ellyllon
Guardiana de Fuego
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« Respuesta #30 : 04 de Febrero de 2010, 01:25:49 » |
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Ellyllon posó la copa en sus labios, saboreó el líquido púrpura con la lengua, también cerró los ojos para disfrutar de su sabor y sentir como aquel fluido se desliza por su garganta hasta su interior. Una vez que hubo reposado dentro de ella, sintió como una profunda paz interior la embargaba, como los invisibles lazos telepáticos se hacían más evidentes para ella, como la unión entre su mente y la de Zhadow se engrosaba, se fortalecía y como una sutil luz la rodeaba, pero esta no llegó hasta el lobo, pues él aún no había tomado el contenido de su copa.
El hada sonrió a su futuro esposo, estudió su rostro, sus gestos. A continuación, miró aquel prado sagrado, inspiró con los ojos cerrados la suave brisa que mecía su cabello. Después, observó a los presentes, cada rincón de aquel lugar. No quería perder ningún detalle de uno de los días más felices de su vida, no deseaba olvidar ni un segundo de aquellos momentos.
Cuando sintió que la unión telepática entre ambos vibraba, volvió a centrar su atención en Zhadow, en cuyos labios reposaba la copa y su garganta hacía signo de estar dirigiendo hacía dentro de él aquel fluido púrpura. Tras tomárselo todo, su conexión vibró con más intensidad, la luz protectora que había empezado a rodearla llegó hasta su amado. Ella sabía que él no podría ver aquel lazo, que desconocería su naturaleza, pero a pesar de ello, estaba segura de que pronto ambos descubrirían el significado de aquello y que sentirían los primeros signos de la unión de sus espíritus, probablemente, dentro de unas horas cuando estuvieran en su alcoba.
Maeve tomó ambas copas y las puso sobre la mesa. A continuación, cogió la corona de plata con picos redondeados y la colocó sobre la cabeza de Zhadow. Luego, situó sus manos en sus espaldas para indicarles que se aproximarán, después tomó las manos de ambos para que se las cogieran y por último, se giró a coger las dos diademas de flores blancas.
- Cada uno de nosotros hemos sido testigos de esta unión y de la coronación del nuevo rey, el cual ha aceptado al unirse a nuestra princesa velar por los intereses de nuestro pueblo y protegernos. – La sacerdotisa miró al rostro de ambos contrayentes, les dedicó una sonrisa y una reverencia a cada uno para proseguir diciendo-
- Yo Maeve Röewel he realizado esta ceremonia. Ahora les otorgo mi bendición a la pareja y certifico ante todos, que Ellyllon Röewel y Zhadow, a partir de este momento son marido y mujer ante los ojos de nuestra diosa, Natura. – En el momento que las últimas palabras salieron de sus labios, ambos contrayentes sintieron como la corona de flores era colocada sobre ellos.

A continuación, la sacerdotisa comenzó a caminar hacia atrás, deteniéndose a pocos milímetros de la mesa para volver a hablar a la multitud, en la cual había hadas y hados de todas las edades, faunos, elfos, unicornios y otros seres feericos.
- Como dice la tradición de este lugar, la sacerdotisa que oficia la unión debe hacer unos regalos a la pareja y aquí está mi obsequio – concluyó extendiendo sus manos hacía delante con las palmas hacía arriba, sobre las cuales apareció un farol cuadrado de color plata, con adornos de flores y una asa, que parecía ser una extraña cuerda natural. Después, los restos de capa, que aún yacían atados en sus muñecas aparecieron dentro de él, pero estaban unidos en una trenza y formaba un círculo, en cuyo centro estaba la vela que antes había significado la unión de sus destinos. Por último, pequeñas flores blancas similares a las de sus coronas llovieron tenuemente dentro de él, sin quemarse, quedando en el fondo alrededor de la tela roja
A continuación, hizo desaparecer todo lo que había sobre la mesa, excepto dos varas de incienso unidas por un lazo negro y luego, colocó sobre ella el regalo diciendo:
- Para ambos os entrego esté farol lleno de símbolos de esta ceremonia, para que no la olvidéis; ni a ella, ni a la bendición de Natura que os ha sido otorgada, ni el amor que os procesáis.
Después, colocó a la izquierda del farol un tarro blanco, diciendo en voz alta:
- Esto para zhadow, para la consumación del matrimonio, para que no falle a su reciente esposa. – A continuación, colocó una pulsera de plata con flores y semillas en el otro lado – Esto es para Ellyllon, para que nos bendiga con unos descendientes fuertes.
Finalmente, se acerco a la pareja, posó sus manos sobre las de ellos, las cuales aún estaba unidas y dijo únicamente para que ellos lo oyeran:
- Ser felices, pero si algún queréis romper esta unión; sabed, que deberéis ir al lugar, donde por primera vez compartisteis el néctar del otro y encended los inciensos. Solo Natura y yo como representante de ella en esta ceremonia, podrá desvincular vuestros espíritus y vuestros destinos. Haced lo que os indico y yo apareceré
Maeve dio un beso a su hija en la mejilla, otro a su yerno, por último sonrió a Valaina y Nani, la cual hizo una reverencia en respuesta y a continuación desapareció, dejando a la pareja con las coronas de flores, la mesa con el farol, el tarro blanco, la pulsera de plata y el ambiente cargado de un hermoso olor floral, que hasta el corazón más lastimado conseguía sanar.
Ellyllon vio como su madre desapareció. Después, miro a su esposo, sonrió con alegría, rodeó su cuello con sus brazos y le dio un beso, que hizo que todo el prado se llenara en un estallido de aplausos y vítores. Ocultos, tras los gritos de “vivan los novios” y “viva nuestro rey y nuestra reina”, la hija de la guardiana gritaba “Ya tengo papá”, “Voy a tener hermanitos!”. A su lado, Nani la mandaba a callar, pero esta entusiasmada parecía ignorar cualquier reprimenda y seguir diciendo lo mismo con alegría.
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« Última modificación: 04 de Febrero de 2010, 01:40:43 por ellyllon »
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« Respuesta #31 : 08 de Febrero de 2010, 08:28:24 » |
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Mientras se llevaba la copa a la boca para beber, antes de poder saborear el líquido, la esencia del mismo ya tenía atrapados los sentidos del lobo. Olía al mismo dulce perfume que desprendían las alas y la piel de su amada, mezclado con agujas de pino y el casi inexistente olor de la nieve, tres olores que, para su gusto, jamás parecían estancarse en el aire, ni volverse demasiado intensos.
El sabor del líquido, de ser posible, era aun más cautivador. Era una mezcla inusual, donde podía percibir todos aquellos sabores que más disfrutaba al mismo tiempo, aunque sin mezclarse. Distinguía claramente, como si los hubiera probado minutos atrás, los sabores de la carne de venado, de cordero y de res, preparadas de distintas maneras, así como el dulce sabor del chocolate caliente, y de la leche con miel. Predominante sobre el resto de los sabores, sin embargo, y tan claro como si en ese momento lo estuviera probando, estaba el dulcísimo gusto de los labios de su amada.
No le costó mucho trabajo entender a que sabía el líquido, y en cuanto bajo la copa, decidió que después le preguntaría a Elly a que sabia y olía el líquido para ella, lleno de curiosidad. Al ver los ojos del hada, sin embargo, olvido todo eso. No notaba ningún cambió físico, por supuesto, y aunque tampoco lograba razonar que era aquel lazo que ahora los unía, algo muy dentro de él comprendía a la perfección esa conexión, y le parecía incluso radiar de felicidad.
