Ikarus
Drachenjäger
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Lo que hago no es para el bien de otra persona
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« Respuesta #15 : 07 de Octubre de 2009, 09:15:58 » |
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Ikarus se quedo observando la escena tranquilamente como antes, de brazos cruzados y en silencio, viendo como Luriel les regañaba por ser tan apresurados, en especial al que no parecía humano, pues volvía a ignorar las instrucciones de Luriel sobre el índice; a lo que suspiro frustrado, observo como la enana le hace una reverencia a la espada que portaba el humano, suponiendo que de seguro seria un objeto importante.
Una vez la enana comienza a alejarse, Ikarus le hace una seña haciéndole saber que el estúpido de su “compañero” había vuelto a cometer el mismo error, pero al verla mantener cierta distancia suspira mas frustrado aun y se voltea para hablarle al apresurado de su “compañero”.
- De verdad eres un bruto y de los grandes. . . deberías hacerle caso a la enana y no escribir lo que se te da en gana
Lo observa bastante molesto y baja sus brazos, pues de seguro el bruto e idiota del soldado ese intentaría algo con el libro y de seguro con el.
- Si pasamos mas tiempo acá, se par culpa de tu idiotez, así que será mejor que te quedes ahí a ver que pasa y luego dejar que alguien que de verdad ponga atención escriba algo. . . porque si sigues así, no terminaremos nunca
Hizo notar que estaba bastante molesto, en especial si es que el apresurado de su “compañero” volvía a activar la trampa y con justa razón, ya que nuevamente había hecho caso omiso de las instrucciones que se le daban y de seguro les darían problemas.
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« Última modificación: 07 de Octubre de 2009, 09:18:50 por Ikarus »
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Aalis
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« Respuesta #16 : 13 de Octubre de 2009, 12:31:39 » |
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Aalis observaba confusa desde la fuente lo que estaba sucediendo. Debido a que había que tenido que auxiliar a Ely y Sedra había dejado "solos" a Egates, Lince e Ikarus, por lo cuál ahora no comprendía como habían llegado a esa situación con Egates atado a la mesa y Luriel bastante molesta. Decidió continuar viendo lo que sucedía sin intervenir aún, pues si usaba su magia podría correr el riesgo de volver a desmayarse, además si salía del rincón druida de nuevo seguro perecería en el intento.
La enana miraba con respeto la espada "Rairum" , mientras de reojo comprobaba como Egates pensativo decidida ahora que poner en el índice. Se quedó allí de pie, atenta a todo lo que sucedía, escuchando a aquellos tres jóvenes en silencio. No habló hasta que Lince intervino diciendo que la espada había brillado, que eso significaba que iban por el buen camino. Su ceja se arqueó al escuchar dicha frase, miró al humano extrañada y preguntó:
- ¿Acaso Aalis no os explico qué es esa espada? - Se alejó de los soldados en dirección al fondo de la biblioteca. Llegó a una pared, donde parecía no haber salida, se detuvo ante ella y la estudió con detalle. Sacó de debajo de sus ropajes un cuarzo como el que Egates portaba en su mano, pero de color rojo con un líquido en su interior. Con él, la enana escribió un extraño dibujo en la pared y varios ladrillos parecieron desplazarse por arte de magia. Sin duda, ese era un cuarto secreto. Luriel entró en la estancia recién abierta y salió a los pocos minutos portando un libro lleno de polvo en sus manos.
La puerta se cerró de nuevo, ella se acercó a los enviados, sopló la portada del libro para quitarle el polvo, mostrando una portada de cuero con dos círculos entrelazados en ella. Dejó el libro sobre la mesa para que Ikarus y el humano lo vieron, con el cuarzo que portaba colgado a su cuello, escribió "Rairum" sobre él y en seguida, el libro se abrió por la mitad. Presidiendo dicha página había un dibujo exacto a la espada que Lince portaba ahora, bajo él un texto escrito en una caligrafía elegante y antigua:
"Rairum es una de las espadas sagradas forjadas en tiempos inmemoriables por los enanos del norte. Su hoja, materiales procedentes del firmamento, los dragones de su empuñadura simbolizan el fuego del dragón con el fue creada y las inscripciones en ella, harán que nunca olvide que fue creada de las entrañas de la tierra.
