2009, 08:16:45 » |
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Ayla hizo bien su trabajo. La barrera ya no estaba y dejaba el paso libre. La magia con que la había creado había vuelto a su cuerpo, quizás era peligroso para la semielfa, pero ella se daría cuenta y se apartaría a tiempo, no debía preocuparse por eso.
Miro a Ellyllon con semblante burlón.
-Me temo que poco podréis hacer..
Sonrio y emprendió carrera para entrar a la biblioteca, pero algo hizo que se detuviera. El hada había desaparecido dejando a Akua perpleja…solía pasar cuando se controlaba a alguien, se le deben dar órdenes o no reaccionan.
Quiso gritar a la ninfa, pero no podía ordenarle ir tras la hada si no sabían dónde se encontraba.
Todo fue muy rápido, otra mujer apareció. Con un movimiento imposible de seguir, Kaim cogió dos agujas con veneno paralizante de su chaleco y los lanzo hacia esa figura que no había reconocido. Alguno debía de darle a Sedra, y si no le daba no pasaba nada, Akua estaba cerca para coger a esa mujer que había aparecido de golpe.
-Coge a esa, tápale la boca que no grite, y que este quieta.
Las órdenes eran simples, debía entenderlas, no grito mucho pero un tono de voz adecuado asegurándose de que Akua pudiera llegar a escucharlo.
Su atención volvió al interior.
Durante unos segundos se quedo paralizado. Ellyllon se encontraba dentro, amenazando a Ayla.
Quizás las agujas no iban a funcionar con ella, parecía tener buenos reflejos, pero Ayla también los tenia, confiaba en ella.
Dejo de dudar, no era bueno para llegar a su objetivo. Tampoco lo era no prestarle atención a su espalda, pero Akua haría el trabajo… debía ser así.
Iba a gritar a su compañera, pero en vez de eso cogió un par de agujas más con somnífero y los lanzo hacia Senao. Le quedaban solo 4 agujas con veneno, las demás que tenia escondidas no tenían.
La espada, aun en mano, no iba a utilizarla aun, no había porque derramar sangre innecesariamente, pero si hiciera falta cortaría cualquier cabeza.
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Io
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« Respuesta #12 : 27 de Septiembre de 2009, 01:28:40 » |
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La sonrisa que la semielfa exhibía en la cara, fruto del buen rumbo que llevaba la misión, desapareció al notar la primera punzada de dolor llegar desde el puñal con que amenazaba a Senao hasta su brazo. Sus ojos se abrieron sobresaltados al sentir la descarga, pero aún así fueron capaces de percibir como ésta, antes de llegar a su cuerpo, había recorrido el de la humana. A pesar de estar protegido por una armadura de agua, a ojos vista bastante más poderosa que el material que había protegido la biblioteca, Ayla estaba convencidd de que el cuerpo de Senao también debía resentirse por aquel enorme desgaste mágico.
En cuanto a ella, debió agradecer los meses, incluso años, estudiando y perfeccionando su técnica. Las primeras descargas llegaron a alcanzarla, pero las siguientes se encontraron de lleno con una barrera similar a la de Senao. Sin embargo, en vez de cubrir todo su cuerpo, lo que habría sido un gran gasto de energía, Ayla creó su 'armadura' sólo en los puntos de contacto entre la humana y ella, aprovechando que eran pocos para doblar el grosor de la barrera. Incluso con el refuerzo acuoso protegiendo su piel, todavía sentía punzadas de dolor; lo que le llevó a preguntarse cómo era posible que aquella mujer que apenas había sido capaz de crear una barrera -uno de los hechizos más básicos- podía ahora generar algo tan poderoso.
Con la armadura absorbiendo el impacto de las descargas, la semielfa pudo echar un breve vistazo a lo que ocurría fuera de la biblioteca. Si habían esperado conseguir su cometido en poco tiempo, la llegada de alguien más hizo ver que tardarían más de lo previsto. Ayla inspeccionó a la recién llegada -vestido simple y grueso, incómodo para una pelea, el cabello recogido en un despreocupado moño, al estilo de muchas campesinas; y aún así, espada en mano y en posición de quien inicía una contienda- y comprendió que era otra posible amenaza. "Qué estúpido capricho habrá juntado aquí a tanta gente con ganas de luchar, y conocimientos para ello; y no a un grupo de descerebrados pueblerinos, como habíamos supuesto." Frunciendo el labio, volvió su atención al interior del edificio.