En cuando la sacerdotisa tomo la copa de sus manos se forzó con dificultad a apartar sus ojos por un momento de su amada, para poner atención mientras le era colocada una corona de plata en la cabeza. Siguiendo las instrucciones de Maeve, se acerco más a su nueva esposa, y estrecho su mano con amor, aun esforzándose por poner más atención en las palabras de la sacerdotisa que en la hermosura de su Ellyllon, o la suavidad de su piel.
Observo agradecido y humilde los regalos que les eran otorgados, enrojeciéndose ligeramente cuando escucho la explicación de su regalo, pero sonriendo de todos modos. Por último, escucho con atención la explicación acerca de los inciensos negros que aun descansaban en la mesa y los miro con expresión ligeramente sombría, antes de sonreír, mientras silenciosamente se juraba a si mismo jamás necesitarlos. Le dedico una corta reverencia a su nueva suegra, después de que esta depositara un beso en su mejilla, y volteo emocionado a ver a su amada, regresando su beso entre las felices celebraciones de la congregación.
Después de unos pocos minutos, se separo de su amada para verla a los ojos, deseando expresarle lo feliz que era en ese momento: la forma en la que le juraba jamás separarse de ella, ni dejar que su amor se desvaneciera, la forma en que por siempre cuidaría de ella y de su pueblo y, principalmente, su certeza de que el unirse a ella en matrimonio era el mayor honor y la mayor gloria que jamás pudo haber deseado. Sin embargo, las palabras de la fallaron, y no pudo más que sonreírle antes de volver a besarla amorosamente, incapaz de encontrar en ninguna palabra, poema o canción, la misma intensidad de sentimientos que su corazón en ese momento alojaba.
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ellyllon
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« Respuesta #32 : 23 de Marzo de 2010, 04:56:23 » |
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Me perdí en el sabor de su boca, en el tacto que me regalaban sus caricias, en el sonido que hacía su cuerpo al rozarse con el mío, en el tiempo que se había detenido.
No importaba los animados, o intensos que fueran los vítores de los invitados, pues para mí únicamente existía él y el beso que compartíamos, así que nos cubrí a ambos con mis alas, para intentar dar a aquel momento la mayor intimidad posible.
A los pocos segundos, algo comenzó a suceder. Me comencé a sentir realmente frenética, apasionada. La fuerza de mis besos se acrecentó, mis manos lo atrajeron más contra mí. Al principio, percibí como a él no le sucedía lo mismo, pero poco a poco, unos instantes más tarde, él también pareció acompasar mi ritmo. Sentí como un fuego intenso crecía dentro de mí, como quería devorarlo, destrozarle toda esa ropa que nos separaba. El control de mis instintos cada vez era más complicado, pero al final, entremezclado con ese intenso sentimiento de lujuria, comencé a notar la existencia de otro oculto, un profundo sopor, que empezó a embriagar cada uno de mis sentidos.
“Será aquel líquido….” antes de poder terminar aquel pensamiento, mis brazo se habían eximido del abrazo que manteníamos, para deslizarse por su pecho, hasta que noté que mi cuerpo sin responderme caía al suelo, pero no me hice daño; solamente mis párpados acabaron de cerrarse y quedé profundamente dormida. ”Zhadow” fue lo último que pronuncié antes de rendirme al mundo de los sueños, pero jamás supe si mi boca articuló su nombre, aunque si así hubiera sido, tampoco conocería si él lo habría escuchado, porque unos segundos después, sentí como algo caía a mi lado.
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Cuando desperté, me dolía la cabeza, estaba desorientada “¿Dónde estoy?” Intenté reincorporarme, pero noté como unos fuertes brazos rodeaban mi cintura. Me giré para ver quién era y mis labios dibujaron una sonrisa, para luego pronunciar en un susurro inaudible “Zhadow” . El lobo estaba profundamente dormido, así con suavidad para no desvelarle, me deshice de su abrazo, para poder sentarme y poder mirarlo todo.
Estaba sobre una mullida cama, en una habitación con el suelo de madera, el techo inclinado y con vigas. La sala no destacaba por tener un gran mobiliario, o por tener muebles demasiado elaborados, era sencilla: una mesa al fondo, un escritorio, varias sillas, dos mesillas, una cómoda, un gran espejo, algunos cuadros, pero lo que más me llamó la atención, fue que el dormitorio estaba repleto de velas de distintos colores por todas partes, que en las sábanas deshechas había pétalos de rosas y en el suelo también, además en el ambiente aún se notaban sutiles signos de que se había quemado incienso.
La luz comenzó a inundar la habitación, lo que provocó que girará mi rostro hasta la ventana, la cual estaba entreabierta, dejando ver el jardín “¿ese Jardín?” me pregunté y todo comenzó a encajar “¿Mi casa? ¿Cómo he llegado hasta aquí?" Me levanté de la cama, con el objetivo de cerrar el ventanal, pues a pesar de la época del año, tenía frío, pero cuando lo hice, sentí como la sabana se deslizaba por la piel de mi espalda ¿MI PIEL? Entonces me observé a mí misma, ESTABA COMPLETAMENTE DESNUDA, así que me apresuré a meterme entre las sábanas y taparme todo el cuerpo, completamente avergonzada, además de roja como un tomate.
Miré al lobo bruscamente, estupefacta. Este ajeno a todo, abrazaba la almohada con un claro gesto de felicidad. Eso hizo que le mirará aún más de lado y entonces me di cuenta, que él también, estaba desnudo de cintura para arriba, "NO, NO PUEDE SER Y NO PIENSO COMPROBAR SI ES ASÍ". Entonces, estallé en gritos llenos de furia:
- ZHADOW! ¿Cómo te atreves a desnudarme y hacerme eso? ¡QUÉ ESTEMOS CASADOS DESDE HACE MENOS DE 24 HORAS, NO TE DA DERECHO A ELLO¡ –comencé a propinarle patadas a mi reciente esposo, mientras repetía la misma frase una y otra vez. Sí, quería tirarle de la cama, sabía que no sería demasiado complicado, ya que estaba próximo al filo con la guardia baja, pero eso traería una consecuencia, pues si este caía, se quedaría sin la protección de la manta; eso de normal, no causaría ningún trastorno, el fallo era que él tampoco, tenía nada de ropa.
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« Última modificación: 23 de Marzo de 2010, 05:15:05 por ellyllon »
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« Respuesta #33 : 25 de Marzo de 2010, 04:34:00 » |
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El tiempo no se detuvo. Su flujo simplemente ya no tenía significado. Los gritos y los clamores tampoco cesaron, ni redujeron su intensidad. Simplemente ahora eran ruidos sin sentido. La suave brisa del campo, el dulce olor de las flores, el calor del sol tocando su piel, el extraño sentimiento de ser el centro de todas las miradas de una enorme audiencia… Todo eso se había desvanecido en su mente. Todos sus sentidos percibían esas cosas, pero estaban demasiado ocupados en el hada como para prestar atención a detalles tan insignificantes.