Su creación fue solicitada por el rey Iaris I para ayudarles en la lucha contra los orcos que intentaban invadir sus tierras, tras la victoria se guardó en un lugar seguro, ya que en manos equivocadas podría ser muy peligrosa, pues su función es ser encantada para detectar un tipo de enemigo cuando esté cerca.
Cuando el rey Iaris I murió, la espada fue sacada de su refugio, pues los enanos del norte se dividieron en diferentes clanes que comenzaron a pelear entre ellos, en busca del líder que les iba a gobernar a todos. Las batallas que sucedieron fueron brutales para los Caneos y para los Isianos, ya que por mucho que se escondieran gracias a la espada, los Arneos les encontraban. Al final, cuenta la leyenda que una druida proveniente de tierras lejanas llamada Aalis robó la espada a su propietario, para equilibrar la lucha y el flujo de la magia en aquella región.
Desde hace ya más de nuevo siglos nadie ha conocido el paradero de dicha arma y aquella mujer que se la llevó, muchos dudan de su existencia, argumentando que aquella espada se resquebrajo en la última batalla, quedando sus trozos desperdigados por el mundo, al igual que quedó la raza enana"
Luriel leyó para sí las palabras que sus ancestros habían escrito en aquella página. Sutilmente, sus ojos se humedecieron, pero esta enseguida limpió con la manga de su ropa cualquier vestigio de lágrima, para centrarse de nuevo en Egates que termina de escribir algo en la portada del libro que ella al principio les entrego. Espero para comprobar si esta vez lo había hecho bien, pero enseguida vio que no, ya que las cadenas que le sujetaban se fortalecieron y unas nuevas surgieron agarrándole los tobillos y el cuello, pegando le la cara a la mesa. La enana se maldijo a si misma, pues cómo era posible que una persona cayera en la misma trampa dos veces. A continuación, le quito el cuarzo que aún portaba en la mano, cerró los ojos para concentrarse, el suyo brillo levemente y se apagó tan pronto como su luz se había iniciado. Cuando acabó el proceso entrego con rabia el cuarzo a Ikarus y añadió a Egates hablando nerviosa y molesta
- ¿No os dais cuenta que la palabra Banshee sobre el libro activa la trampa o qué? - giró el rostro para volver a mirar a Ikarus - Intentarlo vos a ver si sois más listo. Sin duda, cuando encontréis la clave vuestro amigo se soltara.
Cuando la enana terminó de decir dicha frase, la espada de Lince volvió a brillar con una intensidad mucho mayora la vez anterior y un grito más desgarrador que el primero se volvió a escuchar, haciendo que esta vez todos los lectores levantarán la cabeza buscando la procedencia de aquella voz que sin duda era de mujer.
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« Última modificación: 13 de Octubre de 2009, 12:43:58 por Aalis »
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Egates
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« Respuesta #17 : 14 de Octubre de 2009, 02:30:52 » |
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-Si hay algo que de verdad me esta molestando a parte de este condenado libro es tu actitud de niño quejica, en vez de estar ahí parado como los idiotas podrías estar intentando ayudar, te recuerdo que por eso estas en esta misión, si no ya puedes largarte-. Dijo el híbrido en un tono claramente molesto ante la actitud que estaba teniendo el nuevo, mientras esperaban a la enana, la cual al llegar también pretendía hacerlo esperar mas. -Genial, ahora escucharemos la historia de una espada-. Dijo aun alterado y en tono irónico en cuanto la bibliotecaria entro en una habitación oculta saliendo de este con un viejo y polvoriento libro. Vio como sacaba otro trozo de cuarzo, pero este era diferente, a pesar de que cumpliera la misma función según pudo deducir al ver como lo usaba, por unos segundos lo único que deseo fue el mismo percance que el había tenido para la enana.