Se encontraba concentrada en protegerse de los continuos ataques de Senao -que cada vez eran más fuertes, o su defensa más débil- cuando le tocó a ella sorprenderse con el frío tacto del metal en su espalda. La punta de la espada de Ellyllon, que inexplicablemente había llegada hasta ella, atravesó la burda tela de su vestido marrón, rozando la piel de la semielfa. Una expresión de rabia y despreció apareció en el rostro de Ayla, quien apenas tuvo un segundo para reaccionar, mientras el hada le hablaba por medio de un mensaje telepático. Sabiendo que iba a necesitar de casi todo su potencial, se arriesgó deshaciendo parte de las defensas que la protegían de Senao, rogando interiormente que su improvisado ataque acabara pronto.
Ahora que volvía a disponer de su magia, trató de olvidar a Senao y se centró en Ellyllon. La punta de la espada del hada se vió envuelta en una masa de agua, al tiempo que en el mango aparecían gotas que se evaporaban casi al instante, dejando la superficie quemando al tacto. El agua era uno de los elementos más poderosos si se sabía manejar bien, y afortunadamente para Ayla, se había visto obligada a perfeccionar durante mucho tiempo su magia. El líquido podía derrotar al fuego, proteger de un ataque como en el caso de Senao, y era capaz de desgastar la piedra y el metal, como en ese mismo momento estaba actuando la masa de agua situada en el arma de Ellyllon. Sin embargo todos esos hechizos necesitaban de energía, y la semielfa se temían no aguantar mucho más si no recibía ayuda.
El hada empujó su arma contra ella, pero al estar recubierta por la magia de Ayla, ésta sitió un fuerte golpe en vez de el profundo corte de un arma como aquella. Sin poder evitarlo, jadeó y cayó de rodillas hacia delante. Como única respuesta, el rostro contraído por la rabia, sacó una de las dagas que llevaba ocultas -la otra seguía amenazando a Senao y en un rápido movimiento se puso en pie y atacó al hada. Su brazo, en movimiento circular, buscó el costado de Ellyllon. Confiaba en que, por el calor del mango, hubiera soltado la espada.
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una suerte que me ampara porque yo me la busqué.
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Senao
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Kuroi namida nagasu Watashi ni wa nani mo nakute
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« Respuesta #13 : 27 de Septiembre de 2009, 06:43:09 » |
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Estaba demasiado concentrada en lo que le ocurría, que apenas se dio cuenta de lo que pasaba en el exterior. No iba a permitir que, fuera lo que fuera aquello que había en su interior, la poseyera bajo ningún concepto y empezó una lucha interna para volver a tomar el control de si misma.
El esfuerzo la hacia debilitarse cada vez mas rápido. Una semi inconsciencia estuvo apunto de apoderarse de ella. – Ni lo sueñes, -pensó- no creas que será tan fácil ganar la partida… - Sacando fuerzas de lo imposible, fue doblegando a su magia y al final consiguió de nuevo el control.
Esto tuvo consecuencias funestas para ella. Siempre que pasaba por este trance acababa exhausta. En el mismo momento en que gano su pequeña batalla interna, su cuerpo se derrumbo sin fuerza alguna. La barrera mágica se esfumó y la muchacha quedo totalmente desprotegida y a merced de su atacante.
Notó que la presión en su cuello disminuía. Vio como ellyllon amenazaba a Ayla con una espada y esta se despreocupaba de ella. - ¿De donde ha salido esta mujer? - Senao pensó en intentar arrastrarse unos metros para salir de peligro y cuando fue a moverse noto un dolor punzante en el brazo. Tenía una especie de aguja clavada.