Las alas del hada se cerraron en torno a ellos, denotando sus deseos de proteger a su mayor capacidad la intimidad de ese momento y ambos estaban tan perdidos en su amor y pasión recíprocos que incluso esa delgada y translucida barrera parecía haberos separado por completo de esa existencia, permitiéndoles disfrutar de su beso en privado.
Lentamente, la pasión y deseo que sentían un por el otro pareció desbordarse. El hada inicio, sus movimientos volviéndose cada vez más amorosos, y cada vez más llenos de energía, y sus acciones fueron rápidamente imitadas por el lobo, al que no le costó trabajo igualar la emoción del hada. Estrecho al hada contra sí mismo con toda la fuerza que podía, sintiendo el amor y el deseo que sentía por el hada desbordarse por todo su cuerpo, embriagando todos sus sentidos y apartando de su conciencia todo pensamiento que no fuera un deseo casi irresistible de arrancar las ropas de su mujer en ese mismo instante.
Sin embargo, esa sensación no duro tanto. En poco tiempo, los besos y caricias que la pareja compartía se volvieron menos intensos, y un profundo sopor empezó a invadirlos. La mente del lobo, ya de por si dispersa y confundida por la pasión del momento, empezó a nublarse, y sus miembros a perder su fuerza, y a responder lentamente. Sintió como las caricias del hada se hacían gradualmente más lentas, y sus besos menos intensos, antes de que los propios también empezaran a perder energía, a pesar de sus esfuerzos.
Los abrazos de ambos se debilitaron, y el lobo alcanzo a sentir como los brazos del hada se deslizaban por su pecho mientras ella caía. Intento apretar su abrazo una vez más, y detener la caída del hada, pero fue inútil. Aunque logro que sus brazos reaccionaran, no logro juntar la fuerza suficiente para detener su caída, y apenas sintió como el delgado cuerpo se le escapaba de entre los dedos, mientras el sopor se extendía a sus piernas, y su propio cuerpo también cedió. Elly… Apenas alcanzo a gesticular, reaccionando a la visión de los labios de su esposa pronunciando su propio nombre, aunque todos sus demás sentidos estaban demasiado entumidos como para escuchar nada. Finalmente, el resto de su ser colapso, y cayó junto al hada, profundamente dormido, incluso en la inconsciencia extendiendo un brazo sobre su amada. Todo lo que paso después fe demasiado rápido. No recordaba haberse quedado dormido, y no recordaba ninguna clase de sueño, pero súbitamente, una patada lo saco de un sueño muy profundo, y entre la confusión de la situación y el impacto de haber despertado tan bruscamente, le tomo unos segundos entender lo que estaba diciendo el hada. Le costó aun más tiempo recordar todo lo que había pasado hasta el momento en que cayó inconsciente, pero lejos de aclarar todo, el recuerdo solo le trajo más dudas.
Ahora no entendía como habían llegado a esa habitación, ni de que hablaba Elly. En un par de segundos en los que el hada dejo de patear para recuperarse, aprovecho para dar un vistazo al lugar, levemente reconociéndolo como la habitación de Elly, pero aun sin tener idea de que había pasado. En un segundo sin embargo, comprendió a que se refería su, ahora, esposa. Restos de velas alrededor de la habitación, pétalos de rosa en la cama y un residuo de olor a incienso… Eso sin contar el hecho de que ambos estaban desnudos, claro. -Elly, espera, yo te aseguro que... ¡!
Empezó a decir, pero una nueva tanda de patadas lo interrumpió, finalmente tirándolo del filo de la cama. Sin tiempo para evitar caerse, y perfectamente consciente de que no tenía nada encima, reacciono más por instinto que por cualquier otra cosa, transformándose mientras caía, y cayendo pesadamente sobre sus cuatro patas. Su forma había sido un poco más incómoda para caer en esa situación, pero al menos ahora no mostraba nada. Sin decir nada, se escurrió una vez más entre las sábanas y, ya cubierto, de nuevo adopto su forma humana, esforzándose por acercarse a Elly y tomarla por los hombros sin destaparse más allá de la cintura, ni destaparla a ella. Dado que su esposa aun estaba forcejeando, probó ser una tarea mucho más difícil de lo que parecía. -Elly…! Hadita, espe… Elly, por favor… ¡Ellyllon¡
Exclamo al fin, logrando tomarla por los hombros por encima de las sabanas, aunque ella aun parecía forcejear. -Amor, por favor relájate un minuto. Yo tampoco recuerdo nada, pero estoy seguro que hay una explicación. Elly, por favor, cálmate… Elly…
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ellyllon
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« Respuesta #34 : 31 de Marzo de 2010, 05:02:21 » |
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El sol primaveral se colaba entre el ventanal entreabierto, pero no lo suficiente como para que los viandantes que transitaban el sendero frente a casa de Elly vieran la escena, sin embargo si estaban lo suficiente cerca para escuchar al hada gritar de forma furiosa, lo que les ocasionaba que si se cruzaban unos con otros se miraran extrañados, arquearan una ceja, se encogieran de hombros y se marcharan con sus vacilaciones ¿Se ha vuelto la guardiana loca? , ¿Tan mala fue la noche de bodas? ¿acaso será zhadow tan mal amante, o la tendrá “pequeña”? Cada uno de ellos continuaba su camino con un pensamiento diferente, dependiendo de la información que supieran sobre la pareja.
Los cabellos del hada caían ondulados como cascadas de espuma a su espalda, la desnudez de la piel de sus hombros invitaba a acariciarlos, sus facciones se notaban relajadas, pero en la profundidad de sus ojos los lirios abiertos ampliamente, se confundían con inmensas llamas de furia, mientras sus pies velozmente daban patadas al lobo con relativa fuerza sin importarle donde fueran.
Ellyllon se sentía enfadada, avergonzada, pero sobretodo confundida "¿cómo ha podido haberme hecho eso, SIN NI SIQUIERA DARME YO CUENTA?" Ese pensativo rondaba cíclicamente en su cabeza, aumentando aún más su rabia contra él.
Zhadow se había despertado con las primeras 3 patadas, al principio no dijo nada, confundido, pero para el hada eso fue simplemente por el hecho de haberse despertado de esa forma; hasta que al final pareció querer hablar, pero no importaba que dijera, el hada no le escuchaba, pues comenzaba una nueva tanda de patadas tras otra, hasta que al final lo tiro de la cama.
Su marido antes de caer se había transformado en lobo, evitando que se le viera nada, lo que hizo que el hada se parara y dijera con un tono mezcla de indignación y enfado:
- Sí, claro, cómo ayer ya me visteis como recién traída al mundo, ahora vos os hacéis el vergonzoso - este se levantó y empezó a meterse entre las sábanas en su forma lobuna, lo que provocó que la guardiana empezara a decir muy seria y con rabia – ¡FUERA, FUERA! ¿Otra vez pretendéis hacerme cosas raras? ¡qué no me va estar con animales¡, ¡qué no soy zoofilica, además me vais a llenar la cama de pulgas¡ FUERA.
El joven pareció intentar aproximarse más a ella, así que el hada empezó a moverse violentamente para evitar que así lo hiciera, mientras decía:
- ¡Qué no, qué no, qué encima los lobos tienen que ser a perrito Y A MÍ ESO NO ME GUSTA! – el lobo parecía continuar acercándose a ella, entretanto esta se iba alejando a la vez. Al final, la voluntad del muchacho no flaqueo, se transformo en su forma humana, consiguiendo tomarla por los hombros para hablarle, sin embargo, no le hubiera sido tan sencillo si no fuera porque el hada ya estaba en el borde de la cama y como siguiera retrocediendo se caería al suelo; vamos lo único que le faltaba en la mañana, caerse de espaldas con la piernas para arriba y servirle a comer el paraíso prohibido en bandeja.