En otros tiempos y circunstancias la historia de la enana pudo haberle parecido interesante, pero en esta ocasión no le parecían mas que una perdida de tiempo y no pretendía seguir perdiendo lo así como su paciencia comenzaba a agotarse, pudiéndose notar en sus manos las cuales comenzaban a arder en fuego, llevándose consigo el guante que tenía siempre puesto en la mano izquierda. Las cenizas que quedaron del guante se pudieron apreciar luego tiradas en el suelo que estaba debajo del híbrido. Devolvió una mirada recelosa a la bibliotecaria que comenzaba a estudiar la situación como si no fuera bastante fácil de adivinar, como si no bastara su mala suerte; mas cadenas comenzaron a salir de la portada del libro y lo encadenaron mas firme de lo que ya estaba. Estaba apunto de lanzar una maldición a todos los cielos cuando una última cadena sujeto lo que era su cuello y luego era tirado en contra de la mesa, golpeándose de cara a esta sin poder hacer nada para remediarlo. Debido al descuido, las manos de Egates volvieron a la normalidad apagando por completo el fuego que emanaba de ellas.
No se había percatado hasta entonces de que el cuarzo había resistido a la alta temperatura provocada por su magia, al parecer estaba protegido mágicamente, fue lo que pudo adivinar en cuanto la bibliotecaria el quito el cuarzo con el que había escrito antes en la portada. -¿Cómo diablos tendría que adivinar que precisamente lo que buscamos era una trampa?, ¡Ahora menos ganas me dan de volver sabiendo que tus condenados libros pueden hacernos lo mismo que una espada!-. Pensó sin darse cuenta en voz alta mientras miraba con ira a los ojos de la enana. No podía enojarse mas con ella, pues al menos ambos tenían un pensamiento en común y era que el ego de Ikarus estaba de sobra si no demostraba que podía realizar sus predicaciones.
Tenía todos sus músculos tensos y sentía como de verdad estaba apunto de estallar en la cólera, pero sabía que no era nada conveniente menos estando en una misión del ejército y sabiendo que luego tenía otra oportunidad para descargar toda la ira que estaba acumulando en aquel lugar. Agacho la cabeza mientras fruncía aún mas el ceño y empezaba a sacar una bola de fuego por cada mano, las cuales comenzaban a expandirse y a medida que lo hacían la energía calorífica que emanaba de estas aumentaba. Llego a expandir las masas de fuego hasta que comenzaron a hacer peligrosas para el entorno, pero justo a tiempo como para que no causaran nada de daño, aquello había sido un gasto de energía, si bien no descomunal; el suficiente como para relajarse un poco mas y ganar paciencia en lo que quedaba de su tiempo en la biblioteca.
Miro enfadado a Ikarus mientras seguía sin poder moverse a causa de su encadenamiento. -Muy bien chico listo, demuestra que vales la pena-. Dijo en tono claramente sarcástico esperando que su acción no funcionara, si bien no le agradaba seguir encadenado, su orgullo era mucho mas grande como para dejarse liberar por aquel sujeto.
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LINCE
Caballero Poeta "Con una mirada me robaste el corazón"
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mi vida es tu vida porque no hay vida sin ti
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« Respuesta #18 : 27 de Octubre de 2009, 02:36:05 » |
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Mis compañeros si se les podría decir así ya estaban perdiendo los papeles por la impaciencia y la falta de concentración en las instrucciones, no sabía hasta el momento si Egates verdaderamente había elegido a Ikarus por compañero como un reto o simplemente se lo habían impuesto, parecían el gato y el ratón discutiendo todo el tiempo, entendía el enojo de la enana pero también debía tenernos paciencia por ser algo novatos en este tipo de misiones misticas.
