Había sido un día arduo y parecía que no acabaría jamás, después de todos mis planes se habían visto arruinados pero no necesariamente por la intervención de Jesabel… Elephk había hecho sus propios planes y en su afán de ganarme el mismo había descompuesto su presente ahora solo que medaba esperar a que ellos dos no lograran congeniar y de algún modo ayudaría a que eso pasara.
Al final del día me había quedado sola camine desde aquel árido lugar hasta mi casa donde esperaba no hubiera nadie a quien darle explicaciones sin razón, hale de las mangas de aquella túnica que me cubría por completo y escondí mis blanquecinas y huesudas manos necesitaba un descanso de tanto ajetreo después de todo ya no portaba aquel cuerpo mortal y no sabía hasta donde podría soportar mi verdadera imagen una apariencia juvenil, encorvada por el acumulo de años me desplazaba despacio por los senderos desoldaos buscando en todo momento la sombra de aquellos gigantes dormidos hasta que por fin pude divisar entre las telas mi dulce hogar…
Baje la vista por un momento al ver que alguien había hecho arreglos en el lugar y me detuve a la sombra de un gran sauce llorón que entre sus largas hojas use para esconderme mientras me recargaba en su tronco torcido. Mire mis manos por segunda vez después de haber salido de aquel lugar aun se veían viejas y acabadas como pergaminos amarillentos que si los tocases se desmoronarían cual cenizas, mi cabello escaso pero plateado caía en pequeños mechones y mi voz estaba totalmente perdida; negué para mi misma Axel no debía verme de esa manera por lo cual decidí usar mis últimas fuerzas para esconder al menos hasta poder tener una imagen más cordial; toque aquel tronco con ambas manos y mis ropas comenzaron a petrificarse como aquel tronco, pronto aquel subdesarrollado tallo duplico su tamaño cobijándome entre la tierra… ahora solo me quedaba esperar a que la naturaleza me alimentase al igual que una planta que terminaría por acabar con la vida de ese árbol….