Zhadow comenzó a decirle que se relajara, que él tampoco recordaba nada, que tenía una explicación, que se calmara. Aquellas palabras hicieron que los ojos de Ellyllon se entrecerraban con cólera para empezar a gritar como una posesa:
- Claro, como vos si que estaréis calmado. Seguro que ayer os quedáis muy agustito y ahora ¿qué? ¿queréis repetir? – el hada le metió un manotazo al brazo del lobo, para que le quitara la manos de encima. A continuación, se transformó en viento y reapareció desnuda de espaldas a él, frente al espejo de pie, del que tomó una bata de seda que estaba colgada sobre el mismo, pero en el momento que iba a cerrarla con el cinto vio estupefacta como en la teta derecha había algo, una mancha morada, UN CHUPETÓN. Ellyllon se cerró la ropa con brusquedad y se giro para mirar al lobo con una mirada llena de ira, que se acrecentó cuando sus ojos se posaron en él:
- ¡Encima dejando pruebas del delito en mi seno! – el hada se aproximó a la mesita de noche que estaba más cerca del lobo con pasos tan firmes, que parecían iban a romper la madera del suelo. Cuando estuvo cerca de él, le mantuvo una mirada de odio y entonces, sin previo aviso, tomó un jarrón de rosas que había sobre la mesita, para tirarle el agua al lobo a la cara y gritarle:
- PERVERTIDO – A continuación, volvió a dejar el adorno sobre la mesa, para girarse por donde había venido, coger toda la ropa del lobo que había por por el suelo, que ya era la de antes de la ceremonia, abrir la puerta cerrada, salir por ella y cerrarla de un portazo.
Después, se empezaron a escuchar unos pasos que bajaban la escalera al piso inferior, mientras Ellyllon iba diciendo en gritos para sí:
- Y encima no se le ocurre hacerlo en otro momento. ¡NO, ENCIMA EN BELTANE, LA ÚNICA ÉPOCA DEL AÑO QUE LAS HADAS PUEDEN QUEDARSE EMBARAZADAS!
Por último, las quejas de la guardiana se acompañaron del sonido de los platos en la cocina, que cualquiera que lo hubiera escuchado habría pensado que tenía intención de romperlos.
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« Última modificación: 31 de Marzo de 2010, 05:43:34 por ellyllon »
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« Respuesta #35 : 31 de Marzo de 2010, 10:42:49 » |
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Al fin, después de un largo forcejeo, logro contener a su esposa por unos segundos para intentar hablar con ella, pero fue inútil. Ella se transformo en viento, y el solo sintió su cuerpo disolverse entre sus dedos, sin poder retenerla. Espero por unos segundos antes de voltear, a sabiendas de que se estaba vistiendo, pero escogió un mal momento para al fin darse la vuelta, pues fue justo cuando ella empezó a gritar de nuevo, y se acerco a él.
Mientras ella se acercaba abrió la boca para responde, pero no logro articular nada, y el hada solo le aventó el agua de un jarrón en la cara, con rosas y todo. Le mantuvo la mirada a los ojos al hada, intentando no doblegarse ante la mirada de rabia que su amada le dirigía. Espero unos segundos en lo que ella salía antes de sentarse en el borde de la cama y empezar a secarse la cara con una sabana. -Genial…
Murmuro malhumorado mientras se secaba, aun intentando recordar que había pasado, infructuosamente. -Probablemente la mejor noche de mi vida y no solo no la recuerdo, sino que ahora mi novia me odia. Genial.
Repitió aun sin cambiar su humor. Se quedo sentado por un par de segundos más, pensando que podría hacer, y decidió que era mejor al menos intentar hablar con ella de nuevo, aunque probablemente pasara un buen rato antes de que se calmara lo suficiente como para escucharlo. Se levanto y se cubrió con una de las sabanas, ajustándosela alrededor de la cintura, quedándole como un faldón, y luego siguió las exclamaciones enfadadas de su esposa hasta la cocina.
Se paro frente a la puerta de la cocina por unos segundos, juntando el valor para entrar, y finalmente suspiro resignado y entro, encontrando a Elly ocupada con los platos, y aun quejándose en voz alta. Se acerco a ella tanto como considero prudente, esperando que se diera cuenta de que estaba allí. -Elly?
Dijo más para anunciar su presencia que por otra cosa, y se acerco un poco más, posando su mano sobre el hombro del hada, y cautelosamente acercándose cada vez más. -Elly, amor… ¿Al menos podemos hablar de esto? No puedo disculparme si no me dejas.
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« Respuesta #36 : 01 de Abril de 2010, 02:52:23 » |
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La cocina no era demasiado grande, aunque si lo suficiente para su uso. En ella, se disponía de todo lo necesario para su labor. Unas alacenas color marrón colgaban de las paredes, la mayoría de su decoración era lisa, pero algunas en las puertas tenían dibujadas unas flores a mano; debajo, varias mesas una junto a la otra formaban una improvisada encimera, sobre la que descansaban un jarrón con rosas rojas, un comboy con sal, vinagre, pimienta, unas pequeñas jarras que parecían contener aceite y vinagre, una cesta de mimbre con diferentes tipos de frutas, algunas tan extrañas, que probablemente el lobo no las habría visto nunca, además de un pequeño especiero, donde habían pequeños tarros con orégano, laurel, azafrán, etc. Por último, al fondo de la sala había un pequeño mueble de forja, donde parecía colocarse la leña y cocinar.
Ellyllon estaba con la bata puesta, frente a un gran barreño de agua, en la cual parecía haber varios tipos de verduras. En el momento, que el lobo entró en la habitación esta sacaba unos platos de la alacena, además de un cuenco, tomaba un cuchillo y comenzaba a cortar la comida en pequeños trozos que echaba en el cacharro con más profundidad, sin embargo sus movimientos no eran enérgicos parecía que simplemente hiciera algo para mantener la mente ocupada.
El hada tenía las alas extendidas, lo que provocaba que la luz que entraba por la ventana de su espalda las atravesará, llenando la sala de pequeños arco iris, los cabellos color ébano del hada caían ondulados entre ellas, arremodilandose al final en un conjunto de rizos, sus mejillas aún yacían sonrojadas, al igual que sus labios, su blanca piel parecía aún más de porcelana con la bata de seda y sus ojos verdes permanecían fijos en su labor.
Desde que Zhadow había bajado las escaleras lo había escuchado, pero no le importó, la guardiana continuó lo que estaba haciendo, tampoco lo interrumpió cuando su esposo dijo su nombre para alertarla de su presencia, aún su interior vibraba con furia. Solamente, continuó con lo que estaba, como si él allí no estuviera, hasta que el lobo posó su mano sobre su hombro y le habló muy próximo.