La historia de la espada Rairum era muy interesante y al portarla se podía sentir el gran poder que emanaba de ella y más aun cuando esta empezaba a brillar intensamente.
Ikarus parecía estar decidido a intentarlo el mismo y así demostrar ser más listo que Egates quien lo estaba retando, si él lo lograría también liberaría a su compañero que nuevamente había sido atrapado. Lince había entendido mal las propiedades que tenia la espada que poseía confundiéndolas con las del colgante, pero después de oír a la enana contar la historia de Rairum todo le fue más claro. Poco tiempo pasó para que la espada volviera a brillar con más intensidad, por lo cual se encontraba alerta ante alguna anormalidad pues tenía entendido que el enemigo se podía encontrar cerca de ellos.
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 SI EL AMARTE ES SUFRIR,PREFIERO SUFRIR QUE NUNCA HABER AMADO.
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Ikarus
Drachenjäger
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Lo que hago no es para el bien de otra persona
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« Respuesta #19 : 27 de Octubre de 2009, 05:18:20 » |
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Ikarus le sonríe de forma bastante burlesca y con cierto aire de victoria a su “compañero” mientras se acerca tranquilamente a la mesa para tomar el índice mágico y hablarles.
- Debiste escuchar a la enana. . . ella dijo el motivo por el cual se transformaba una banshee
Mientras dice eso se voltea para ver a la enana y al humano, mientras se para frente al libro para seguir hablando.
- Ella dijo que la mujer debió haber sufrido mucho para que la transformación ocurriese y generalmente las mujeres a pesar de ser guerreras siempre aman o aprecian a alguien. . . así que nuestra mejor posibilidad seria buscar eso, la muerte o asesinato de un ser querido para esa mujer
Después de decir eso toma con firmeza y se voltea para mirar a su compañero mientras se prepara para escribir.
- Pero como algo demasiado especifico podría activar la trampa, será mejor buscar por la palabra “muerte”. . . quizás eso nos muestre algo o nos de alguna pista
Una vez que termina de hablar escribe con tranquilidad y cuidado la palabra “muerte” sobre la portada del libro, esperando a que el índice mágico funcionara esta vez y no activara la trampa, pero si eso quería decir la enana sabia que estaría en lo correcto, a menos que se hubiera equivocado en su razonamiento.
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Aalis
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« Respuesta #20 : 27 de Octubre de 2009, 04:19:45 » |
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Aisha estaba tumbada junto a Aalis, ronroneando en respuestas a las caricias que la druida le ofrecía. Esta observaba irritada y estupefacta, lo que parecía ser una competición improvisada en una situación crítica. Ikarus y Egates se llevaban mal era evidente, pero ese hecho había convertido todo aquello en una especie de disputa, en la cual el premio era dejar al otro como un “tonto”, o en evidencia.
Al principio, la druida creyó, que todo aquello agudizaría la mentes de ambos, pero estaba haciendo todo lo contrario, endurecerlas y eso era algo, lo cuál tanto a ella, como a Lince parecía comenzar a molestar.
De momento, la joven decidió no intervenir en aquella actitud infantil de ambos, esperando que la acción de Ikarus, al final lo arreglara todo, sin embargo estaba preparada, para echar cualquier tipo de reprimenda a sus mentes si fuera necesario en cualquier momento.
Luriel se alejó de Egates, otorgó el cuarzo a Ikarus y se distanció aún más de ambos, por si de nuevo lo hacían mal y volvían a salir cadenas. Ella no quería acabar atrapada.
Ikarus denotándose seguro de sí mismo antes los demás, se aproximó al libro, pero la enana tras sus espesas gafas observaba algo más que lo superficial, su corazón, en el cuál había ápices de nerviosismo y miedo a equivocarse de nuevo.