Se giro hacia la puerta y vio la escena. Dos mujeres, que no había visto antes, estaban forcejeando y el mismo hombre que venia persiguiendo a Ayla tenía mas agujas como la que se clavaba en su brazo en la mano.
- ¿Que esta pasando? – susurro confusa. Una especie de neblina estaba embotarando su cerebro. No era capaz de pensar con claridad, se sentía somnolienta y sus músculos no la querían obedecer. Intento moverse otra vez y lo único que consiguió fue que sus huesos fueran a parar al suelo. Quedo tirada, sin poder moverse. En ese momento no era más que un trozo de carne sin acción ni reacción…
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 Shinjite aisuru hito watashi no naka de kimi wa ikiru dakara kore kara saki mo zutto sayonara nante iwanai
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ellyllon
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« Respuesta #14 : 30 de Septiembre de 2009, 08:18:45 » |
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Ellyllon empuñaba la espada con firmeza para realizar el ataque por la espalda a su oponente, pero no había pensado que aquella semielfa tuviera poder mágico, ni la suficiente capacidad para hacer un hechizo de espaldas, por ello cuando su espada comenzó a ponerse al rojo vivo se sorprendió, pues normalmente ningún fuego humano conseguía enrojecer o hacer que ardiera aquel metal. Aquella alta temperatura ascendió por la hoja, sabía que debía soltar la empuñadura sino quería quemarse, sin embargo todo aquello también podría ser simplemente una ilusión. "No debo arriesgarme, pues abrasarme la palma de mi mano es un riesgo fatal" Podía soltarla, sostenerla o confiar en su as de la manga. Debía pensar rápido, porque no podía dejar pasar otro problema, aquel semielfo, pues si una lucha se iniciaba mejor mantenerlo aislado.
Contaba con un plan B, poseía muchas otras habilidades y la espada no era la más fuerte de ellas, así que decidió volatilizarla, reapareciendo en un lugar lejos de los ojos de aquella mujer sin duda, pero lo suficiente próxima para que su magia pudiera atraerla cuando fuera necesario. Esta sería una batalla mágica y en ella ese tipo de arma poco podría hacer. Cuando el mango de la espada desapareció de su mano, Ayla cayó hacía delante. Ellyllon sonrió satisfecha, pues la sorpresa y aquel ataque habían cumplido parte de su objetivo habían hecho que la joven se cansará. Fue necesario solo aquel suspiro de exhalación para que el hada desapareciera de nuevo, por lo cuál el ataque a su costado solo fue recibido por el vacío, que ella misma había dejado. Cuando se transformó de nuevo En aire, automáticamente las fuertes raíces de madera robusta, que hasta ahora habían esperado su turno en aquella actuación, emergieron del suelo bajo los pies de aquella mujer con la intención de atraparla.
Siendo viento, Ellyllon decidió aislar el problema mencionado, cerrando las puertas de la biblioteca, además del cerrojo interno de madera antiguo, que al caer por la fuerza de la gravedad realizó un ruido fuerte y sordo, avisando tanto a las personas del interior como del exterior, que aquella entrada había sido cerrada. A pesar de que aquella acción, fue realizada lo más pronto posible. El peligro ya había entrado dentro, pues pudo observar de reojo como aquella mujer, Senao, yacía en el suelo exhausta y con una pequeña lanza de veneno en el brazo. "No puedo preocuparme por eso ahora debo acabar con esto cuanto antes. Su cansancio es una oportunidad para mí"
Reapareció de nuevo tras Ayla, su colgante había desaparecido y portaba un cetro con la punta de ambar, que únicamente canalizaba su magia y que debido a su reciente transformación ahora emitía una luz cegadora, para los ojos de cualquier que no fuera su portadora. El hada aprovechó aquella oportunidad, esperando que la elfa hubiera sido atrapada por las raíces, así que sin dilación intentó realizar un golpe seco entre sus omóplatos para dejarla sin respiración y a continuación, otro en la cabeza para dejarla inconsciente. Si no lo conseguía, aprovecharía esa luz para alejarse de nuevo y evitar cualquier contraataque.
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« Última modificación: 01 de Octubre de 2009, 04:45:09 por ellyllon »
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