Ellyllon dejó el cuchillo junto al cuenco de agua, posó sus manos en la mesa y cerró los puños cabizbaja, aún no sabiendo muy bien qué hacer, cómo actuar. Una parte de ella permanecía aún furiosa, otra no comprendía nada, otra se sentía triste, no le gustaba estar así con su esposo y otra simplemente se derretía con sus palabras. Una tormenta de emociones se entremezclaba dentro de ella, aún no sabía muy bien que parte debía ganar la partida, tal vez si el pequeño ángel y el pequeño demonio hubieran aparecido en aquel momento sobre sus hombros, le hubieran ayudado a tomar una decisión, pero no fue así, ella debería escogerla sola.
El hada permaneció sin moverse ni un milímetro durante unos instantes, viendo los pros y los contras de cada una de las posibles reacciones, pero no conseguía decidirse, así que solamente apretó aún más los puños, hasta que sintió que las uñas se le clavaban en la piel. Entonces, soltó un suspiro resignado, quitó la mano del lobo sobre su hombro, para luego caminar despacio hacía una puerta que había junto a la única ventana de la cocina; la abrió lentamente, ocasionando que las bisagras rechinaran, sin embargo el hada ni se inmutó, únicamente, se sentó en el escalón del umbral que separaban la sala del jardín.
Detrás de la casa se extendía un pequeño parterre, donde había varios árboles frutales, principalmente melocotoneros y cerezos, además de una valla de madera de pino que estaba circundada por multitud de rosales de todos los colores. Era una visión hermosa, sobretodo en aquella época del año; gracias a las flores recién abiertas, el verde césped, las mariposas y los pájaros revoloteando. Sin duda, era una completa paleta de colores, un pequeño símbolo de que la primavera había llegado, pero la guardiana no quería deleitarse en esos momentos de ese paisaje, solamente pretendía que aquella visión calmará su corazón herido y le permitiera perderse fuera de aquel lugar.
Después de sentarse, Ellyllon perdió su vista en el horizonte, comenzando a hablar sin denotar ningún tipo de emoción en su voz, para poco a poco vislumbrar en sus palabras una profunda tristeza:
- Hay cosas que deben hablarse, hay otras que no, hay veces que las cosas pueden ser perdonadas, otras simplemente hay que dejar que el tiempo las cure, o no pueden serlo. - la guardiana bajo su mirada pérdida al suelo, para cambiarla por otra llena de decepción, también de vergüenza y prosiguió diciendo:
- Me ha dolido mucho lo que hicisteis, tampoco sé demasiado bien cómo fue, pero si tanto lo deseabais ¿no podríais haber simplemente esperado, o haberlo dicho? –Sí, eran esposos, pero ella se sentía cómo si la hubieran obligado a ello y cuando ese pensamiento cobró vida, dos silenciosas lágrimas recorrieron sus mejillas y aterrizaron en el suelo de tierra, formando dos pequeños charcos, que fueron aumentando su número poco a poco.
Luego, se secó la cara con la manga de su ropa, se levantó bruscamente, se puso frente al lobo, deshizo el nudo de la bata y dejó que esta cayera por su espalda hasta el suelo, mientras decía llorando:
- ¿Acaso merece la pena hacerme tanto daño por esto? – dijo mirándose su propio cuerpo desnudo, para luego fijar su mirada en Zhadow, en la cual dejaba entrever una profunda tristeza y decepción. En aquellos momentos, debido a su aspecto y a la emoción transmitida en sus palabras, la guardiana se sentía totalmente frágil y más ahora, sin ropa frente a su esposo.
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« Última modificación: 01 de Abril de 2010, 03:20:02 por ellyllon »
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« Respuesta #37 : 01 de Abril de 2010, 09:29:50 » |
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La cocina del hada era simple y modesta, pero tanto la decoración como los muebles y el cuarto en si emanaban una cierta elegancia y belleza del tipo que rara vez se encuentra en construcciones humanas. Todo estaba en perfecto orden y limpieza, muy acorde a la personalidad de la guardiana y, quizá por eso, en cualquier lugar de esa casa el lobo podía sentir una calidez casi sobrenatural.
Incluso en una situación de tal gravedad como aquella, el soldado no podía evitar notar la belleza de su amada. Sus mejillas sonrosadas enmarcadas por una melena sedosa que contrastaba con la blancura de su piel constituían para él la imagen misma de la belleza, y le dolía no poder más que observar de lejos la tristeza que se marcaba en esos rasgos, estando a meros centímetros de ella.
Cuando el hada bajo el cuchillo para pensar el lobo no pudo evitar sentirse ligeramente aliviado, y se acerco un poco más, intentando verla a los ojos, pero sin lograr nada, puesto que los ojos del hada estaban clavados directamente en la mesa debajo de su rostro. Abrió la boca para hablar pero, al no encontrar palabras adecuadas, la cerró sin romper el silencio que ahora reinaba sobre la pareja.
Antes de que lograra articular palabra alguna, su esposa lo aparto de ella, y se retiro al jardín. El solo atino a seguirla, aun sin decir nada. Se sentó junto a ella, pero mientras los ojos del hada vagaban por el jardín que, gracias a sus amorosos cuidados y a los dones de su especie, ahora florecía majestuosamente, los de él aun estaban clavados en su esposa, esperando ansiosamente su reacción.
Al fin, el hada volvió a hablar, en un tono que en un principio no revelaba nada, pero que pronto le mostro la inmensa tristeza que sentía el hada. El lobo sintió cada palabra que pronuncio el hada como un doloroso corte en el corazón, sufrimiento que se hizo más intenso con la decepción y dolor en los que estaban bañadas, y cuando empezó a llorar, inmediatamente reacciono acercándose a ella, e intentando secar sus lagrimas.
Apenas estaba intentando ponerle palabras a sus sentimientos cuando, sin previo aviso, el hada se levanto y se desnudo frente a él, reclamando entre lágrimas una respuesta. El cuerpo del lobo reacciono naturalmente ante su esposa, y sus ojos automáticamente se voltearon a admirar su figura, antes de que los cerrara por la fuerza mientras se levantaba. Sacudió su cabeza para aclarar sus ideas antes de abrir los ojos de nuevo, y esta vez dirigirlos directamente a los de la mujer frente a él, mientras se levantaba y se acercaba a ella. -Elly… Sabes bien la respuesta.
Le dijo mientras se acercaba o suficiente como para tocarla, tomando su mano con la derecha y posando la izquierda sobre su hombro. -Tu piel es la textura más suave y cálida que mi piel jamás ha tocado. Tus ojos la visión más primorosa y reconfortante. Tu aroma la esencia más dulce y estimulante.
Se acerco un poco más, estando lo suficientemente cerca como para sentir el calor uno del otro, pero sin llegar a tocarse. Soltó la delicada mano del hada y poso la propia en su cintura, mientras se acercaba para susurrarle al oído. -Tu cuerpo es el tesoro más tentador que puedo imaginar, y tu boca el sabor más adictivo. Toda tú eres un sueño hecho mujer.
Lentamente, La mano que estaba posada en el hombro del hada se deslizo por su brazo hasta tomar su mano por un segundo y soltarla, y la otra simplemente se separo de ella. Tan lentamente como pudo, se agacho y recogió la bata y, con cuidado de no tocar inapropiadamente a su esposa en el proceso, se la volvió a colocar alrededor, cubriéndola por completo aunque no estuviera bien puesta.