La bibliotecaria cruzó los dedos, suplicando a todos sus dioses, que todo saliera bien, para que se marcharan y poder así, volver a la paz de sus libros. “Muerte” fue la palabra elegida por Ikarus, pero esta no ocasionó reacción en el manuscrito, para aquellos que no tuvieran experiencia. Aquello, habría supuesto un fracaso en principio, pero para Luriel que había usado tantas veces esos índices se le llevaron los ojos de alegría, ya que su “pequeño” estaba buscando, lo cual significaba que había algo. Ella esperaba, que fuera algo útil.
El libro permaneció unos minutos como antes, sin abrirse y sujetando aún fuertemente a Egates contra la mesa, pero poco a poco la fuerza de sus cadenas fue remitiendo. Primero la de las manos, luego la de los tobillos y por último, la del cuello. Tras esto, el compendio se abrió por una página que estaba casi al final, en la cual se podía leer con una letra elegante:Una historia con dos trágicos finales. Junio de 2009
La primavera es hermosa en este lugar para la mayoría de las personas, pero para otras es el comienzo de una trágica, violenta y triste historia.
En el mes de mayo, una niña ha desaparecido de su casa, mientras su madre solamente fue a lavar algo de ropa a un río cercano.
En principio, las autoridades sospechaban que tal vez únicamente la pequeña salió de casa para jugar en el bosque y que al caer la noche, se habría perdido, pero ya han pasado más de dos semanas de búsqueda y Islin no aparece por ningún sitio.
Su madre Besiel no descansa ni día de noche, buscando a su pequeña. Muchos dicen, que es por la agonía de no saber dónde está y otros, porque siente culpabilidad de haberla dejado sola.
Agosto de 2009
Hoy la pequeña Islin ha sido encontrada por un pastor, muerta cerca de una cueva de las montañas.
Las autoridades sospechan, que fue secuestrada, pues aquel lugar estaba bastante alejado de su casa.
El cadáver era reciente, la niña no estaba desnutrida al pesar del tiempo que había estado fuera de su hogar, podría parecer algo natural, pero sus labios estaban entreabiertos, morados y su piel más blanca, que cualquier persona normal. En el sanatorio, nadie sabe como murió.
Septiembre de 2009
Tras las insistentes suplicas de la madre, las autoridades han accedido a entregarle a Islin, la cual ha enterrado a su hija en el valle del recuerdo.
Desde, el día del entierro Besiel anda desaparecida. Los pocos vecinos, que viven con ella en la frontera dicen no haberla visto ni su casa, ni en las inmediaciones desde entonces, sin embargo algunos testigos hablan, de que todas las noches en la tumba de la pequeña Islin aparecen unas violetas recién cortadas, su flor favorita.
Luriel se alejó despacio de ellos, sin mediar palabra con ninguno, pues otro joven nuevo en aquella biblioteca la había llamado. Necesitaba su atención. Ellos, ya no; ya no necesitaban su ayuda, habían encontrado la respuesta. Caminaba despacio a su nueva dirección, cuando en su cabeza escuchó la voz de Aalis "Gracias". La enana no emitió ninguna respuesta, solamente sonrió sutilmente durante un segundo, dispuesta a que aquella nueva presa, no viera en ella ningún atisbo de debilidad, así que cuadró sus hombros hacía atrás y prosiguió andando, sin mirar atrás.
Al igual que ella, Ikarus, Lince y Egates ya tenían un nuevo destino ....
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« Última modificación: 27 de Octubre de 2009, 04:36:10 por Aalis »
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Egates
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« Respuesta #21 : 28 de Octubre de 2009, 02:16:40 » |
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Cerró los ojos al recordar cual era su principal misión como miembro del ejército, no le agradaba que las cosas pasaran por encima de su orgullo, pero la situación lo ameritaba y el destino mismo ya le daría una oportunidad para devolverle la moneda al novato por intentar dejarlo en ridículo en plena misión. Dejo simplemente que por el momento se le subiera el ego a la cabeza, después el trago que debería tomar sería el doblemente amargo en comparación con el cual estaba tomando el híbrido en esos momentos.