En cuanto la bata estuvo en su lugar, pasó sus brazos alrededor de la cintura del hada y le sonrió antes de depositarle un beso en su frente. -Y aun así… No. Ni tu cuerpo, ni 100 iguales valdrían la pena hacerte derramar una sola lágrima.
Clavo sus ojos en los del hada, viéndola con decisión, aunque aún algo sonrojado. -Ellyllon, no sé qué pasó anoche, pero sé que jamás te habría hecho algo a sabiendas que te lastimaría.
Soltó su abrazo y la tomó por los hombros, mientras la veía con expresión grave, intentando reconfortarla, pero sin en realidad saber cómo hacerlo, esperando a ver su reacción antes de decir cualquier otra cosa.
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ellyllon
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« Respuesta #38 : 04 de Abril de 2010, 06:14:07 » |
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Ellyllon notó la presencia del lobo detrás de ella, cada vez más cercana cuando sus manos se cerraban en puños y su mirada se aferraba a la mesa con la esperanza de no voltear a verle, de que su voluntad no flaqueara, de que la batalla de sentimientos que en su interior sucedía, tomará un ganador.
El silencio se cernía sobre la sala, volviéndose a veces placentero, otras incómodo, pero sin duda necesario, pues aquello podría convertirse en una situación aún más delicada. Era lo correcto aprender a buscar las palabras adecuadas, aclarar los pensamientos antes de que estás fueran articuladas por la boca, pues una vez liberadas, no tendrían vuelta atrás. La guardiana decidió alejarse de Zhadow, a pesar de que aún no estaba tan cerca de ella como le era posible, su presencia era demasiado próxima, así que simplemente lo apartó y se dirigió con un paso apesadumbrado hacía la puerta del jardín. Una vez allí, se sentó en su umbral para observar el reconfortante jardín.
A continuación, lo que pasó era una mezcla de instintos y corazón, la cabeza había decidido no pensar ya, el alma se sentía demasiado herida como para permitirla actuar. La voz debía resurgir poco a poco de la profundidad de su ser, para encontrar la forma más sencilla de transmitir y decir cómo se sentía, pero ¿sería tan fácil aquello?. No importaba que así no lo fuera, debía hacerlo, así que poco a poco la herida que luchaba por no sangrar se fue abriendo a medida que se articulaban las palabras, a medida que se rememoraba los pensamientos dolorosos, hasta que al final, sin permitir que su esposo, que sentado junto a ella se acercará más, se levantó y se desnudo para suplicar con su mirada y sus palabras una respuesta, que permitiera calmar el dolor, que se hacía más intenso a cada latido, que hacía su ahora, corazón de cristal.
Zhadow pareció reaccionar como cualquier hombre lo haría, pues se quedó observando unos instantes su cuerpo desnudo. No demasiado tiempo, pero sí el suficiente como para el hada se percatara de este hecho, haciéndole cerrar los puños entre una mezcla de rabia, vergüenza y coraje, pues no pensaba moverse de ahí sin que le dieran una contestación ¿Por qué?, ¿por qué ha pasado esto?, ¿De un día para otro, he pasado al día más feliz de mi vida, a uno de los más triste? Se preguntaba el hada a sí misma, mientras su tristeza se hacía más profunda, también sus lágrimas aumentaban su frecuencia y su caudal, recorriendo sus mejillas, delimitando su rostro, hasta caer como cascadas de pequeñas gotas de cuarzo, que se estrellaban contra el suelo.
Su esposo cerró los ojos con fuerza, intentando menguar la reacción natural de sus instintos ante el cuerpo desnudo de su mujer, después sacudió la cabeza asemejando a un perro recién lavado y volvió a mirar a Ellyllon a los ojos con una decisión, además de tristeza jamás descrita. Luego, habló en un tono en él que se notaba cierta incomodidad, preocupación y confusión “Sabes, bien la respuesta”. La mujer se sintió confundida ante esa contestación “¿si la supiera acaso estaría así? No dudaría, sino fueran tan grandes las evidencias de que algo ha pasado”
Él se acercó, estudiándola con la mirada, buscando en la profundidad de la suya algo que ella no sabía decir él qué, pues sus ojos estaban tan inundados en lágrimas, que incluso su silueta a veces se hacía difusa. Bajó el rostro cabizbaja, sin poder verle debido al sentimiento intenso de decepción que la embargaba al observarle, pero a pesar de ello, notó como sus píes continuaban aproximándose hasta que al final, su mano tomó la suya y la contraria se posó en su hombro. Ambas presentaban cierto temblor al contacto con su piel ”¿Está nervioso?”, pero además eran cálidas, algo que reconfortó a la muchacha al hacerle recordar el cálido sol de verano cuando se conocieron hace ya tanto tiempo. Aquel grato recuerdo pareció calmar un poco su ser, darle fuerza para mantenerse quieta donde estaba y no hacer caso a sus instintos, que le mandaban alejarse de él y encerrarse en un cuarto a llorar durante días.
Alzó la cabeza para verle a los ojos, sacando la firmeza de mantenerle la mirada de lugares insospechados, pero cuando él ya se acercó tanto a ella como para notar su calor, como para poder posar su mano en su cintura desnuda; su templanza se hizo tan frágil, que deseo ir hacía una esquina para ovillarse como si fuera una simple niña y esconder la cara entre sus piernas. “¿Acaso no entendéis, que lo que más me mata es amaros como lo hago y sentirme así?” pensó el hada para sí, mientras cada uno de sus músculos comenzaban a tensarse para iniciar una carrera hacía el rincón más oscuro de la casa.
Zhadow se agachó despacio, deslizando la yema de sus dedos por su brazo, cogió la bata del suelo, cerrando ligeramente los ojos para evitar ver su cuerpo desnudo y se levanto, colocando sobre sus hombros la tela, que el hada sintió altamente reconfortante, pues la hizo perder por unos segundos la concentración en lo que su cuerpo le pedía hacer, para dejar paso a la lógica, que le devolvió la templanza que necesitaba y disminuyó el sentimiento de fragilidad que la azotaba.
Luego, la voz del lobo se tornó más firme cuando la incomodidad de su desnudez había desaparecido, la tomó por su cintura, la atrajo con fuerza y delicadeza hacía sí, mientras le sonreía, lo que provoco que las débiles murallas que Ellyllon había construido se desplomaran a la vez, dejando al hada más vulnerable que jamás se hubiera visto. El dolor que sentía era inmenso, la decepción también, pero ¿cómo puedo querer tanto a este saco de pulgas? pensó el hada para sí, dibujándose una inapreciable y sutil risa burlesca.
Los labios del lobo se posaron en su frente y la guardiana en consecuencia cerró los ojos, para disfrutar del tacto de los mismos, además de su fragancia, tan embriagadora, exquisita y atrayente para ella como cualquier droga. “Parece que me he hecho adicta a ti” Los riachuelos de plata que recorrían sus mejillas, poco a poco fueron reduciendo su caudal, hasta dejar solamente dos esferas esmeraldas circuncidadas por un blanco rojizo, en cuya profundidad aún seguía florecidos los dos lirios violáceos.
Al final, con una decisión brutal dijo las últimas palabras “Ellyllon, no sé qué pasó anoche, pero sé que jamás te habría hecho algo a sabiendas que te lastimaría.” Después, la cogió por los hombros y se quedó mirando fijamente sus ojos, a la espera de su reacción, mientras imperceptible una suave rojez se remarcaba en sus mejillas.
La guardiana se quedó también mirándole durante unos minutos, sin saber muy bien que decir. Se sentía confusa, pues en realidad ella tampoco sabía que había sucedido, pero estaba claro que algo había pasado, las evidencias eran bastante claras, así que bajo la mirada al suelo en busca de una respuesta adecuada, entretanto sentía como Zhadow no quitaba ni un instante su atención de ella.
Tras unos segundos que para el hada se hicieron eternos, tras sorberse los mocos que aún yacían en su nariz debido al llanto, alzó la cabeza para buscar los ojos del lobo y habló sin posarlos en ellos con un tono dubitativo:
- La verdad…. Yo tampoco recuerdo…. Qué paso….. Solo sé que estábamos en aquel prado y que no habíamos casado – añadió, mirando hacía todos lados avergonzada – luego, me sentí muy …… ardiente…. Y después, cansada de repente…. Hasta que desperté aquí.
Ellyllon alzó la cabeza, para mirar a la habitación que estaba detrás del lobo y se percató del reflejo de su espalda en un espejo de la sala contigua; en ella, había la marca de varios arañados, además de sutiles moratones de yemas de dedos. El hada arqueó una ceja, alzó las palmas de sus manos y las observó “¿Acaso he hecho yo eso?” La guardiana ladeo bruscamente la cabeza para apartar esa idea de sí, pues si él no se había percatado de su existencia, mejor que aún no lo hiciera, así que dibujo una gran sonrisa en su rostro para disimular, alzó su brazo, mientras preguntaba con expresión grave en sus ojos:
–¿ Pero qué vamos a hacer si pasase lo que pasase, eso trae consecuencias?, ya que… - iba a continuar hablando, pero cuando el dorso de su mano tocó la mejilla de su esposo para ofrecerle una caricia, el hada notó con el lazo telepático que les unía se tensaba, vibraba, haciendo que en la cabeza de ambos apareciera una escena.
Era una noche oscura, donde una luna creciente reinaba, las cortinas de una ventana ocultaban a las curiosas miradas, lo que en la sala sucedía. El grácil y elegante movimiento de las velas era la única iluminación de la habitación, el olor a las flores recién abiertas lo impregnaba todo, junto con la mezcla de la cera y el incienso de jazmín. El silencio no era el protagonista en aquellos momentos de la habitación, pues el intenso y acelerado sonido de dos respiraciones se escuchaba.
Como si de una película se tratase, moviéndose la cámara poco a poco, ahora tomó en escena principal la cama, donde Ellyllon reposaba boca arriba sobre esta. Sus cabellos estaban arremolinados junto a su rostro sobre su almohada, estaba desnuda y en sus ojos se podía ver una mezcla de pasión y amor, Zhadow estaba sobre ella tapado con la manta hasta la mitad de la espalda, pero no era difícil distinguir que las piernas de ella rodeaban su cintura. Lo último que la pareja rememoró fue como sus manos yacían entrelazadas por sus dedos con fuerza.

La guardiana se quedó pálida cuando ese recuerdo llegó a su mente. Luego, miró al lobo con los ojos como platos y con una velocidad arrolladora se dio la vuelta colorada con un tomate, mientras decían con temblor en la voz y algo más fuerte que su tono normal por los nervios:
- ¡¿QUÉ, … QUÉ… QUÉ.. . HA SIDO ESO?!
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« Respuesta #39 : 10 de Abril de 2010, 06:00:10 » |
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Los segundos que siguieron a sus palabras fueron de los más largos y pesados que el lobo jamás había experimentado, y aunque parte de él solo deseaba olvidar que algo había pasado, otra parte de él sabía que Ellyllon necesitaba desahogarse por completo, y esperaría todo el tiempo necesario para que lo hiciera. Finalmente, el hada alzo la vista, aunque no se enfoco directamente en sus ojos, y confeso avergonzada que ella tampoco recordaba que había pasado.
El lobo sonrío, y bajo las manos para ponerlas en la cintura del hada, soltando un ligero suspiro de alivio. En realidad, la vergüenza del hada en ese momento le parecía una reacción bastante tierna. Su mirada se adentro en los ojos del hada sin en realidad verlos, mientras se perdía en los recuerdos de su boda, y no noto a donde se dirigía la vista del hada, ni como esta observaba la palma de sus manos.
Las palabras del hada con respecto a las consecuencias lo regresaron al presente, y alcanzo a sonreír con dulzura ante la preocupación de su amada, antes de que una leve caricia por parte del hada pareciera detonar lo que solo puso asumir era un recuerdo de la noche anterior.
Súbitamente, su mente se inundo de imágenes, aromas, texturas, sonidos e incluso sabores que parecía haber olvidado: Observo a la perfección, y a todo detalle, los ojos de esmeralda del hada frente a los propios, encendidos con pasión y amor. Su piel entera sentía la suavidad de la de Elly, en comparación a la cual las sabanas parecían duras y rasposas. Su olfato se lleno súbitamente de esencias florales, de incienso, y de un par más que no reconocía, pero que de algún modo sabía que surgían del hada. En sus oídos resonaban apenas los dulces susurros amorosos del hada, y su gusto se deleitaba con el sabor de su piel y de su boca alternadamente.
La escena no duro más de uno o dos segundos, pero le fue suficiente para hundirse en aquel mar de emociones y sensaciones, antes de que su consciencia volviera al jardín, y a su esposa en su estado actual.
Ante su mirada, Elly se puso blanca como una nube y roja como una rosa antes de que él pudiera decir nada, y casi grito una pregunta, con la voz temblándole y las palabras perdiéndosele. El mismo se sonrojo también y su propia voz estaba fallándole mientras hablo, aunque parte de él de nuevo se sentía enternecido por la reacción inocente del hada. -Bueno, yo creo… Es decir… er…
Soltó una risa nerviosa y respiro hondo, intentando controlarse mientras volvía a tomar a su amada por la cintura. -Bueno… al menos… es decir, creo… Pero al menos parece… que no te hice nada sin tu consentimiento. ¿Cierto? Y Elly.. Elly…
De nuevo respiro hondo, obligándose a sí mismo a reponerse, sabiendo que si él no se calmaba, el hada tampoco lo haría. Camino rápidamente para ponerse frente a frente con la guardiana, y le volvió a sonreír. -Al menos ya recordamos algo. ¿No?
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ellyllon
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« Respuesta #40 : 20 de Mayo de 2010, 03:04:05 » |
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Habían pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo: una boda, una pelea y una reconciliación. Excesivo para una persona normal y también para el hada, que ahora no se enfrentaba solo a situaciones peculiares diversas, sino a consecuencias funestas irreversibles: El recuerdo de una noche de bodas que estaba ausente y no sabía por qué, incertidumbre por el futuro, una casa que redecorar, pero no solo eso; no, encima se le ocurre jugar con el gusanito en la única época del año que puede quedarse embarazada. ¿Acaso no había escuchado cientos de veces que quien juega con fuego se quema? Vale, ella no había jugado con fuego, sino con otra cosa mucho más divertida, pero ¿no es más mierda aún tener que aceptar las consecuencias, sin siquiera ser capaz de recordar lo bien qué te lo pasaste?, aunque bueno, al menos aquello tenía una daño colateral positivo. “¿qué cuál era?”, pues muy fácil, que si alguno de los dos fue funesto en su primera noche, al menos no recordaba haberlo sido, pero a decir verdad, por ese flashback era difícil imaginar que no hubiera sido bueno, sin embargo nunca se sabe, ¿no? Ains, mejor consolarse con eso porque lo demás ¡es un asco!