Su idea en esos momentos dejo de ser como devolver el tiro al nuevo y enfriar su cabeza para volver a poner su atención en la misión la cual aún no podía decir con exactitud, pero estaba tratando de ponerse interesante. Sintió entonces como las cadenas se empezaban a soltar para devolverle aquel aíre de libertad que tanto le gustaba. Movió su cuello hacía sus costados para hacer sonar un poco unos huesos con la intención de liberarse de la tensión que el mal momento le había producido. Se acercó entonces al libro que se había abierto sin si quiera dar las gracias a la enana por su ayuda, aunque lo hacía en su interior, su orgullo seguía siendo demasiado grande y normalmente le gustaba resolver los problemas por si mismo.
Comenzó entonces a leer detenidamente lo que había salido en el libro sin decir ninguna palabra al respecto, pero si seguían con la intención de ponerlo en ridículo no tendría de otra que no dejarse pisar de nuevo. Ya había afirmado anteriormente que todo lo relacionado con Aalis no tenía nada que ver con el azar ni las coincidencias, así que cada pequeño detalle era valido. Lo primero que les mostraba el libro era el echo de la niña que no había regresado a su hogar, luego una madre sufriendo por su descuido. Fue encontrada luego en las cercanías de una montaña, su piel estaba pálida como la de un vampiro y no demostraba ser una niña la cual hubiera muerto a causa del hambre. Los vampiros tienen la piel pálida debido a su lejanía con el sol, lo que le hizo pensar de que si la niña estaba así de pálida era por el echo de estar aislada en la oscuridad y ''¿que lugar mas perfecto que unas cuevas como las que estaban cercanas al lugar donde se encontró a la victima?'', pensó mientras continuaba leyendo por mas detalles. Sus labios estaban morados, lo que podía significar que fue ahogada, normalmente cuando una persona esta mucho tiempo en el agua sale con los labios morados a causa del frío, sin embargo, aún quedaba el pequeño detalle de que cerca no había o no se hablaba de ningún río o lago que pudiera haber ahogado a la niña, por lo que divagar sobre la causante de la muerte era absurdo. Sobre todo recordando en esos momentos, que la druida había encargado descubrir la causa de la transformación de la banshee, ya estaba resuelto, esas criaturas eran almas llenas de dolor, ¿qué madre podría ser tan insensible cómo para no llorar por la muerte de un hijo, aún mas sintiéndose culpable del asesinato?...
Ya tenía mas que claro el motivo de la mujer, pero aún seguían quedando unas cuantas incógnitas, solo era cosa de seguir leyendo las últimas líneas. La madre estaba desaparecida desde la muerte de la hija, cosa que le dejaba mas que en claro quien era la banshee, pero el detalle de las violetas como flor favorita de la niña que aparecían constantemente en la tumba de la niña, decían algo que no lograba descifrar bien. Entonces las relaciono con la pala que anteriormente Aalis les había dado, la cual se le había caído cuando las cadenas lo habían atado. Tomo la pala y la miro como si intentara descubrir la respuesta en esta. Un extraño presentimiento le decía que pronto obtendrían una nueva misión por parte de Aalis, solo hacía falta contactar con ella.
-Ahora esta todo mas claro, contactare a Aalis -Dijo antes que nadie mientras tomaba el colgante que la druida le había otorgado antes de salir del bosque druida. ''La causa de la transformación de la banshee es que perdió a su hija y esta dolida por eso, ¿qué debemos hacer ahora, tiene la pala algo qué ver en eso?'' Dijo mentalmente, tras expandir su mente y utilizar el colgante como medio de comunicación que formaba un vinculo entre el híbrido y la druida para hacer las cosas mas fáciles.
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