Ellyllon temblaba de la cabeza a los píes, se había girado dándole la espalda al lobo, pues se había puesto colorada como un tomate, sin embargo tras ella el saco de pulgas tampoco es que estuviera muy tranquilo, ya que sus primeras palabras sonaron igual que las de un tartamudo. “¿Os imagináis la situación? Tú nerviosa como un flan, con miedo a mirarte tu propio cuerpo, porque no vaya a ser que él efecto ventosa de la teta hubiera sido contagioso a otras partes, con pánico a tener un parasito dentro y encima ya no solo eso, la serena y tranquila guardiana, que en aquellos momentos no tenía ninguna de esas cualidades, tenía que traducir lo que su marido, ahora gangoso, le decía. Vamos, que llega a hacer un guión, lo manda a Hollywood y seguro, que hasta le hacen una novela de 100 capítulos como mínimo “Los desastres de la vida de Ellyllon”.
El hada esperó a que su esposo se calmara, porque la verdad que ella no estaba ahora como para hacer traducciones. AL FINAL LO CONSIGUIÓ, hizo una frase junta y derecha, diciéndole que al menos parecía no haber sido sin consentimiento, a lo que el hada pensó “Es cierto, hay no parezco ni drogada, ni forzada, pero tiene guasa, que con casi toda seguridad me voy a llevar con eso dolorido una semana y no puedo recordar con el placer que me lo dañaron, ni con qué. Bueno, a decir verdad, con qué si que sé, pero vamos, que no puedo decir si es más similar a una salchichita mini, o a una morcilla. ” La guardiana comenzó a reírse para sí al darse cuenta de sus propios pensamientos.
Luego escuchó como Zhadow respiraba profundamente un par de veces, intentando calmarse, imaginándose que de esa forma querría que ella también lo hiciera, pero la verdad es que el hada llevaba ya un rato más tranquila, perdida en su batalla de ideas de sí el lobo estaría acompañado por un Frankfurt, o un chorizo de pamplonica. Al final, este se puso delante de ella y le dijo que al menos recordaban algo, a lo que ella contestó más alegre de lo normal por sus pensamientos:
– Sí, sí algo recordamos, aunque nuestra primera noche juntos y ni si quiera podemos saber si disfrutamos. Ellyllon se ató la bata con más fuerza, apartó al lobo a un lado y comenzó a caminar en dirección a la escalera, intentando de esa forma cambiar bruscamente el tema de la conversación. Sus pasos sonaron sordos al subir los peldaños, por lo que no interrumpieron a las palabras que dijo:
– Zhadow, las cosas han cambiado de un día para otro ¿Imagino que ahora viviréis aquí conmigo, verdad? Así que, ¿Por qué no empezamos nuestra vida como marido y mujer, haciendo las compras oportunas y necesarias en el zoco? – la mujer se paró en lo alto de la escalera, se apoyó en la barandilla, sonrió a su esposo y concluyó sin esperar una respuesta:
– Así que esperarme aquí, voy a vestirme y arreglarme. Si vos tenéis que hacerlo también aprovechad, mientras yo lo hago Por último, lanzó un beso al aire a su esposo y entró en la habitación, cerrando la puerta tras de sí.
El hada se apoyó en la madera tras quedar en la intimidad, apoyó las manos en ella, bajo la cabeza y cerró los ojos. A continuación, se deslizó por la misma hasta quedar sentada en el suelo con la cabeza entre las piernas y los antebrazos apoyados en las rodillas , pero ¿qué ha pasado esta noche a parte de lo evidente? Se quedó algunos minutos sentada en el suelo, intentando recordar hasta que le dolió la cabeza y se levantó pensando Será mejor no hacer esperar demasiado a Zhadow. Ellyllon se dirigió hacía el armario de madera, lo abrió, pasó las manos por los vestidos disfrutando de la textura de las telas, además de observándolos para decidir cuál se ponía. Al final, optó por una falda verde y una blusa.
Puso la ropa sobre la cama deshecha, intentando centrarse únicamente en lo que hacía para no volver a dar vueltas a la cabeza. Se quitó la bata, se puso la ropa interior, el sostén, la camisa blanca de mangas cortas, la falda verde hasta los tobillos y un fajín verde botella sobre el reborde superior. Luego, se acercó a su tocador, donde se sentó para peinarse, recogiéndose el pelo en un moño, dejando caer algunos mechones por delante y poniéndose un hermoso adorno de pelo en forma de margarita para sujetarlo por el lado izquierdo.
Una vez hubo acabado de arreglarse, volvió a abrir la puerta, respirando profundamente para ganar energías y bajó las escaleras para por último, situarse en el pórtico de la entrada, sin fijarse en lo que su marido pudiera estar haciendo, solamente gritó:
– Cariño yo ya estoy lista ¿y tú? – entretanto tomaba una toquilla blanca del perchero, que se colocó sobre los hombros.
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« Última modificación: 20 de Mayo de 2010, 03:13:39 por ellyllon »
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« Respuesta #41 : 08 de Julio de 2010, 11:44:25 » |
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El lobo se relajo mucho en cuanto su esposa le respondió aparentemente mucho más animada que antes, y sonrió ligeramente ante sus deseos de cambiar de tema. Supuso que eventualmente, tendrían que volver a hablar de eso, pero por el momento hablar de otras cosas era la mejor opción. Después de todo, la guardiana estaba en lo correcto. Las cosas habían cambiado, y mucho. -Sí, vamos.
Respondió ya tranquilo ante la propuesta de su esposa y su sonrisa se ensancho cuando le lanzo un beso. Aun aguardo uno rato después de que el hada se hubiera recluido en su habitación, repasando todo lo que había pasado desde la noche anterior en su mente. O al menos todo cuanto podía recordar. Al final sacudió su cabeza para aclarar sus pensamientos, y empezó a buscar su ropa, que el hada había bajado consigo.
Al fin la encontró hecha bola en la cocina, en una esquina junto a un jarrón donde Elly normalmente tiraba las partes de la comida que no servían mientras cocinaba. No pudo evitar reírse un poco ante eso y tan solo agradeció que no la hubiera lanzado entre la basura misma.
Se vistió rápidamente, pero no se puso la armadura de cuero sobre la camisa y los pantalones teñidos de verde oscuro, sino que la ordeno cuidadosamente, y la volvió a poner en la esquina. Después la tendría que lavar y le encontraría un lugar apropiado.
Todo eso no le tomo más que unos minutos, acostumbrado como estaba a no tener mucho tiempo para arreglarse, y se fue a la sala para esperar a que su esposa terminara de arreglarse. Al fin ella bajo distraída, y paso a un par de metros de él mientras le avisaba que ya estaba lista. Él contuvo su risa para sorprenderla y la tomó por la cintura mientras se colocaba la toquilla. -Casi.
Le susurro al oído amorosamente, y la soltó para darse la vuelta y ponerse frente a ella antes de volver a rodear su cintura. -Solo me falta un beso de buenos días de mi esposa.
Le dijo juguetonamente, viéndola a los ojos con amor.
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